noviembre 27, 2020

El pentagonismo: la economía transformada en guerra

El imperialismo ha sido un tema tratado desde hacen muchos años por importantes políticos y teóricos de izquierda, quienes desde diversos enfoques han develado las formas que el capitalismo va desarrollando en la modernidad, para mantener la hegemonía de su proyecto económico, político, jurídico y cultural en el planeta.

El “reparto” del mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial, produjo el mundo bipolar como fenómeno territorial, económico y político que contenía a bloques geopolíticos de países bajo la dominación de las potencias titulares de poder.

A estas potencias se denominaron popularmente imperios y sus formas de dominación imperialismos, retrotrayendo y actualizando la imagen de los imperios de la antigüedad que dominaban y oprimían a pueblos y culturas.

La caída del Muro de Berlín como expresión material de la crisis del polo socialista, agenció el inicio de un período de unipolaridad en el planeta, donde el neoliberalismo como modelo filosófico y político, ocupó la escena como aquella propuesta que haría posible la proyección al infinito del sistema capitalista: fortalecimiento del individualismo extremo, fin de las grandes narrativas, consolidación de un discurso y pensamiento reaccionario y único, fortalecimiento del concepto de una supuesta universalidad bajo presupuestos como el fin de la historia, el fin de las ideologías y la proyección del concepto de la aldea mundo que tenía el mercado como su eje de reproducción e igualamiento de los actores.

Esta visión estaba concebida políticamente como un estado mundial de poder concentrado de una manera que nos recordaba a los regímenes feudales y monárquicos donde el poder se concentraba en sus castas y milicias, era un retorno al oscurantismo.

Sin embargo este sueño capitalista y neoliberal se dio un palmo de narices con el surgimiento de nuevos bloques regionales, potenciamiento de los no alineados, articulación de pueblos en vías de desarrollo en ejes de poder territoriales produciendo nuevas comunidades de naciones y generando la producción y surgimiento de bloques económicos y políticos de multipolaridad.

Por tanto, el capitalismo generó sus propias crisis, financieras, políticas, geoestratégicas, producidas por las contradicciones internas del propio sistema capitalista por ser incapaz de producir esa ciudadanía universal que nos haría iguales ante un mercado y una ley universales bajo el modelo de una democracia tutelada.

Este nuevo escenario que inaugura el siglo XXI, desbarató el proyecto neoliberal mundial, que lógicamente había de reaccionar al verse permanentemente en retroceso de sus objetivos estratégicos. Al tener fracasos económicos y políticos había de radicalizar sus métodos de dominación en los cinco continentes donde las posibilidades de control de democracias tuteladas ya era insostenible por las profundas desigualdades que había producido entre ricos y pobres en todas las sociedades del planeta, sean del primer o tercer mundo.

Marx ya sostenía que la guerra es la proyección de la economía por otras vías y esta tesis se confirmó en la primera década del siglo XXI que es cuando el imperialismo norteamericano junto a la Europa sacudida por sus crisis, define la política de las invasiones, las guerras preventivas, las ocupaciones territoriales con el pretexto de acción cívica bilateral, las acciones terroristas de Estado en nombre de los derechos humanos, el derrocamiento de regímenes progresistas, la ocupación de naciones con fines geoestratégicos para el control de recursos naturales finitos, el dominio de las transnacionales sobre los gobiernos de los pueblos, definen a estos como sus métodos de dominación, control y sojuzgamiento en este nuevo período de la historia.

Es el momento en que las definiciones políticas y económicas se subordinan a las definiciones militares. Los políticos civiles norteamericanos son mandados por sus militares. La guerra en sus formas directas, indirectas, de baja intensidad, asimétricas y de cuarta generación sostenida por alta tecnología militar, desnudan el poder de la primera potencia militar del planeta, develando sus concepciones de capitalismo a cualquier costo, sea este humano o de la propia naturaleza: la guerra sólo ha de producir muerte y para sostenerse, el capitalismo necesariamente ha de sostenerse sobre el exterminio de los pueblos y sus recursos naturales.

Este momento de la historia es el del pentagonismo, expresión de la política militarista elaborada en El Pentágono norteamericano, para doblegar a los pueblos que se atreven a cuestionar su dominación. El Pentágono es la expresión de la contradicción fundamental de la vida vs la muerte, del neofascismo vs la soberanía popular.

Identifiquemos al enemigo de la paz y la armonía mundial como corresponde. Identifiquemos al Pentagonismo como la contradicción fundamental de los pueblos que construyen su liberación para su transformación revolucionaria, estructural, hacia una sociedad sin explotación del hombre por el hombre, ni destrucción de la naturaleza en nombre del progreso y desarrollo. El Pentagonismo expresión guerrera del neoliberalismo es la contradicción fundamental del Vivir Bien y el Socialismo Comunitario.


*    Fernando Rodríguez Ureña es zoociologo, con maestría en quimeras. Hizo su doctorado en la pluriversidad de Los Sauces en Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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