diciembre 4, 2020

La Asociación de Bibliotecarios de Oruro (ABO)

Es evidente el interés del Centro Portales en llenar el vacío estatal sobre el desarrollo de las bibliotecas públicas y paliar la carencia total de políticas públicas y por convocó a tres importantes encuentros: el primero encaminado para directores y responsables de bibliotecas, el segundo para las bibliotecas universitarias y el tercero para las bibliotecas públicas.
Como hemos visto en la anterior entrega de La Época, las primeras asociaciones de bibliotecarios cumplieron un papel fundamental, pero se extinguieron rápidamente. Las asociaciones departamentales tuvieron mejor suerte. La primera que se formó en Oruro, el 3 de julio de 1969, fue la Asociación de Bibliotecarios de Oruro ABO, en acto realizado en la Biblioteca Central de la Universidad Técnica, considerado como un:

“laboratorio de la cultura, que acogió a los bibliotecarios de la localidad para dar nacimiento a una entidad que, en el futuro habrá de convertirse en consejera y asesora del funcionamiento técnico de las bibliotecas” (Espinoza, 1998).


Fueron siete bibliotecarios y tres bibliotecarias [1] los que formaron la primera directiva avalados por 19 participantes de la reunión, entre autoridades de instituciones, [2] representantes de ocho bibliotecas universitarias [3], bibliotecas estatales [4], la Biblioteca Municipal, de particulares [5] y cuatro personas naturales. [6]

En esa época (1968) la Fundación Patiño crea el Centro Pedagógico y Cultural de Portales “para contribuir al mejoramiento de la enseñanza, promover una educación de masas y estimular las actividades culturales en Bolivia” (Espinoza, 1998: 84). Lideró un inusitado movimiento bibliotecario en el que la Asociación de Bibliotecarios de Oruro participó de forma militante. Los exitosos seminarios nacionales que organizó fueron tejiendo, uno a uno, las bases de la bibliotecología boliviana. El contexto histórico en que iniciaron sus actividades nos muestra que no fue tarea fácil, pues si bien es cierto que empezó su dinamismo en una época de apertura progresista (1970-1971), [7] pronto se vio ensombrecida por la larga noche de la dictadura luego del golpe de Estado del Cnl. Hugo Bánzer Suárez [8] (1971-1976).

Una de sus primeras actividades fue la organización del Curso Audiovisual de Bibliotecología de la UNESCO, minuciosamente preparado por el profesor Roberto Juarroz de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, que introdujo la bibliotecología científica a la praxis bibliotecaria del país:

“Acentuó algunos cambios, siendo los más notables: primero, el vuelco de la preferencia del sistema de clasificación hacia la Clasificación Decimal Dewey y segundo, el énfasis puesto en el trabajo de referencia, sobre el cual fue justamente Juarroz quien tomó a su cargo los módulos respectivos del Curso”. [9]

El curso contó con la participación de los profesores Ángel Fernández, Emilia Sabor (España), Emma Pascuala Linares (monitoreó la parte de Clasificación en el Curso Audiovisual de la UNESCO) y Rosa Andreozzi (argentinas), buscando formar:

“los primeros bibliotecarios con idoneidad, en Administración bibliotecaria, Catalogación y clasificación, Circulación y préstamo, Referencia y extensión bibliotecaria, [es] el principal caldo de cultivo donde germinan las ideas de creación de la Carrera y a su vez la base natural para la reorganización de las Asociaciones de Bibliotecarios”.

El Centro Portales encargó el monitoreo del exitoso curso a Víctor Hugo Laredo, Efraín Virreira y José Roberto Arze, Rápidamente fue replicado para los miembros de la Asociación de Bibliotecarios de Oruro (1972), para los maestros de esa ciudad (1974) y en la ciudad minera de Uncía (1975). [10] El curso audiovisual, conocido como el “Curso de la UNESCO”, realizó un total de 16 cursos a nivel nacional, excepto las ciudades de Cobija (Pando) y Santa Cruz de la Sierra: 6 cursos en Cochabamba, 3 en La Paz, 2 en Oruro, 2 en Potosí, 1 en Sucre, Trinidad y Tarija [11]. Fue una época excepcionalmente proactiva para el Centro Cultural y Pedagógico de Portales, que lideró iniciativas de capacitación de la Bibliotecología Boliviana, razón por la que fue calificada, con justicia, por el Director de la Biblioteca Central de la Universidad Mayor de San Simón, Mario Estenssoro, como “entidad que se constituyó en núcleo de irradiación formativa de bibliotecarios en Bolivia”. [12]

A partir de su creación, la Asociación de Bibliotecarios de Oruro se planteó una serie de desafíos históricos como la “capacitación y defensa del profesional bibliotecario y ramas afines”; para ello se propuso:

“Orientar a los bibliotecarios en la ciencia de la bibliotecología y cooperar en labores de investigación con los catedráticos, profesionales, maestros, profesores, universitarios, estudiantes, escolares, trabajadores y toda persona interesada en la búsqueda de información”.
 [13]

Con entusiasmo notable, incluyeron en sus objetivos la modernización de la ciencia bibliotecológica, enaltecer la profesión bibliotecaria, editar publicaciones especializadas y propiciar el intercambio de ideas y publicaciones. Con buen criterio diseñaron una estrategia, exitosa en todo sentido, enviando a tres miembros de la directiva de la ABO, a becas de capacitación y especialización en Bibliotecología y Archivística.

