diciembre 2, 2020

El imperio ataca de nuevo

Es de escasa visión política y negar que la mano del imperio no esté en medio de los últimos conflictos en Venezuela, es no tener el horizonte claro de lo que significó y significa el poder que ejerce el imperialismo en América Latina y el mundo. Eso también le pasa a una despistada libre pensante que en su debilidad ideológica, marea a los medios de comunicación afirmando que en ese país no existe la intervención del país del norte.

La pobreza generada por el capitalismo, ha sido el peor azote para los pueblos del mundo, no existe la posibilidad de tener una vida en paz mientras diariamente los niños mueren en el África, el Europa y en América Latina.

El Imperialismo, etapa superior del capitalismo, no tiene patria, no tiene sentimientos solamente tiene una chequera para contratar servidores, estos son los encargados de talar árboles, de explotar hombres, niños y mujeres, de robar materias primas y de acabar con gobiernos democráticos.

Una demostración descarada del imperialismo ha sido el bloqueo a la isla de Cuba, la invasión a Granada, el financiamiento de los contras en Nicaragua, el apoyo a todas las dictaduras militares, incluido el Plan Cóndor.

Hoy se encuentra ensayando movilizaciones en las calles, copiando el instrumento de lucha de los pueblos, ya lo implementó en Chile contra el gobierno de Allende, hoy lo repite en Venezuela, Argentina, Brasil y Bolivia. Y una despistada “librepensante”

Como consecuencia de la crisis europea se está generando a nivel mundial un reacomodo de los espacios de poder de las potencias mundiales, en este reacomodo el imperio del norte no quiere perder lo que denominan “su patio trasero”.

Su política de agresión contra los pueblos de medio oriente no le ha dado réditos y busca recuperar su viejo puesto de gendarme mundial, quiere volver a controlarlo todo y seguirá desestabilizando los gobiernos contestatarios del sur.

Históricamente la imposición del capitalismo como política de estado ha sido regada de sangre, primero de los pueblos originarios a nivel continental por la expansión del colonialismo y luego de todos los líderes de la resistencia activa contra el imperio.

La violencia es inherente al desarrollo del capitalismo, su intensidad depende del grado de interés que tiene el capital para dominar las economías locales. El rostro de la violencia de hoy tiene la careta de defensa de la democracia, de vigencia de los derechos humanos, de la libertad de prensa, estos discursos, han sido arrebatados a los movimientos sociales que desde siempre han tenido como premisas de sus acciones las más amplias libertades.

Este proceso de enajenación de símbolos, temas y métodos de lucha tiene que llevarnos a una profunda reflexión, para recuperar en el campo popular las iniciativas de defensa de las conquistas logradas. Los gobiernos tienen la tarea de redistribuir la riqueza, nosotros que somos el pueblo tenemos la obligación de defendernos del ataque imperial.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino.

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