diciembre 2, 2020

Continúa la violencia hacia la mujer, un problema lejos de ser erradicado

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer es una ocasión más para denunciar y reflexionar sobre la violencia que sufren las mujeres y las niñas en Bolivia, que sigue ocupando siendo el país en América Latina con más altos índices de violencia física y el segundo, después de Haití en violencia sexual, según los datos del PNUD.

Más de 90 mujeres fueron asesinadas el pasado año en Bolivia, en la mayoría de los casos han sido muerte perpetradas por sus propias parejas. De lo que se conoce, según reportes del CIDEM. El 52 por ciento de las mujeres denunciaron haber padecido violencia sexual por diferentes agresores, incluidas sus parejas. Este tipo de informes, ya ni siquiera sorprenden ni movilizan a la sociedad. Eso es lo más triste.

Ningún avance podrá ser posible en un país mientras no se elimine este mal de la sociedad. Se habla de progreso económico, de estabilidad social y económica, más no se hacen los esfuerzos suficientes para frenar esta situación que lacera. Y aunque es un serio problema de salud pública y aunque viola los derechos humanos de un sector importante de la sociedad, ésta ya no se inmuta ante esta realidad. Es cosa de todos los días. ¿Se ha institucionalizado la violencia hacia las mujeres acaso? ¿Inclusive aquellas que han alcanzado un espacio de poder, se han tornado indiferentes?

¿Qué podemos decir de los orígenes de la violencia en razón de género como tal? No bastarían estas breves líneas para explicar las razones y los antecedentes de este problema social que afecta a la mayoría de las sociedades, por no decir a todas; sin embargo, es posible afirmar que se trata de un mal que ha estado presente desde los primeros vestigios de la sociedad, y ha estado inmersa en todas las formaciones económicas y sociales en el transcurso de la historia de la humanidad.

“La violencia es universal en tiempo y espacio, en el tiempo porque ha estado y sigue estando presente encabezando las causas de defunción en las mujeres, y en el espacio porque se infiltra en todas las sociedades, cualquiera que sea su grado de desarrollo. Todas las mujeres históricamente han vivido en mayor o menor intensidad formas de violencia, donde esta está presente en la mayoría de las sociedades, pero a menudo no es reconocida y se acepta como parte del orden establecido”, nos recuerdan las historiadoras Ayala y Hernández (2012)

Si bien, en la actualidad, este problema es reconocido como un problema a escala mundial, así como se manifiesta tácitamente que es un obstáculo para el desarrollo de cualquier sociedad así como para alcanzar la tan anhelada paz en el mundo, al reconocer que es “es parte del orden establecido”, estaríamos ante el dilema de que lograr su erradicación se convertiría en una utopía difícil de alcanzar, de manera radical, pero sin embargo una causa irrenunciable.

El hecho de que en la actualidad se reconozca el problema a escala mundial, ha permitido apenas “visualizar la punta del iceberg” de un problema que se torna invisible tras cortinas de la vida privada y la intimidad del hogar. Asimismo, la impunidad que el sistema judicial institucionaliza ante los casos de violencia que se denuncia y que quedan sin efecto, son entre muchos otros temas los que no permiten avanzar como se espera.

La violencia es un instrumento utilizado para la dominación. Mientras como sociedades y como seres humanos no eliminemos de nuestro interior el deseo y el impulso de dominación, el problema de la violencia, en general, no será posible de erradicar.


*    Periodista y Comunicadora

      Twitter: @TaniaDelgadillo / andamiajes@gmail.com

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