El primero, Enrique Espinoza, asistió a la Escuela Interamericana de Bibliotecología, en la Universidad de Antioquia en Medellín (Colombia); la segunda, María Eugenia Escalante, participó en un curso de Clasificación del Sistema Decimal Universal en Brasilia (Brasil); finalmente, Clotilde Calancha, se capacitó sobre automatización del servicio bibliotecario, comunicación y tecnología bibliotecológica en Medellín.

A partir de aquel ideario diseñaron una agenda de trabajo que se concretó en exitosas actividades, entre ellas la publicación de un Boletín Informativo (1969-1975), organización de conferencias [14], cursos de bibliotecología [15], exposiciones y ferias del libro, cursillos de archivística, encuentros de bibliotecarios, trabajos de extensión bibliotecaria en barrios periféricos y el área rural de Oruro. El aporte más importante y significativo de la ABO fue participar en las Reuniones Nacionales de Bibliotecología, realizadas con el apoyo del Centro Pedagógico y Cultural de Portales, la UNESCO y su oficina de enlace en Bolivia y el Instituto Boliviano de Cultura.

Es evidente el interés del Centro Portales en llenar el vacío estatal sobre el desarrollo de las bibliotecas públicas y paliar la carencia total de políticas públicas. En ese sentido, se fijó como objetivo convocar a tres importantes encuentros de bibliotecarios. El primero encaminado para directores y responsables de bibliotecas, el segundo para las bibliotecas universitarias y el tercero para las bibliotecas públicas:


a.    Primer Seminario de Bibliotecología para directores y responsables de bibliotecas de Bolivia (20-25 de julio de 1970). Fijó pautas para una política bibliotecaria nacional y estrategias para alcanzar esas metas:

    “Encarar el Planeamiento Sistemático de los Servicios Bibliotecarios como parte del Planeamiento Educativo y Cultural; dotar recursos económicos a las Bibliotecas para el cumplimiento de sus objetivos en el desarrollo económico, social y educativo de Bolivia; crear las Bibliotecas Escolares y Públicas para apoyar la lucha contra el analfabetismo; crear la Escuela Nacional de Bibliotecología a nivel universitario; designar como bibliotecarios a personas técnicamente capacitadas; establecer justas remuneraciones para el bibliotecario; promover el hábito a la lectura por medio de la incorporación de la asignatura “Introducción a la Bibliotecología” en el plan de estudio de ciclo medio; reorganizar la Asociación Boliviana de Bibliotecarios y, dejar sin efecto el proyecto de fusionar la Biblioteca del Congreso Nacional a la del Ministerio de Educación y Cultura”.

b.    Primer Seminario de Bibliotecas Universitarias de Bolivia (29 de marzo al 1 de abril de 1971). Incorporó recomendaciones para que las bibliotecas lleguen a sectores empobrecidos, propuesta que llama la atención, pues la naturaleza de las bibliotecas universitarias las ha delimitado exclusivamente a los miembros de su comunidad, fundamentalmente a estudiantes y docentes:
  
    “Crear el Departamento de Bibliotecas en las universidades; equiparar las funciones del bibliotecario a las del sector docente universitario; promover la formación de bibliotecas populares en las minas y el campo; auspiciar por medio de la Asociación de Universidades Bolivianas, la creación del Consejo de Bibliotecas Universitarias”.

c.    Primer Seminario sobre Bibliotecas Públicas Bolivianas (29 de septiembre-2 de octubre de 1971), se desarrolló ya en el gobierno dictatorial del Cnl. Hugo Bánzer Suárez, de tendencia claramente fascista, por lo que destacan tres recomendaciones de carácter político (remarcadas en letra recta por nosotros):

    “Crear bibliotecas públicas en cada Departamento de la República; asignarles una partida presupuestaria a partir de 1972; incorporar el Planeamiento Bibliotecario dentro del planeamiento educativo del país; propender a una Legislación Bibliotecaria Nacional; encomendar a la Asociación de Bibliotecarios de Chuquisaca organizar el Primer congreso Nacional de Bibliotecarios de Bolivia para la reorganización de la Asociación Boliviana de Bibliotecarios; solicitar el normal y permanente funcionamiento de la Escuela de Bibliotecarios de la UMSA; solicitar la inamovilidad funcionaria de los bibliotecarios del país; ejecutar el Plan para el Desarrollo de los Servicios Bibliotecarios de Bibliotecas Públicas y Escolares de Bolivia, elaborado por el Prof. Italo Mettini; realizar la Campaña Nacional de Promoción del Libro, la Lectura y la Biblioteca en 1972, Año Internacional del Libro; solicitar la reapertura de las Bibliotecas universitarias (por cuanto estas) cumplen funciones de Bibliotecas Públicas”.

