noviembre 29, 2020

El racismo que se destierra

por: Gastón Núñez

A pesar de la resistencia de un grupo pequeño, de aspiración blancoide mas que por el hecho de serlo, Bolivia ha dado pasos certeros en el camino de ir terminando con el racismo y toda forma de discriminación. El punto de referencia de lo que no debe ser son los vergonzosos hechos ocurridos en la Plaza 25 de mayo, hace seis años.
Hace seis años un hecho golpeó duramente la conciencia de los bolivianos. El 24 de mayo de 2008, cuando las clases dominantes se resistían a ser desplazadas del bloque en el poder para mantener sus privilegios, se mostraba al mundo que el racismo y el odio exacerbado, como expresiones del conservadurismo y la dominación colonial, estaban vigentes.

Campesinos desnudados por la fuerza y puestos de rodillas se presentaba como la más clara evidencia histórica y material de que el racismo estaba profundamente impregnado en el imaginario de quienes se asumían como la condensación de la “sangre española” que llegó al continente hace más de 500 años.

Lo ocurrido en Sucre, nos lleva a hacernos una serie de preguntas que seguramente nos las hemos planteado durante estos seis años y señalamos como desafío urgente el cómo derrumbar, cómo desterrar esas taras coloniales que marcan nuestras relaciones sociales y cómo debemos construir sociedades verdaderamente democráticas, igualitarias, sin odios y sin discriminaciones.

Ese cruel 24 de mayo


Los campesinos chuquisaqueños expectantes y con el semblante puesto en su fiesta cívica, aguardaban la llegada del Presidente en una concentración citada en el Estadio Patria. La convocatoria fue exitosa, porque era la primera vez que lo tendrían cerca, para darle la mano y abrazarle como a uno igual a ellos, como realmente es, pero ahora máxima autoridad.

Paralelamente, días antes del 24 de mayo, decenas de buses se preparaban en la terminal de Santa Cruz para dirigirse a Sucre, todos colmados de unionistas que por centenares se aprestaban viajar a la capital del país con otras intenciones. Era el tiempo de la conspiración y de las tomas prefecturales, institucionales ya que por esa ciudad habían pasado nada más ni nada menos que el ex presidente del Comité Cívico Cruceño, Branko Marincovic, que llegó junto al mercenario Eduardo Rozsa Flores, preparando la guerra civil separatista para partir a Bolivia en dos.

Como ocurrió todo el tiempo que sesionó la Asamblea Constituyente, la violencia de la ultraderecha se volcó contra los campesinos que esperaban ver a su presidente. Horas después de enfrentamientos en el Estadio Patria, un grupo de campesinos que se retiraba a sus comunidades en la zona de El Abra, fue trasladado hasta la Plaza 25 de mayo para posteriormente ser cruelmente humillado. Las hordas dirigidas por unionistas y comandadas por los dirigentes del extinto Comité Interinstitucional sucrense, los apalearon, los patearon y humillaron hasta hacerles besar la tierra, quemaron sus wiphalas, sus ponchos y les obligaron a renegar de su condición.

La historia una vez más nos encuentra tan paradójicamente en otro 24 de mayo, pero en 1862, porque mientras los preparativos para el festejo del 25 de mayo eran parte de las élites criollas, fallecía Doña Juana Azurduy de Padilla acompañada de unos cuantos indios y un sacerdote. Juana Azurduy era muy amiga de esos indios, porque en su trayectoria, había luchado y había vivido hasta el final, luchando por ellos.

Los poemas de escritor potosino Juan Wallparrimachi son testigos de esa historia. Y a la influencia del pensamiento del joven bardo Wallparrimachi, muy cercano a Doña Juana Azurduy en su lucha contra el colonialismo español, hoy es posible interpretar el sentido que tuvo esa muerte en medio de los indios chuquisaqueños que lucharon por la independencia.

