noviembre 30, 2020

Cuando el capitalismo llega a nuestros días

Durante tres años (2006-2008) el discurso de la autonomía fue utilizado para que las oligarquías regionales de todo el país concentraran su mirada en lo que se llamó “la media luna”. El imaginario oligárquico-colonial había logrado imponer un discurso como la mejor alternativa política al emergente movimiento social nucleado en el MAS.

La autonomía, reconocida por nuestra actual Constitución Política, no ha sido la solución especialmente para los más pobres de las regiones como Tarija, Beni, Pando, Santa Cruz y Chuquisaca; donde las inundaciones están causando pérdidas económicas y pérdidas de vidas humanas.

Las inversiones en estos departamentos, no obedecen a resolver problemas que ya son crónicos; un caso paradigmático es la ciudad de Trinidad que por su topografía debe tener un crecimiento planificado, con normativas preventivas en tiempos de inundaciones.

Debido a las políticas depredadoras del capitalismo mundial, el equilibrio ecológico ha sido alterado y los efectos se manifiestan en la intensidad de fenómenos que si bien eran conocidos no tenían la fuerza e impacto de estos últimos años.

Ahora es también la lógica capitalista que impide realizar obras de beneficio a la comunidad, en municipios y departamentos cuyas autoridades pertenecen a las viejas oligarquías locales.

Otro aspecto de esta situación tiene que ver con la mentalidad dependiente que estas oligarquías han creado en la población indígena, quienes demandan al Estado Central ayuda para superar momentáneamente su crítica situación.

Estas oligarquías regionales nunca han devuelto las ganancias adquiridas sobre la base de la explotación de las materias primas, de la amazonia y el chaco.

Los medios de comunicación, muy a tono con los opositores al gobierno, no tienen la capacidad de explorar aunque sea de manera superficial, las causas de estos desastres, lo que les interesa es tener titulares de impacto tipo: “ya son cinco muertos”, “lluvias matan y se llevan comunidades…”, etc.

Y día a día van realizando el conteo de la muerte, aquí podemos decir que para muchos medios de comunicación “las malas noticias son su buena noticia”. Hace tiempo que estos medios han abandonado su rol orientador y sentido crítico, para convertirse en voceros de una oposición fatalista.

Los desastres ecológicos a nivel mundial son el resultado del crecimiento del capitalismo y las políticas que lo protegen, detrás de cada riada o inundación debemos ver una depredación de nuestros recursos naturales para el enriquecimiento de unos pocos, una lógica que mueve el imperio.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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