noviembre 28, 2020

La guerra por todos los medios

La guerra de conquista que el imperialismo implementa a nivel mundial tiene muchas facetas. En algunos lugares emplea la fuerza militar, en otros, ejerce presión a través de terceros y en otros conjuga todos los medios disponibles; ese es el caso de la guerra que interpone en países como Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia.

Agotados los partidos pro-imperialistas como los testaferros de las políticas imperiales, recurrieron a los medios de comunicación como sus puntas de lanza para debilitar los gobiernos progresistas y revolucionarios del nuestra América.

La resistencia demostrada por los pueblos respecto a los medios mentirosos, manipulados y manipuladores, hace que el imperialismo recurra a los “golpes de estómago”, es decir, a encarecer los precios de los productos de primera necesidad.

Los titulares cotidianos, en especial en Venezuela y la Argentina, nos hablan de las subidas de precio y concluyen echando la culpa a los gobiernos. ¿Quiénes fijan los precios? No debemos tener un doctorado en Harvard para saber que los fijadores de precios son los comercializadores de los productos, no son ni los productores, ni el gobierno.

En sociedades que han hecho del consumo masivo su razón de vida, los primeros “agentes” imperiales son las transnacionales del comercio, las cadenas de supermercados que concentran la venta de productos, venden desde una aguja hasta automóviles, y los ciudadanos están obligados a comprar en estas cadenas; porque en complicidad con las autoridades locales han dado fin con los mercados tradicionales de venta, han dado fin con las, tiendas de barrio, con las ferias campesinas.

En síntesis han concentrado la oferta de los productos convirtiéndose en un oligopolio que impone precios políticos, con el objetivo de debilitar al gobierno y de paso engrosar sus bolsillos con ganancias mal habidas.

En Bolivia la vigencia de los mercados populares es un bastión de resistencia a esta arremetida neoliberal. Esa “modernidad deseada” tiene como símbolos las grandes cadenas de supermercados, transnacionales de venta de comida chatarra como McDonalds o Burger King, esos son los autores de estos “golpes de estómago” que van dirigidos al Estado.

Escuché a un despistado analista, que afirmaba que en Venezuela no puede haber golpe porque el ejército está en el gobierno. Olvida este analista que existe una gran gama de “golpes de estado” que van desde el uso de las FF.AA., y pasa por los partidos (como en Bolivia en 1971), se instala en los titulares de los periódicos, radios y canales de televisión…

Existen otros golpes que se incuban en las identidades culturales (como en Nicaragua en tiempo de los Miskitos) y están los que utilizan los precios y lo que es peor, están los golpes donde los protagonistas son los estudiantes producto de las universidades que han logrado envenenar la vena crítica de los jóvenes, que hoy solamente tienen como futuro un proceso recolonizador.

La subida de precios y el ocultamiento de la comida son un viejo truco de las oligarquías locales para derrocar gobiernos, pero sirven también para poner a prueba la convicción de cambio de los pueblos.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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