Son pues esos mismos indios, guerrilleros heroicos, que no obtuvieron nada de aquellos que hoy prosperan cada que se festeja el 25 de mayo. Y los que nunca dieron nada son los llamados “doctores” dos caras, con cerebros retruécanos, como los categorizó acertadamente René Zavaleta Mercado. Esos “doctores” hoy como ayer, dicen lo que no hacen, pregonan como fariseos cuando anuncian lo que anuncian.

Sí, efectivamente, eso ocurrió entre el 24 y 25 de mayo de 1862, Juana de América se enterraba el 25 de mayo. Mientras la “Culta Charcas” se aprestaba a festejar en su aniversario, lo hacía repeliendo a lo mejor que dio esa tierra, Doña Juana Azurduy de Padilla. Y después de 188 años la historia llega a los indígenas flagelados, obligados a pedir perdón de rodillas en plena plaza de la libertad, y libertad que la conquistaron los indios levantiscos.

La dura batalla contra el racismo en terreno propio

La instalación de la Asamblea Constituyente en 2006 generó un espacio de encuentro político entre sectores campesinos, indígenas y sectores de clase media, por un lado, y por otro, el bloque opositor al cambio, estaba conformado por otras fracciones de clase media aliados a la oligarquía con quienes estaban acostumbrados a detentar el poder. Desde que empezó otro momento del proceso constituyente se registraron situaciones que llevaron a la confrontación y se generaron actitudes racistas de toda índole. La causa de estas reacciones discriminatorias y violentas era que indígenas y campesinos se presentaron por primera vez con poder de representación política.

Fue el tiempo donde se revelaron las expresiones de racismo verbal, desde el interior de las plenarias así como también en las comisiones, en los espacios públicos, entre tratos paternalistas hacia los indígenas, o expresiones de racismo y de discriminación debidos al hecho de que hablaban en su idioma nativo y por no poder expresarse bien en castellano.

Hacer una lista de las situaciones y expresiones racistas registradas en la ciudad capital sería interminable. Pero, estas iban desde manifestar rechazo verbal y físico a la presencia de los indígenas que estaban vestidos con sus ropas originarias. Los insultaban en la plaza y en las calles. El conflicto generador de tensión regional fue aquella discusión por la mentada capitalidad, que ya vino desde el 2007 en el cerco a los Constituyentes, episodio más conocido como de La Calancha donde se arremetieron a los que deliberaban en La Glorieta.

A partir de ese episodio de confrontación entre regiones es donde se acentúan los rasgos racistas. Los testimonios de constituyentes, sobre todo indígenas y campesinos, hablan de fuertes expresiones verbales en los espacios donde sesionaban miembros de la Asamblea Constituyente. “Mulas”, “ovejas de Evo”, “raza maldita”, “cruce de llama con adobe”, “paceños llamas”, “llama”, “oveja”, “burro” y otros eran los insultos que se quedaban ahí o eran complementados con escupitajos o patadas.

Relatan también que una mujer de pollera de El Alto, que fue llevada al hospital que estaba al lado del Teatro Gran Mariscal, recibió un trato de las enfermeras que no es digno de quienes están llamados a salvar vidas. “De aquí no vas a salir viva porque te vamos a poner agua en tus venas y te vamos a matar”, habrían sido las palabras en voz de las enfermeras. Las campesinas salieron escapando del hospital porque era más seguro estar fuera que dentro.

A estos conflictos se suma el rol que asumieron los medios de comunicación locales, que generalmente con un aire sensacionalista, enardecían los ánimos de la población sucrense, llamando a “defender a sus hijos porque los están matando”, o que “llegan caimanes y aviones venezolanos”. Estos medios no dijeron nada de los insultos que fueron objetos campesinos e indígenas ese 24 de mayo.

En esa batalla de resistencia a diferentes expresiones racistas, en pleno proceso judicial es que, organizaciones de campesinos e indígenas e instituciones defensoras de derechos humanos, realizaron marchas de desagravio. Estas movilizaciones fueron muy importantes porque reflejaron y mostraron al mundo, el clamor y el pedido de celeridad en el proceso de investigación y en el inicio del juicio contra los culpables.

