noviembre 24, 2020

En la coyuntura electoral boliviana. Desafíos insuperables para la oposición

por: Eduardo Paz Rada

Los esfuerzos de la oposición se presentan débiles y huérfanos de propuestas que generen la expectativa de la población y puedan convertirse en alternativa de poder con proyectos históricos, quedando rezagados solamente a la posibilidad de proyectar liderazgos políticos para el 2019.
Como muy pocas veces en la historia política democrática de Bolivia, las oposiciones electorales en la actual coyuntura se encuentran con barreras infranqueables para hacer frente al oficialismo y disputar el control de la Asamblea Legislativa y menos el Órgano Ejecutivo del Estado Plurinacional al no encontrar una identidad definida claramente y no tener una propuesta alternativa que convoque a los electores, cuando se cumplen cinco años de la nueva Constitución Política y nueve años de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) al mando de Evo Morales Ayma.

La profundidad de los cambios económicos, culturales y políticos impulsados por las movilizaciones populares ocurridas entre de los años 2000 y 2005, con las guerras del agua, el gas y la tierra y el territorio, y ejecutados, aún sea paulatinamente, por Morales desde 2006, así como la derrota militar y territorial de las oligarquías del oriente, aliadas al imperialismo norteamericano, en 2008, infringida por los movimientos sociales y el gobierno, han destrozado las estructuras de poder de los partidos y fuerzas políticas tradicionales y conservadoras que durante los veinte años previos monopolizaron la administración del Estado bajo el proyecto neoliberal.

Los bolsones sociales y regionales que han mantenido una resistencia continua a las políticas y acciones del gobierno en los últimos años, que alcanzan alrededor de un tercio de la población en sectores urbanos y del oriente, se han convertido en los puntos sensibles de atracción e interés de las candidaturas de la oposición, a los cuales se suman especialmente ahora los grupos indígenas de oriente y occidente que resistieron la construcción de la carretera del TIPNIS con parcialidades de la Central Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB) y del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyo (CONAMAQ).

Dispersión de la oposición

La oposición política y electoral se puede dividir en tres grandes fracciones: por una parte las organizaciones que han presentado ya a sus candidatos, se han institucionalizado como opciones electorales y han marcado su posición enfrentando radicalmente al “proceso de cambio” y al gobierno; por otra las entidades que tienen vigencia legal ante el Tribunal Electoral Plurinacional y que no encuentran candidatos o están en proceso de alianzas y encuentros para realizar postulaciones y, finalmente, los opositores que salieron del gobierno, entre ellos los denominados “librepensantes”, y que han desarrollado fuertes críticas al gobierno demandando su “reconducción”.

Los candidatos de Unidad Nacional (UN), que ha convocado a la formación de un Frente Amplio de Oposición, y del Movimiento Democrático Social (MDS), Samuel Doria Medina y Rubén Costas, respectivamente, han mantenido una posición de enfrentamiento con el gobierno, inclusive Costas formó parte de los grupos separatistas de Santa Cruz que enfrentaron con paramilitares a Evo Morales, los cuales estuvieron encabezados por los grupos de poder económico y terrateniente. Al parecer UN y MDS están abriendo la posibilidad de formar parte de una sola fórmula electoral con la finalidad de conseguir una votación y representación importante en la Asamblea Nacional.

Doria Medina tiene en sus empresas, en particular la cementera Sociedad Boliviana de Cemento (SOBOCE) que prácticamente tiene el monopolio del sector, el puntal de su campaña con promoción millonaria en los medios de comunicación, entretanto Costas es actualmente el gobernador del poderoso departamento de Santa Cruz y cuenta también con recursos importantes para su promoción mediática.

Antiguo aliado del mas

Juan Del Granado es el tercer candidato oficialmente presentado por su organización, el Movimiento Sin Miedo (MSM), levantando una propuesta que reivindica la República Plurinacional de Bolivia y plantea luchar contra la corrupción y por la defensa de los derechos humanos y la justicia, así como planteándose como la esperanza del pueblo boliviano. En reiteradas declaraciones Del Granado manifestó su rechazo a la posibilidad de hacer un frente común con las otras fuerzas opositoras en la perspectiva, probablemente, de mostrarse él como la alternativa al MAS, no ahora sino dentro de cinco años como se plantean también los otros candidatos. El apoyo de la Alcaldía de la ciudad de La Paz, una de las ricas del país, de la que fue primera autoridad, es vital para su campaña electoral.

