noviembre 29, 2020

La Memoria de la reivindicación marítima de Bolivia está ya en La Haya y viaja a Chile

por: Coco Cuba

La Memoria de la demanda marítima boliviana a Chile, una carpeta de 200 hojas y sus adjuntos, ingresó el martes en manos del presidente Evo Morales, en medio de una caravana de 3 lujosos sedanes negros, al caserón donde funciona desde mediados del siglo XX la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en una barriada exclusiva de la ciudad holandesa de La Haya.

En el prólogo de la fase escrita del contencioso, la caravana de vehículos escoltados por un equipo de 10 corpulentos policías motoristas holandeses que franqueó el paso de la delegación boliviana desde el otro lado de la ciudad aminoró la velocidad para desplazarse por una calle en forma de herradura, de piso de cerámica cocida, que da acceso a unas ramplas que permiten estacionar el coche exactamente de enfrente la puerta principal de la CIJ.

Diez minutos para las 3 de la tarde holandesa. Del Mercedes Benz del centro, que se estacionó a la altura de la puerta principal de la casa construida después del bombardeo nazi de los ‘40, descendió Morales enfundado en traje sastre azul obscuro y le siguieron su antecesor y embajador boliviano en Holanda, el magistrado Eduardo Rodríguez Veltzé, también agente ante el tribunal de La Haya, y el canciller David Choquehuanca. Los 3 se desplazaron en el mismo coche de vidrios raybanizados.

En el umbral de la puerta de doble hoja del medio, la más alta de las 8 que la flanquean, sostenidas por quicios de medio punto, estaba parado, al estilo anfitrión, el protocolar Philippe Couvreur, secretario belga de la CIJ, traje sastre color marrón, camisa blanca y mocasines negros.

Pronto formó el equipo boliviano. Al tiempo que Couvreur estrechaba la diestra de Morales, que en persona llegó hasta la CIJ para depositar la Memoria marítima boliviana, del tercer y último coche se apearon la senadora Centa Rek y la diputada Mireya Montaño.

Lo mismo, Couvreur prodigó saludos de mano muy reverenciosos a Rodríguez Veltzé, Choquehuanca, Rek y Montaño, en ese orden y les invitó a pasar.

Morales entregó la Memoria y sus copias en un trámite sobrio de receptación y 5 minutos después estaba de vuelta. Era todo.

Superado el riguroso protocolo, el Secretario de la CIJ, ya más distendido, ofreció un pequeño tour por los interiores de la casona de paredes ladrillo visto, dos plantas, la segunda de vitrales rectangulares, y un frontis de 100 metros que se recorta en el fondo de una alfombra de prolijo césped y senderos peatonales.

Mientras Couvreur marchaba camino a su oficina después de despedir a la misión boliviana, Morales se volvía para verter su primera declaración a la prensa tras entregar el documento: ‘Acabamos de entregar la Memoria histórica a la Corte Internacional de Justicia, confiados y con mucha esperanza en el Tribunal de La Haya’.

El mandatario, el primero que se apersona en el marco de un contencioso en la CIJ dijo que la Memoria, con la que Bolivia busca demostrar que Chile obró de mala fe al prometer y no cumplir la entrega de una porción de litoral en al menos dos oportunidades, en 1950 y 1976, en que sus representantes diplomáticos se sentaron a la mesa, honró ‘todos los procedimientos que exige el Tribunal’.

‘Sobre todo venimos acá a entregar con profundo sentimiento del pueblo boliviano; venimos acá con ese sueño del pueblo boliviano de cumplir una tarea pero también confiados en que Bolivia pronto volverá al Pacífico con soberanía’, dijo el primer político boliviano que quiere sentar a Chile a la mesa de una negociación vinculante que redunde en la restauración de la cualidad marítima del país encerrado en el corazón geográfico de Sudamérica.

Luego, sin escapar un ápice del reglamento de la CIJ, pidió, ‘con mucho respeto a la Corte Internacional de Justicia que nos haga justicia; el tema del mar es irrenunciable para los bolivianos’.

Antes de partir a una conferencia de prensa y mientras Couvreur se cercioraba que la delegación boliviana había traspuesto los enrejados de hierro macizo sostenidos por unos portentosos torreones de piedra, a la espera de alzar el teléfono e invitar al agente chileno Felipe Bulnes para entregarle una copia de la Memoria boliviana, puso una cortapisa: ‘Pues, por ahora, serenidad, tranquilidad’.

En las oficinas de la Embajada de Bolivia, relativamente cerca de la Corte, al 5 de Nassauplein, lo esperaban los corresponsales de la agencia inglesa Reuter; de la española EFE, de la francesa AFP, de los diarios español El País y chileno La Tercera y del también trasandino canal de televisión de la Universidad Católica.

