diciembre 1, 2020

Dramatismo mediático, el verdadero desastre

En una muestra de dramatismo típico de los medios, hace unos días, hemos sufrido la agresión de la emisora paceña ERBOL, doble agresión diría, porque, por un lado, la dramática locutora, en su clásico estilo comparaba los gastos del presupuesto nacional, con la emergencia ocasionada por las lluvias, decía: “cómo el presidente va a gastar un millón de dólares en la compra de autos y no haya nada para nosotros, para el pueblo”, señalaba con una voz cargada de histrionismo, propia actitud de tele novela mexicana.

Se olvida, la ya conocida locutora, seguramente con otras intenciones, que el gobierno, ha invertido y lo continúa haciendo en provecho de niños, jóvenes, mujeres y personas de la tercera edad. La segunda agresión, que ya no es de contaminación auditiva, sino una afrenta a la razón y tiene que ver con sus análisis de escaso argumento y mucho prejuicio, se nota el dejo dogmático de sus tiempos de militante trostkista, que por lo visto, siguen formando parte de su angustiada y pesimista mirada de la historia contemporánea de nuestro país.

Sus angustiantes reclamos diarios, con carga de odio (nos preguntamos ¿por qué destila tanto odio?), tienen la intención de cuestionar las políticas sociales de este gobierno, que han recibido críticas favorables de organismos internacionales. Extraña que una periodista que se precia de estar bien informada no se haya dado cuenta que en ninguna parte del mundo, las catástrofes tienen presupuesto, por causa de su impredecible devenir.

Con la simplicidad de una suma de: 1 más 1, la conductora del programa olvida que una emergencia es eso, es algo imprevisto. Por otro lado, no realiza ningún análisis comparativo acerca de las afirmaciones del Ministro de Economía que, con papeles en la mano, demuestra que las gobernaciones y Alcaldías cuentan pues con los recursos necesarios para hacer frente a éstas emergencias, en una clara muestra de apoyo a las autoridades que no tienen capacidad de gasto, busca tres pies al gato para encontrar como culpable al gobierno.

Desde hace tiempo, la labor informativa en ERBOL se ha convertido en un artero ataque directo al gobierno, que desde su punto de vista es el culpable de todos los males y luego de su ataque desenfrenado, se echan agua bendita señalando que son “imparciales”.

Curiosa imparcialidad cuando todos sabemos que es una radio perteneciente a la Iglesia Católica, cuyo predicamento se encuentra bastante cuestionada, por el propio Papa, su máxima autoridad. Nos dicen por ahí que, el directorio de esa radio, después de las declaraciones de la Ministra de Comunicación en esa emisora, les ha pedido a sus conductores, que bajen sus ataques porque nos les ayudará en nada.

Los medios de comunicación y programas como el que comentamos, han llegado al ridículo, como ha sido el presentar como cierta, una imagen de un camión hundido, caso ocurrido en otro país y en otro tiempo, este ejemplo sirve para ver hasta donde son capaces de llegar en su afán desestabilizador, de copiar modelos sensacionalistas y de seguir en convivencia con las políticas imperialistas.

Para los lectores desprevenidos solamente debemos recuperar la afirmación que juiciosamente sentencia: “las palabras sobran, los hechos son los que cuentan”.

El gobierno, con todo lo que pueda decirse de él, demuestra en los hechos la redistribución de la riqueza, hecho por todo lado justo, aunque se lo cuestione y metan en el saco mediático que debe declarar desastre al hermano pueblo del Beni, lo que sí está claro es que, el desastre de todo lo que estamos verificando es el rol de los medios que, como ERBOL, sólo viven de sus fantasmas.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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