Un rasgo especial del MSM y su candidato es que fueron socios principales del MAS durante los primeros años de gobierno (2006-2009), compartiendo ministerios, viceministerios y candidaturas tanto a la Asamblea Constituyente como a las Elecciones Nacionales de 2009, sin embargo su ruptura estuvo vinculada a candidaturas separadas en las elecciones municipales y de gobernadores y a fricciones fuertes sobre la administración del gobierno central y del gobierno municipal.

La fracción de fuerzas de oposición que aún se encuentran en movimientos previos de adoptar decisiones se mueven alrededor de figuras muy dispares: Por una parte está el ex Presidente neoliberal Jorge Quiroga, quien abrió la posibilidad de lanzar, aunque sin mucha convicción, su candidatura a la jefatura del Estado tomando en cuenta que algunas organizaciones políticas menores tienen vigencia ante el Tribunal Electoral y buscan un candidato; similar situación se presenta con el también ex Presidente Jaime Paz Zamora que ha generado rumores de su retorno a la política activa, después de haber tenido algunos acercamientos con Evo Morales.

Disidentes del proceso

En la perspectiva de los comicios se encuentra el polémico ex Ministro de Educación de Evo Morales en los primeros años, Felix Patzi, destacado sociólogo y docente universitario, que, tratando de arrancar sectores cercanos de la influencia del MAS, busca alianzas con otras entidades políticas con vigencia legal para llevar adelante una campaña electoral reivindicando su origen aymara y planteando la tesis del “sistema comunal” o “tercer sistema” como alternativa organizativa del país.

Finalmente está la oposición de disidentes separados o alejados del MAS y del gobierno en los últimos años que han desarrollado una serie de criticas, análisis y estudios sobre el proceso y algunas acciones organizativas bajo el rótulo de “librepensadores”, aunque hasta ahora no han dado señales muy claras de su intención de participar en comicios oficiales. Se destacan el ex Viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, el ex Viceministro de Planificación y ex Constituyente, Raúl Prada, el ex Parlamentario Filemón Escobar, la ex Presidenta de la Cámara de Diputados, Rebeca Delgado, y algunos otros que reclaman la reconducción del proceso de cambio.

Todos ellos han tenido una serie de reuniones de coordinación y han emitido declaraciones políticas, sin embargo hasta ahora no han anunciado la posibilidad de generar alguna propuesta electoral que los coloque en el mapa de las opciones de voto de la ciudadanía.

Resultados electorales anteriores

La fuerza electoral y política del MAS con su binomio Evo Morales-Álvaro García ha tenido exitosos resultados en las dos anteriores elecciones nacionales. En 2005 los resultados fueron los siguientes: Evo Morales 53%, Jorge Quiroga 28% y Samuel Doria Medina 7% y porcentajes menores otras candidaturas, mientras que en 2009 Evo Morales consiguió el 64% frente al 26% de Manfred Reyes Villa –ex Prefecto de Cochabamba y ahora reside en Estados Unidos después de huir del país–, y el 7% de Samuel Doria Medina. Es notable la persistencia del empresario cementero, que representa a las oligarquías más tradicionales de Bolivia, de buscar constantemente espacios de poder.

Según algunas encuestas de medios de comunicación reacios al gobierno los posibles candidatos de oposición tienen una preferencia distribuida en un 12% favorable a Doria Medina, un 8% a Costas y un 7% a Del Granado, con una indefinición de alrededor del 20% de consultados.

