noviembre 24, 2020

Referencia a los datos históricos y el impacto esperado. Presupuesto, gasto social y crecimiento

La elaboración del Presupuesto responde a una práctica instituida en el país desde hace mucho tiempo, sin embargo no se trata solamente de una experticia técnica que distribuye ingresos sin tomar en cuenta los proyectos de sociedad y economía que están vigentes y referidos a hegemonías e intereses sectoriales regionales o, en última instancia a intereses de clase.

El presupuestos es un instrumento de corto plazo, su diseño, su control y su evaluación, están referidos a las acciones que se van a dar en el periodo de un año, de enero a diciembre. Por sus condiciones de temporalidad no es un instrumento que tenga la capacidad de sustituir a la planificación, pero si en instrumento fundamental de este. Dependiendo de su orientación y los cambios que se van dando en la estructura del presupuesto puede ser el instrumento más concreto y práctico de procesos de cambios y transformaciones estructurales, sociales, políticas y económicas. La especificidad del proyecto de país, propuesto y visualizado en el largo plazo es una tarea que debe ser anunciada en la “Visión Objetivo” del Plan Nacional y/o los planes a nivel regional.

En ese contexto el análisis del presupuesto y de sus tendencias permitirá verificar ha donde apuntan las líneas de acción del Estado, los compromisos del programa de gobierno y los objetivos y metas que se diseñaron en los planes, como se van cumpliendo o desviando lo comprometido.

El gráfico 1 (Ver gráfico en PDF adjunto del semanario de este sitio en: https://www.la-epoca.com.bo/portada/1396303344/digital/#/21/zoomed) permite observar el creciente rol que va adquiriendo el Estado en el manejo de recursos. El presupuesto del Estado se incrementó en siete veces más. De 4.041 millones presupuestados para el año 2001 se extendió a un presupuesto de 28.076 millones presupuestados para el periodo 2014.

¿A qué responde este incremento del presupuesto? No se explica solo por el débil crecimiento que hubo entre el 2001 y el 2005, también hay que entender la visión de achicar el Estado del modelo vigente entonces. Los decisores de la política economía boliviana, altamente influenciados por los asesores internacionales de instituciones como el FMI, estaban empeñados a achicar el aparato del Estado, otorgando el poder de decisión sobre el desarrollo al sector privado internacional, manteniendo a su servicio y voluntad al sector privado nacional que, lamentablemente, se sometió a este proyecto de fortalecimiento del capital monopólico transnacional.

El achicamiento del Estado estaba ligado a un comportamiento fiscal deficitario permanente, los gastos del Estado eran más altos que sus ingresos, el saldo negativo se cubría con financiamiento externo. Para conseguir esta voluntad financiera externa se nos ponía condiciones a gusto y conveniencia de estos organismos internacionales: privatizar, reformas en la estructura jurídica, flexibilizaciones en el sector laboral, etc.

En ese contexto y propósito impuesto, la capacidad de fortalecer el aparato productivo del país desde el Estado con una mayor formación bruta de capital, era cada vez menor. El gasto en sueldos y salarios del sector público superaba a los recursos que se destinaban a la formación bruta de capital. Esta relación se muestra en el gráfico 2 (Ver gráfico en PDF adjunto del semanario de este sitio en: https://www.la-epoca.com.bo/portada/1396303344/digital/#/21/zoomed).

Se verifica que la relación formación bruta de capital y el gasto corriente en sueldos y salarios comienza a cambiar en favor del primero a partir del periodo 2010. Esta tendencia en favor de la formación bruta de capital, está marcando cambio en la estructura del presupuesto y de su ejecución. Diferencia que muestra la concepción del modelo vigente y el anterior, relacionado con el rol que debe cumplir el Estado en el desarrollo nacional.

El propósito de esta breve reflexión en torno a los cambios en el planteamiento presupuestario está vinculado a la utilización de los recursos públicos en temas sociales. En este sentido, tanto el crecimiento de la economía como el incremento presupuestario estatal están vinculados al incremento del gasto social. Este hecho verifica cuanto y como el crecimiento económico afecta al desarrollo social. El efecto de uno sobre el otro no es automático, como creían los primeros teóricos del desarrollo, que llegaron a confundir crecimiento con desarrollo.

La creación de más ítems para la atención de salud y educación, nos está mostrando no solo un gasto mayor en estos rubros sociales, sino una mayor atención a las necesidades que no se atendieron en el modelo anterior, debido a que el propósito era achicar las funciones fundamentales del Estado, con el objetivo de que las tareas de educación y salud sean de la responsabilidad del sector privado.

En estos momentos es preocupación de las sociedades, en las que aún se mantiene los resabios del modelo neoliberal, de sus movimientos y sus organizaciones sociales, que sus estados se hagan cargo de una educación gratuita y de calidad, de una salud con calidad y calidez.

¿Cuánto nos falta para que estos servicios, sobre todo el de salud, sean universales y gratuitos en nuestro país? Tal vez mucho, pero se está avanzando y el objetivo debe ser, sin duda, el alcanzarlo los más antes posible.


*    Docente Investigador Titula de la UMSA, economista crítico.

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