noviembre 28, 2020

¿Rearticulación derechista o un zorro propagandista?

por: Rafael Artigas

Los afanes electoralistas de la derecha en el país ya se evidencian, muy al margen de lo que hayan podido dejar de entrever los operadores de gobierno, que únicamente confirmaron los entretelones de la estrategia de desgaste y de freno al ascenso de Evo Morales, desde hace un par de años.

Y es que el tema de fondo no pasa por lo que diga o no diga el zorro Sánchez Berzaín, acciones que como veremos más adelante, no son sólo el referente del desprestigio a la campaña de Evo Morales, es mucho más.

Lo que evidenciamos es lo que en varias oportunidades ya lo habíamos expresado en sentido que la derecha, con el respaldo de los medios, sigue recurriendo al discurso de desgaste del gobierno en situaciones de conflictividad social en el país como las que ejemplificamos:

Hasta hace muy poco hemos asistido a repetidos escenarios de confrontación de diversos sectores desde demandas como el de los mineros cooperativistas, luego de los militares y suboficiales y ahora de los gremialistas, conflictos tan curiosamente entrelazados el uno con el otro, donde el común denominador de todos éstos, dicho por sectores de la derecha, es tratar de mostrar una vez más que en Bolivia no se respeta la institucionalidad.

Está claro que, la derecha radical digitada desde el imperio, no teniendo sustento en una propuesta seria y alternativa, nos lleva a especulaciones teóricas que siendo coherentes en el análisis, son más agresivas cada día, van más allá de los argumentos y se convierten en pálidos reflejos de lo que fue el propio discurso de quienes gobernaron el país en los últimos años.

Y otro aspecto a tener en cuenta de ahora en adelante, es la estrategia de descalificación y desprestigio que vendrá con mayor fuerza en los próximos meses; estos son pues los resabios del neoliberalismo colonial que invocan al respeto de la democracia para justificar su incapacidad, y recurren a otros fantasmas para ensayar retornos, repetir viejos esquemas para superar su falta de propuestas.

Por todo ello, no habría de preocuparle a Evo Morales lo que diga el zorro Sánchez Berzaín, Samuel Doria Medina, un candidato perdedor en cuatro oportunidades, las junt’uchas de Rubén Costas con Del Granado, que ni amarrando a los candidatos del Beni (Suarez, Lens) o a los dirigentes del extinto Comité Interinstitucional de Sucre (Jhon Cava, Sabina Cuellar y Lourdes Millares) para tratar de derrotarlo. No pues!

Las declaraciones de Berzaín realizadas en noviembre, cuando a propósito de la presentación de un libro suyo, llamó a la oposición en Bolivia a unirse para derrotar al presidente Evo Morales en las elecciones ya forman parte de una campaña tan similar como la que realizó Manuel Rocha, ex representante diplomático del país del Norte el año 2002.

En junio de ese año, Manuel Rocha, indujo a no votar por el entonces candidato presidencial Evo Morales Ayma, amenazando a la ciudadanía boliviana de que, en caso de hacerlo, el Estado boliviano perdería la ayuda económica y comercial de los Estados Unidos, textualmente, Rocha señaló que: “El electorado boliviano debe considerar las consecuencias de escoger líderes de alguna manera conectados con el narcotráfico y el terrorismo”.

A pesar de la injerencia y desprestigio generado desde la Embajada norteamericana, el Presidente Evo Morales, en elecciones electorales consideradas libres y justas por observadores internacionales, salió vencedor con un resultado histórico del 54% de los votos.

Está claro entonces que el nuevo vocero de campaña de Evo Morales es ahora el zorro Carlos Sánchez Berzaín, agitando sus banderas en el mismo escenario de donde salieron los otros representantes del imperio (Rocha, Goldberg) y que tuvieron que huir del país porque, más allá de sus acciones pro golpistas, sirvieron, en gran parte para que Evo sea presidente.


*    Rafael Artigas, es comunicador e investigador orureño

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