diciembre 3, 2020

Venezuela: ¿quién dijo que no existe la lucha de clases?

por: Carmen Morente

Otro golpe de Estado anunciado ha hecho acto de presencia en la República Bolivariana de Venezuela.

En el marco de los actos de conmemoración del 200 Aniversario de la Batalla de La Victoria, ocurrida el 12 de febrero de 1814, cuando el militar patriota, José Félix Ribas y 200 jóvenes seminaristas y estudiantes de la Universidad de Caracas, derrotaron a las tropas realistas en el estratégico punto de La Victoria (Estado Aragua), la oligarquía venezolana, dirigida desde los Estados Unidos de Norteamérica, ha intentado “recrear” el golpe de Estado fallido, en 2002. Casi repitiendo el guión de hace 12 años.

Una lectura simplista podría preguntarse cómo después de la derrota en las elecciones municipales, celebradas el 8 de diciembre de 2013, la oposición fascista venezolana sigue actuando fuera de la ley, del marco constitucional, sin asumir dicha derrota y sin aceptar formas de lucha política civilizada.

Es una lección de la Historia, no existen excepciones: cuando están en juego los intereses de clase, como ocurre en la República Bolivariana de Venezuela, las reglas de juego consolidadas, para épocas o coyunturas en las que la clase explotadora puede ejercer su hegemonía y poder de modo aplastante, dejan de existir.

El fuerte impacto emocional y político que supuso la muerte del Presidente Hugo Chávez sobre las clases populares fue aprovechado por la oligarquía para acrecentar la guerra económica e ideológica contra el pueblo. Al tomar posesión el Presidente Nicolás Maduro Moros, tras su victoria electoral el 14 de abril pasado, los sectores fascistas pensaron, con cabeza ajena, que el momento había llegado. El acaparamiento de productos de la canasta básica, también de gama media y alta, la subida de la inflación, el descontrolado contrabando de petróleo, alimentos y otros productos hacia Colombia, la fuga de divisas, etc., calentaban el ambiente; en medio del consabido problema de la seguridad, que no puede ser entendido sin los anteriores.

Muchos se preguntaban si el nuevo Gobierno, nacido en tan especiales circunstancias y atacado desde tantos flancos, estaría a la altura de las circunstancias. La respuesta no tardó en llegar: el nuevo Gobierno, con su Presidente a la cabeza, sí estaba dispuesto a dar la batalla.

Se abordó el tema del acaparamiento y del encarecimiento desorbitado de los precios. En unidad con las comunidades organizadas, lo que se llama Poder Popular, se hicieron cientos de inspecciones que conllevaron cierres cautelares de establecimientos, apertura de expedientes a muchos especuladores, multas, huida de empresarios especuladores, etc. Esto ocurría semanas antes de las elecciones municipales.

El martes, 19 de noviembre de 2013, la Asamblea Nacional aprobaba La Ley Habilitante, solicitada por el Presidente de la República; la cual, en palabras de Nicolás Maduro, “promete reforzar la ofensiva para ir contra la Guerra Económica que se ha orquestado en el país para robar al pueblo”. En rueda de prensa informaba que “a partir de enero de 2014 iniciará con el mismo equipo de Gobierno un nuevo orden económico que permita apoyar al pueblo…Con la Ley Habilitante voy a dejar los precios donde tienen que estar…”

El primer gran desarrollo de la Ley Habilitante ha sido la aprobación de la “Ley para el Control de los Costos, Precios, Ganancias y Protección de la familia venezolana”, el día 23 de enero de 2014. Dicha Ley tiene como objetivo, “equilibrar la economía nacional y sembrar las bases del Nuevo Orden Económico planteado por el Ejecutivo, para que el país de el salto hacia la industrialización, con base en precios y ganancias justas…un arma para hacer frente a la guerra económica que causó en 2013 una ola especulativa, cuando empresarios y comerciantes vendieron productos esenciales hasta 2000% por encima de su valor real”, en palabras del Presidente Maduro.

Para acabar con la “captura” fraudulenta de divisas y asestar un golpe al mercado negro especulativo, fue creado el Centro Nacional de Comercio Exterior, disolviendo el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (INDEPAVIS) y absorbiendo a la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), de funesto recuerdo; este Centro Nacional, que aglutina a otras instituciones relacionadas con el comercio exterior, en palabras del Presidente, “supone una nueva etapa. Es el nuevo orden económico…nuevos mecanismos que permitan saltar la etapa aprovechada por los enemigos de la patria…No podemos seguir con el sistema del cadivismo. Tenemos que tomar decisiones radicales para un control real de la renta petrolera completa para la inversión de la economía y la sociedad”.

