marzo 28, 2020

Comisión de ¿justicia y la verdad? ¿para quién?

por: Rafael Ertigas

Acaba de conformarse una Comisión dizque para investigar los casos de Terrorismo, Extorsión, Chaparina, Fabricio Ormachea y la fuga de Marcelo Soza, con la gran misión, así lo enfatizan, de fiscalizar el rol de los servidores públicos, Ministerio Público, jueces implicados en los casos, a la Policía y las Fuerzas Armadas.

¡Eureka! Buena tarea que ahora se asumen los levantamanos como prioritaria de casos emblemáticos de la justicia boliviana y que para ellos, parece ser la gran novedad y que requiere se la encare con la seriedad que amerita ¿no? ¡Vaya descubrimiento! habría que aplaudirlos entonces!

Si es tan así de serio el asunto, ¿será entonces que en esa misma dimensión se tratarán los otros casos que quedaron en el olvido señores de la Asamblea Legislativa? A ese grupo de casos que, seguramente se esmerarán en investigar, ¿no se les olvidó, por si acaso, los otros casitos como el del 24 de mayo (humillación de campesinos en Sucre), la Masacre de Porvenir y los responsables de las tomas institucionales del año 2008, en el oriente boliviano, que siguen durmiendo el sueño de los justos?

O es que éstos últimos casos, ¿ya no son de su prioridad en el ámbito de lo que, hasta hace poco, ustedes mismos se llenaban la boca, poniendo por encima el cumplimiento y respeto a la Constitución Política del Estado y de promover la defensa de los Derechos Humanos?

En lo que estamos de acuerdo todos y nadie se opondrá es que el pueblo necesita tener certeza jurídica de lo que está aconteciendo en los ámbitos de los Órgano Judicial, Ejecutivo, en la Policía, en las Fuerzas Armadas y en el Ministerio Público, para exigir el cumplimiento y celeridad en todos los casos que se ventilan en la justicia boliviana.

Lo que se ve con claridad es la intencionalidad política de ésta Comisión cuando propone investigar casos de “coyuntura política”, eludiendo aquellos otros, que también los conocen, que se dieron con mayor crudeza y violencia, que dañaron la dignidad de los bolivianos; hechos que nos llevaron a destilar odio entre hermanos, que expresaron el racismo más exacerbado y obligaron a mirarnos como seres extraños en nuestra propia tierra.

Lo que también hay que afirmar es que ya no es pues novedad la conformación de una Comisión de la justicia y la verdad si ya la hubo, para el caso de separatismo y terrorismo, fue investigada en primera instancia por una Comisión multipartidaria del entonces Congreso Nacional en los años 2009 y 2010.

Es más, dos de la actual Comisión que se pretende conformar, (Delgado y Yacksic) defendían a rajatabla al Estado ante una posible secesión del territorio boliviano, porque se estaba atentando contra la integridad territorial y desde sus cargos en el ejecutivo, defendieron con posiciones firmes los intentos divisionistas.

Es tan contradictorio que los antes defensores del Estado hoy quieran investigar ese caso tan complejo que el Estado y la sociedad boliviana estuvieron expuestos por decisión política, militar y racial de éstos que integraban el grupo separatista de Eduardo Rózsa, junto a los otros que actualmente se encuentran detenidos.

Lo grave es que, quienes bajo el manto de una supuesta investigación, lleven un caso controvertido, como es el proyecto separatista que se instaló en el país años atrás, para partir el país en dos, pretendan ahora hacer pie, apelando al mismo Estado y sus leyes cuando ayer trataban de sepultarlo.

Contradictoriamente algunos de sus integrantes, ahora se juntan con los actores que, vilmente gestaron los escenarios más horrendos de racismo y violencia, fomentados por la élite empresarial, política, cruceña y sucrense que buscaba un efecto inmediato: el enfrentamiento entre bolivianos, la paralización y cierre de la Asamblea Constituyente.

La arremetida de los sectores más reaccionarios tendrá estos componentes e inventarán cualquier pretexto para seguir desgastando lo que pretenda hacer el gobierno actual, ya que todo ello, forma parte de la estrategia de restar votos a Evo Morales, como el único trabajo de la oposición ante su incapacidad de presentar un programa de gobierno alternativo.


*    Rafael Artigas, es comunicador e investigador orureño

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