Corresponde hacer algunas referencias puntuales a los intereses económicos que han estado desarrollando fuertes campañas contra el gobierno durante los pasados años; por una parte los terratenientes y agroindustriales del oriente, las transnacionales petroleras y mineras y las oligarquías locales tradicionales que respaldaron a los Comités Cívicos para debilitar al gobierno. En estos intentos contaron con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos, lo que obligó al gobierno a expulsar en 2008 a su Embajador Philip Golberg sin que hasta la fecha hayan mejorado las relaciones con ese país. Sin embargo, la estabilidad económica y las nuevas condiciones de las actividades mineras, petroleras, financieras y agroindustriales, que ha generado grandes ganancias a las mismas, han reducido su animadversión a Evo Morales y, en muchos casos, se ha observado una muy buena relación del gobierno con los gremios empresariales del país.

Esperanzas opositoras

Cuatro hitos han sido importantes para el posicionamiento de la oposición y las expectativas de respaldo popular: primero los resultados de las elecciones para los Municipios y Gobernaciones en abril de 2010 que mostraron una reducción de apoyo a los candidatos del MAS, segundo el llamado “gasolinazo”, con una subida de precios de la gasolina y los hidrocarburos, lanzado por el gobierno en diciembre de 2010 y anulado por el mismo en enero de 2011, tercero las movilizaciones y demandas salariales de la Central Obrera Boliviana (COB) y los sindicatos el mismo 2011 y cuarto las marchas de indígenas de tierras bajas apoyados por importantes sectores de las ciudades cuando el gobierno anunció la construcción de la carreteras por el Territorio Indígena Parque Nacional Isidoro-Securé (TIPNIS).

Varios de estos temas han quedado solucionados o han pasado a un segundo plano en la agenda de la coyuntura electoral. En el caso de la COB, recientemente sus dirigentes han firmado un pacto con el gobierno para realizar un trabajo político conjunto después de que las autoridades aprobaron un doble aguinaldo a los asalariados; los grupos de apoyo a los indígenas del TIPNIS se han dispersado y el proyecto de carretera ha quedado prácticamente suspendido; el gasolinazo ha perdido su impacto por el curso positivo de las actividades económicas y las elecciones regionales y locales han quedado como datos.

Un aspecto que también ha marcado la debilidad de las oposiciones ha sido la apertura y activación de procesos a ex autoridades del periodo neoliberal de parte del gobierno y él Ministerio Público, considerados por los afectados parte de una campaña de persecución de referentes políticos. Estos procesos en unos casos han culminado con el encarcelamiento de los denunciados y en otros casos éstos han huido del país.

Obstaculos infranqueables

Las barreras que no ha podido enfrentar la oposición y que se convierten en obstáculos mayores en las próximas elecciones están relacionadas a la implementación de cambios raigales producidos en la última década en los campos de la política, la sociedad, la cultura, las relaciones internacionales y las regiones de Bolivia, junto a la centralidad del éxito económico y financiero que ha permitido un crecimiento extraordinario de los sectores, especialmente los hidrocarburos, la minería y la soya, un equilibrio de los indicadores macroeconómicos, así como las políticas de redistribución de los excedentes, mostrando resultados nunca obtenidos por la economía boliviana.

Por otra parte está el respaldo social y regional de fuerzas populares, a través de las organizaciones sindicales de campesinos, mujeres campesinas, cocaleros, colonizadores, gremios de cooperativistas mineros, comerciantes, juntas vecinales y también de sectores empresariales que se han ido manifestando proclives al gobierno, más aún tomando en cuenta el poderoso liderazgo desarrollado por Evo Morales en su contacto directo con poblaciones de todo el país aprovechando la entrega de obras, la dotación de bonos, los medios que le brinda el Estado, su ductilidad para relacionarse directamente con el pueblo y su presencia protagónica en la política internacional con un discurso antiimperialista y de integración de América Latina y el Caribe.

En este contexto general, los esfuerzos de la oposición se presentan débiles y huérfanos de propuestas que generen la expectativa de la población y puedan convertirse en alternativa de poder con proyectos históricos, quedando rezagados solamente a la posibilidad de proyectar liderazgos políticos para el 2019.


*    Eduardo Paz Rada es sociólogo, actual Director de la Carrera de Sociología de la UMSA. Escribe en publicaciones nacionales e internacionales.

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