Otro problema candente al que “se mete mano” es el del contrabando en la frontera con Colombia. Los recursos de todo tipo que por esa extensísima y conflictiva frontera salen del país ascienden a cantidades soberbias. Salen recursos robados al pueblo de Venezuela (“bachaqueo”) y entra dinero negro, drogas, armas y paramilitares. En los Estados fronterizos como Zulia y Táchira (también en otros próximos geográficamente), estas mafias, aupadas en gobiernos corruptos, acumularon un fuerte poder, no sólo económico sino también político y criminal.

Siempre he pensado que uno de los grandes obstáculos que la Revolución Bolivariana tiene que sortear, un obstáculo insoslayable, son sus cerca de 2000 kilómetros de frontera con Colombia; frontera cuyo poder “fáctico” es histórico y sigue pesando desde los tiempos de la confrontación de proyectos entre los generales Bolívar y Santander.

En 2012, ambos Estados (Zulia y Táchira) pasaron tras las elecciones a manos de Gobernadores del PSUV. Cuando las nuevas autoridades, siguiendo los lineamientos del Gobierno central, anunciaron y comenzaron a actuar frente a ese comercio ilícito y bilateral, se pudieron observar los primeros pasos del golpe de Estado fallido que culminaría este 12 de febrero de 2014. Pocos días antes, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela anunciaba los acuerdos firmados con su homólogo colombiano, mediante los cuales se prohíbe el envío mediante paquetería de insumos, medicamentos, alimentos, etc.; así como la prohibición del envío de dinero en divisas; desde ahora quienes, desde Venezuela, quieran enviar dinero a Colombia deberán hacerlo en pesos colombianos.

El Plan de la Patria


Como se puede observar, soluciones estratégicas a problemas que también lo son. El 4 de diciembre de 2013, tras el período de debates, la Asamblea Nacional aprobaba el “Plan de la Patria. Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación, 2013-2019”, presentado y defendido por Nicolás Maduro; propuesta política del Presidente Chávez, en su última campaña electoral. Entre sus objetivos este Plan, que ya es Ley del Estado, contempla como grandes objetivos históricos, entre otros: “Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la Independencia Nacional; continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo…”

El escenario del fascismo


Bandas armadas, francotiradores, estudiantes fanatizados, dirigentes de extrema derecha haciendo llamados públicos a la rebelión hasta que no se tumbe al Gobierno democráticamente elegido. Intento de asalto a las instituciones del Estado, como fue el caso del Ministerio Público; intento de asalto a las instalaciones de Venezolana de Televisión; fueron hackeadas páginas web y Twitter; se anunciaron muertes antes de que se produjeran…

La legítima respuesta del Gobierno no se ha hecho esperar: detenciones, órdenes de búsqueda y captura. El Presidente Maduro anunciaba, el sábado 15 de febrero durante la “Marcha Por la Paz y por la Vida”, movilización multitudinaria de la juventud revolucionaria, “Que al fascismo le quede claro que no habrá debilidades”.

De todos los acontecimientos ocurridos durante esos tensos días me quedo con el intento de los fascistas de cerrar las Universidades para generar alarma e inestabilidad y para contar con un grupo de jóvenes burguesitos descerebrados en las calles ejerciendo de “carne de cañón”. Igual que sucedió en la Universidad de Granada durante la II República. Mi padre, un adolescente militante de la FUE, nos contaba las imágenes de aquellos días: estudiantes de distintas ideologías enfrentados en las calles mientras que los curas con sus sotanas ejercían de francotiradores desde los tejados de la Catedral y del periódico Ideal, creado para combatir al legítimo gobierno republicano.

En la Junta de Gobierno de la Universidad de Granada el debate se saldó, en última instancia, con el fusilamiento de todos los catedráticos que votaron en contra del cierre y que pudieron ser capturados al inicio del golpe militar de Franco. Después vinieron más de un millón de muertos, la destrucción, el hambre y cerca de 40 años de dictadura fascista que “superamos” en falso mediante un “Pacto de Punto Fijo”… a la mediterránea.


*    Militante de la Plataforma Simón Bolívar de Granada. (Escrito para El Otro País de Este Mundo?

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