diciembre 2, 2020

Venezuela y Argentina en crisis- Es la política, estúpido…

En 1992, en plena campaña electoral para las presidenciales de los EEUU, Bill Clinton, acuño una frase, que termino siendo mundialmente conocida, “es la Economía, estúpido” y que trata de destacar lo esencial en determinada situación.

En cambio para aquellos que creemos que la Economía debe estar subordinada a la política, pues la política es la que determina las diferentes medidas que repercuten en los números de un país, parafraseando al ex presidente norteamericano decimos, “es la política, estúpido” y de esta manera confirmar que muchas de las decisiones políticas que nuestros países (Argentina, Venezuela, Bolivia) tomaron en los últimos años y que publicaciones como The Economist (un tradicional semanario del liberalismo económico británico) o el Sr. Armando Méndez Morales en su nota publicada en este diario el 20 de febrero con el titulo “Argentina y Venezuela en crisis”. Critican de la economía de Argentina o Venezuela, es por las decisiones políticas que se hicieron y generaron buenos resultados a la economía de nuestros países por medidas que molestan al establishment, y que hacen que en la nota en cuestión se utilicen datos, falsos o errores conceptuales que tratan de tergiversar la realidad, como un objetivo de querer negar lo mejor que los pueblos viven en Latinoamérica en estos tiempos.

Para no caer en sucesivos errores habría que invitar al semanario británico The Economist a que primero, si hablamos de declinación de países y de fin de fiesta, mirar un poco más la viga en su propio ojo que la paja en el ojo ajeno. A principios del siglo XX la Corona Británica, era el principal imperio marítimo mundial, hoy son apenas una economía recesiva y en crisis que en los últimos años crece a un promedio de 1,45%, mientras que países como Argentina o Venezuela lo hicieron a mas del 7% anual modificando matriz productiva, diversificando su economía y desarrollando nuevas áreas, lo cual no se veían en estos países en los últimos 50 años.

Ahora para entrar en cuestiones directamente relacionadas a la situación económica de lo que sucede en países como Argentina y Venezuela, habría que decir, que en los últimos tiempos los sectores de la especulación financiera internacional, del poder económico concentrado, las corporaciones empresariales, tratan cuando no pueden doblegar o hacerle tomar a nuestros países sus recetas económicas, provocando lo que en Argentina se conoce como golpes de mercados, es decir tratar de desestabilizar generando, corridas cambiarias, aumentos de precios, desabastecimientos de productos esenciales o directamente desestabilizando sus democracias.

Pese a un escenario internacional complicado, el pasado año la balanza comercial de Argentina fue superavitaria en 9.024 millones de dólares. El total exportado fue de 83.026 millones de dólares contra 74.002 millones de dólares desembolsados en importaciones. El comercio con el MERCOSUR (incluida Venezuela) concentró el 35 por ciento de las exportaciones argentinas y el 28 por ciento de las compras del exterior, hecho que demuestra una verdadera vocación de integración con la región. Teniendo en cuenta que nadie podría decir que la soya o el petróleo sean commodities que bajen su precio internacional o no sean requeridos por el mercado mundial.

En materia de desempleo, Argentina culminó el año pasado con índice de 6,4 por ciento, el registro más bajo desde 2003 y el de menor nivel desde octubre de 1991. Las políticas fiscales expansivas aplicadas por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner permitieron sostener la demanda interna y el empleo, a la vez que posibilitaron amortiguar los efectos en materia de caída de fuentes laborales por efectos de las crisis externas.

Para proteger los avances en materia social y laboral, el Estado asumió medidas para potenciar el crecimiento de la industria, sector que sufrió un fuerte proceso de destrucción durante la etapa neoliberal. En ese sentido, la administración del comercio exterior es una herramienta para preservar la producción de las pymes argentinas de la competencia desleal y defender los puestos de trabajos para no volver a la Argentina del pasado.

Los controles en materia de divisas responden a la necesidad de hacer frente a maniobras especulativas de sectores cuya actividad nada tiene que ver con la producción, interesados en generar ventajas a partir de instalar un clima de incertidumbre. En Argentina, el dólar paralelo solo influye en el 5 % de las operaciones financieras que se dan en el mercado, y no es una moneda que tenga importancia real en la economía, por lo cual darle envergadura y trascendencia es solo interés de los sectores de la especulación.

El Gobierno argentino está comprometido en la defensa de un modelo de Estado que regula el funcionamiento del sistema económico para proteger a los más débiles mediante políticas públicas de promoción de la producción, la sustitución de importaciones, el fomento a las exportaciones y la defensa del mercado interno. Y si bien el Gobierno ha encarado esfuerzos para controlar la inflación –que estimaciones de consultoras privadas situaron el año último en torno al 30 por ciento – las negociaciones salariales entre gremios y empresas colocan la recuperación del salario muy encima de esa cifra.

Así lo entienden empresarios y sindicatos argentinos que recientemente han suscrito un documento de apoyo al modelo económico del Gobierno, en el cual señalan no sólo innegables avances como el desendeudamiento que permitió recuperar soberanía económica, el cual se logro sin recurrir a créditos internacionales y que se pagó con las reservas, motivo que explica la reducción de ellas en el ultimo año. Y que hace que la economía siga teniendo proyección de crecimiento. La plena ocupación productiva y de mano de obra y el motor que representa la expansión del consumo interno, dichos logros se asientan en un sistema político que ha recuperado definitivamente la democracia, con inclusión social y pleno ejercicio de los derechos humanos.


*    Embajador Argentino en el Estado Plurinacional de Bolivia.

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