Con esas bases de diagnóstico, el Centro Portales encaró una segunda fase destinada a la capacitación de recursos humanos y la organización de los bibliotecarios.

El Seminario Nacional sobre Formación Profesional del Bibliotecario en Bolivia, realizado del 30 de julio al 3 de agosto de 1973, sancionó recomendaciones eminentemente técnicas:

“Solicitar a la Facultad de Humanidades de la UMSA, la más pronta organización de la Carrera de Bibliotecología, con la aprobación de sus programas y la designación de un especialista como Coordinador; presentar al Consejo nacional de Educación Superior CNES y a la Facultad de Humanidades de la UMSA el curriculum que se adjunta; capacitar a los bibliotecarios en ejercicio sin título en los cursos del Centro Portales y en el curriculum básico de la Carrera de Bibliotecología de la UMSA; formar bibliotecarios de tipo general; adoptar los manuales de otras Escuelas de Latinoamérica en la UMSA; solicitar la cooperación de la entidades internacionales; formular el Estatuto profesional del Bibliotecario que incluya a titulados y bibliotecarios en ejercicio sin título; crear la Dirección Nacional de Bibliotecas; organizar, por medio del Centro Portales, un Seminario Nacional sobre Formación profesional de Archivistas de Bolivia”.

En ese seminario se recomendó, también, al Consejo Nacional de Educación Superior, “se estudie el pronto establecimiento de la especialidad de Archivística en la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca” [16].


*    Magister en Historias Andinas y Amazónicas. Docente titular de la Carrera de Historia de la UMSA. Director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

1    Rodolfo Aliaga Espinoza, Guido Perales Aguilar, Vicente Tejerina, Mario Pinto Marañón, Roberto Rocha, Mario Auza Arnéz y Jorge Fajardo Fernández; Emma de Dupleich, Clotilde Calancha y Teresa Calero.

2    Departamento de Extensión Cultural, Dirección General de Bibliotecas (UTO) y Alianza Francesa de Oruro.

3    Biblioteca Central, de las Facultades de Ingeniería Industrial, Nacional de Ingeniería, de Economía, Derecho, de los Institutos de Cultura Social, de Investigaciones y de Agronomía.

4    Empresa Minera de San José, Instituto de Investigaciones Minero-Metalúrgicas y de la Jefatura del Distrito Escolar de Oruro.

5    Biblioteca de la Sociedad de Socorros Mutuos de Artesanos, del Colegio Angloamericano y la Biblioteca Infantil “Mundo de las Maravillas”.

6    Adolfo Espinoza: Acción bibliotecaria. Ensayo monográfico sobre la Asociación de Bibliotecarios de Oruro. Oruro, Editora Gráfica Andina, 1998: 17-18.

7    El Gobierno militar progresista del Gral. Juan José Torres, impulsó una política de fortalecimiento de las empresas estatales. En su gestión surgió la Asamblea Popular, que intentó legislar desde las bases del movimiento obrero-popular, que planeaba el tránsito hacia el socialismo.

8    Durante su gobierno, Bolivia integró el Plan Cóndor, red de inteligencia y represión, conformada por las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, contra los movimientos populares en el Cono Sur de América Latina.

9    José Roberto Arze: “Roberto Juarroz y su contribución a la bibliotecología boliviana”, en Revista de Bibliotecología y Ciencias de la Información. 12 (17): 17. 2011.

10    Rodolfo Aliaga Espinoza, op. Cit.: 82.

11    “Informe de la Asociación Boliviano de Bibliotecarios a la III Reunión Nacional de Bibliotecarios de Bolivia”, presentada por Efraín Virreira Sánchez. En: III Reunión Nacional de Bibliotecarios de Bolivia, Cochabamba, 8-11 de julio de 1982. Cochabamba, Centro Pedagógico y Cultural de Portales, 1982: 9-15.

12    “Introducción” a la obra de Efraín Virreira: Elementos de Biblioteconomía. Cochabamba, Amigos del Libro, 1981: 8.

13    Estatuto Orgánico de la Asociación de Bibliotecarios de Oruro, Art. 2.

14    Josermo Murillo Vacarreza (Cultura como resultado del inconformismo y la rebelión), Walter Aguilar Vásquez (Derecho de autor), Alberto de Gallo (Poesía boliviana) y Augusto Beltrán Heredia (Bibliografía del folklore boliviano).

15    Cursillo de Bibliotecología e Inglés (1 de octubre-30 de noviembre de 1969), Curso audiovisual de Bibliotecología (mayo-junio de 1972), se replicó para los maestros (abril-mayo de 1974) y en la ciudad minera de Uncía (13 de octubre al 8 de noviembre de 1975) y Curso de Orientación Bibliotecaria para los maestros de la Unión Bautista Boliviana (enero de 1975).

16    “Resoluciones y Recomendaciones”, en: III Reunión Nacional de Bibliotecarios, op. Cit.: 64-68.

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