Mientras ese escenario se desenvolvía, en la mañana de La Paz los militares bolivianos reivindicaban la reintegración de Bolivia al Océano Pacífico y las fuerzas políticas de oficialismo y oposición, las primeras en el mismísimo Palacio Quemado, aplaudían la entrega de la Memoria por parte de Morales en La Haya que transmitió la televisión estatal.

Morales se puso frente a los micrófonos en el salón de reuniones de la Embajada boliviana en La Haya y dio un preámbulo de solidaridad con el pueblo y gobierno de Chile castigados, la semana pasada por un terremoto en las regiones de Iquique y Arica y, ahora último, por un incendio de proporciones que devastó la ciudad de Valparaíso, donde 13 han muerto, 10.000 han sido evacuados y 2.200 casas se han reducido a cenizas.

‘Venimos a entregar la memoria histórica para que Bolivia vuelva al Pacífico con soberanía (?) El mar para los bolivianos es irrenunciable. Bolivia jamás se va a quedar en paz hasta que no se pueda resolver el tema del mar, porque resolver este tema es parte de la integración y parte de la justicia en América Latina y el Caribe’, solemnizó.

Flanqueado indefectiblemente por Rodríguez Veltzé y Choquehuanca, proclamó su talante: ‘Bolivia tiene mucha confianza y esperanza en la Corte Internacional de Justicia. La Corte Internacional de Justicia debe hacer justicia con Bolivia’ que en 1879 resignó su costa y 120.000 km2 de territorios a manos de Chile tras la invasión armada a su entonces puerto de Antofagasta.

‘El mar que pedimos por justicia es mar para los pueblos, no para pequeños grupos; el mar es para la patria grande’ latinoamericana, enfatizó.

Dijo que ‘toda América apoya el pueblo boliviano’ en su demanda marítima y presentó sus respetos ‘a los movimientos sociales de Chile’, a ‘personalidades, autoridades académicas, docentes de universidades’ de ese país que ‘apoyan esta reintegración marítima de Bolivia’.

A manera de explicación para quienes no se encontraren sobre autos en el litigio boliviano chileno, dijo que su país se cansó, literalmente, de la buena voluntad de Chile..

A ‘seguir esperando como 135 años, preferimos, hemos decidido acudir a la Corte Internacional de Justicia. Argumentos por supuesto tenemos, razones las tenemos sólo queremos que se nos hagan justicia, justicia con el pueblo boliviano, todo por la integración y la paz del continente de América’.

Y, no obstante, dio viabilidad y vitalidad a la posibilidad de que el asunto se resuelva por vía del diálogo bilateral, mientras llamaba a la socialista Bachelet a superar la oferta a Bolivia del dictador chileno, Augusto Pinochet, a mediados de los ‘70: 10 km de costa.

‘Cuando se presente es posible buscar el diálogo; tengo mucha confianza en que podemos retomar el diálogo’, subrayó.

Mientras Morales cerraba su conferencia de prensa, el agente chileno, contraparte de Rodríguez Veltzé, Felipe Bulnes, retiraba, de la misma CIJ, en estricta observancia del reglamento de la Corte, una copia de la Memoria boliviana que deberá generar, en el lapso de un año, sino se plantearen incidentes, una Contra Memoria por parte de Chile.

Bulnes, que llegó solo a que le entregaren el texto de la Memoria de Bolivia, viajará a Santiago y el jueves pondrá en manos de la presidente Bachelet el documento.

La reacción oficial de La Moneda se registró, poco más tarde en La Moneda por vía del canciller Heraldo Muñoz que adjetivó de ‘artificiosa’ la demanda boliviana.

‘Esta fecha convoca a nuestro país a asumir con la mayor unidad, convicción y serena sobriedad una demanda artificiosa que carece de fundamento jurídico y que revierte un proceso de diálogo constructivo y de confianzas mutuas que Chile ha privilegiado con total respeto al derecho internacional y a los tratados que lo unen con el Estado Plurinacional de Bolivia’, dijo.

A vuelta de correo, en La Paz, el ex presidente Carlos Mesa, consideró que la Memoria que Morales entregó a la CIJ abre un ‘nuevo espacio jurídico’ en pro de una solución a casi 140 años de mediterraneidad.

‘Estoy optimista, el concepto es optimismo; yo creo que la Corte Internacional de Justicia evaluará, el criterio es que desde el punto de vista jurídico se abre un espacio nuevo de un principio existente, ese camino nuevo es la idea del compromiso bilateral, esa idea, no por novedosa, no por nueva, deja de tener fundamentos, deja de ser artificiosa’, replicó el ex gobernante en declaraciones a CNN Chile.

Y luego se refirió al adjetivo de Muñoz: ‘Lamento mucho sus palabras, respeto al canciller de Chile, es un hombre de gran calidad intelectual, pero creo que se ve obligado a dar una repuesta de carácter convencional para minimizar algo que no puede minimizar (…) la fundamentación histórica de Bolivia y la evidencia tangible es inequívoca de un compromiso, y por eso creo que la fundamentación es incuestionable’.

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