noviembre 26, 2020

No terminó la “Guerra Fría”

por: Max Murillo Mendoza

Se dice, y se verifica en la mayoría de todos los análisis mundiales, que la guerra fría terminó con la caída del Muro de Berlín, en 1.990. En seguida el mundo anglosajón lanzó al orbe la propaganda del “triunfo liberal occidental”, es decir de la democracia de exportación anglosajona. Se puso de moda a grandes teóricos del departamento de Estado norteamericano, como a Fukuyama. Sus obras han sido las más leídas después de la supuesta finalización de la guerra fría. En esos textos se presumía que el socialismo real y comunismo habían perdido la batalla frente al modelo gringo liberal. Por otro lado, los teóricos gringos y gringoides por estos lados, suponían que la condición de la finalización de la guerra fría era que ya no había dos super poderes enfrentados: Unión Soviética y Estados Unidos. Alrededor de esa idea y del triunfo de los “valores” anglosajones, se desmantelaron lo que se llamó socialismo real. Por supuesto que aprovecharon el pánico las oligarquías norteamericanas para atacar, destruir y desvalorizar ideas referidas a socialismos, o democracias populares y alternativas más de corte popular. Demonizaron esos procesos. Ese modelo anglosajón, lo primero que hizo fue inventar y montar estructuras comunicativas (televisión, radio y después internet), para expandir esos supuestos valores anglosajones. En el caso de Bolivia, coinciden los años 80 y 90 del anterior siglo, cuando aparecieron como hongos canales de televisión, que en la mayoría de los casos eran de ultraderecha. Entonces el modelo anglosajón se desperdigó por todo el mundo, en el sentido ideológico político, por los medios de incomunicación.

Esa supuesta “superioridad” anglosajona, de la civilización occidental, fue aprovechada para imponer modelos gringos, económicos y políticos, a lo largo de todo el mundo. Se reacomodaron todos los sistemas económicos en esa línea. Por estos lados del mundo se llamaron “Ajustes Estructurales”. De manera general esa época se llamó neoliberal. Los resultados son contundentes en todo el mundo: se han destruido y se han empobrecido a todos los países, donde se impuso dichos modelos gringos. En el caso específico de Bolivia, pues sencillamente, los gringoides, intentaron asaltar todo lo que fuere posible de nuestras instituciones, tierras, etc. Aprovecharon las consignas gringas, para destruir los estados y hacer negocios turbios con el invento de sus empresas. A todas luces fue un saqueo descarado y desvergonzado. Los medios de incomunicación bombardeaban todos los días con el triunfalismo norteamericano: yuppies, millonarios frívolos y cojudos, pero modelos de sociedad a los que debíamos copiar. También se abrieron como casinos de juegos cientos de universidades privadas: se tenía que reforzar el modelo gringo anglosajón, con sus enlatados ideológicos: economía y democracia gringa elitista.

En el fondo la guerra fría no había terminado, por la actitud del mundo anglosajón. Sus guerras preventivas y anti comunistas siguieron nomás por todo el mundo, con las excusas de democracias y liberalizaciones de las economías. Buscaron todos los pretextos posibles para destruir lo que a sus ojos exóticos no les convenía: socialismos, democracias alternativas, etc. Para ellos los escenarios de los posibles “comunismos” son todos, sobre todo las culturas que tenemos organizaciones grupales y comunitarias. Aspectos que jamás entenderán en sus mentes individualistas y corrosivamente neoliberales. Para el mundo gringo anglosajón lo más importante de su modelo es el individualismo secante y frío, egoísta y frívolo, triunfador y yuppie de consumo extremo. Ese paquete social es el ideal de ese modelo ideológico. Y para eso tienen que destruir los modelos comunitarios o grupales. Por tanto, en esencia la guerra fría no terminó totalmente. Los gringos anglos siguen en constante guerra, en constante militarismo. Sus fantasmas están por todo el mundo: terroristas, indianistas, indigenistas, musulmanes, feministas. Todo lo que ponga en jaque a su modelo gringo, es enemigo y “comunista”. Todo lo que sea extraño a sus ojos gringos, es enemigo. El totalitarismo anglosajón es definitivamente el más cruel que se haya conocido, como modelo de civilización: Cambio Climático y destrucción de la naturaleza, social y económica de todo el mundo. Ese modelo anglosajón es realmente inhumano y destructivo. En eso la literatura es abundante, y nosotros conocemos por sus resultados en nuestros territorios: las mentalidades coloniales anti humanas, anti culturales y destructivas, progringas. Absolutamente totalitarias y ciegas para entender nuestras maneras comunitarias y grupales de nuestras sociedades.

Pues Ucrania es solamente el corolario de todos estos años. Ese abuso totalitario anglosajón, se ha chocado con la bronca de las culturas rusas. Las mentalidades gringas pensaron que Ucrania sería un paseo soberbio; pero la reacción de las culturas y sus diversidades rusas, no se dejaron imponer con las conocidas políticas democráticas norteamericanas. Como siempre lo único que hacen es mostrar los dientes guerreros de sus sofisticadas armas, llenando los cielos de aviones modernos, los mares de barcos de la muerte y los territorios de tanques y todo de tipo de artefactos de muerte. Es parte de sus “funcionalidades democráticas”. Esas mentalidades guerreras y totalitarias gringas, ya no tienen lugar por muchos espacios del mundo. Ya no tiene sentido existencial. Y tenemos que ayudarles a que reaccionen contra sus oligarquías dañinas y terribles. Esos pueblos gringos necesitan ser liberados de ellos mismos. Como nunca antes necesitan destruir sus artefactos totalitarios y elitistas, para construir algo más humanos y menos totalitarios. Esos gringos necesitan demasiados cambios, más que otras culturas. Necesitan tomar de su propia medicina, para que reaccionen y por fin encuentren sus propios ajayus.

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