Entre los acusados están la ex autoridades como Jaime Barrón, ex rector y ex alcalde de Sucre; la ex alcaldesa Aydé Nava, el ex dirigente cívico John Cava, y el ex concejal Fidel Herrera, además de los dirigentes estudiantiles Jamill Pillco y Cristian Flores, la ex prefecta Savina Cuellar, entre otros.

Para los que creen todavía que detrás de ese proceso judicial existe una mano negra y se trata de un asunto meramente político, y que se declaran “perseguidos políticos”, habrá que decir que fueron los hechos que esa misma dirigencia hambrienta de poder impulsaron a nombre de la llamada “capitalidad” los que constituyen la prueba material de sus delitos.

Racismo: expresión del colonialismo

Todo lo que conocemos por racismo viene de un viejo trauma que arrastra la historia: el colonialismo, y éste rasgo ha subsistido en toda la historia republicana. La colonización de América del Norte y del Sur, así como la de Australia en los siglos XVII y XVIII, la política colonialista de Japón a comienzos del siglo XX o el holocausto judío en Europa, son ejemplos del racismo en la memoria larga y corta de los pueblos.

El racismo contemporáneo es mucho más sencillo de aprender, basta con golpear al que se considera inferior, basta con escupirle en la cara, basta con invisibilizarlo, tal como ocurrió en la colonia y ocurre hoy en pleno siglo XXI en otras partes del mundo. De ahí que, en ese proceso de la Asamblea Constituyente boliviana haya sido fundamental para sentar las bases de una sociedad más democrática y tolerante, aunque todavía hay un racismo solapado de quienes se pretenden superiores.

El racismo es la enfermedad senil del colonialismo interno y externo. Por ello, Bolivia está enfrentando el desafío de darle al mundo muchas esperanzas de renovarse en sus paradigmas de vida. Se puede ver que el surgimiento del racismo tiene una fuerte relación con el nivel de trasgresión del orden estructural de los espacios y posiciones jerarquizados que fueron forjados históricamente desde la Colonia.

Los sucesos del 24 de mayo de 2008 no son casuales, sino son el resultado de todo un proceso; es la acumulación de conflictos y de enfrentamientos. Además, son el resultado de manipulaciones políticas divisionistas que fueron estratégicamente bien armadas desde las élites oligarcas de Santa Cruz, con apoyo e la dirigencia sucrense con afanes conspirativos para frenar el proceso democrático y de dividir el país.

Los avances en lucha contra el racismo

En Bolivia, después de seis años que se toma como referencia, el 24 de mayo de 2008, se delinea una estrategia de lucha contra el racismo y todas las formas de discriminación, y con mucho optimismo vemos que se han dado pasos muy importantes, en algunos casos históricos. La misma Constitución Política del Estado es ya un avance histórico para empezar a cambiar el contexto de exclusión social de las poblaciones indígenas y de los grupos afrodescendientes y grupos vulnerables.

La Constitución boliviana es una de las más avanzadas del mundo en materia de protección de los derechos de estos sectores excluidos. Luego la evaluación a partir del debate en la Constituyente y las etapas posteriores como el proceso de aprobación de la Ley Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación de 2010, es significativa. La comunidad internacional pidió por más de 20 años -desde 1971- tener un marco normativo para luchar contra el racismo y toda forma de discriminación y en Bolivia ya es un hecho.

En ese sentido, es importante destacar la Reglamentación de esa Ley, la conformación del Comité Nacional de Lucha contra el Racismo y el Plan de Acción 2012-2015 (Política del Estado Plurinacional de Bolivia contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación), tarea que también llevó duros enfrentamientos con sectores conservadores.

Si miramos el pasado inmediato, antes era impensable contar con una revalorización cultural afroboliviana; este sector siempre estuvo excluido y al igual que el indígena, originario campesino no llegó a ocupar espacios políticos de poder; en cambio ahora, no sólo se los incluye en procesos de decisión, sino que participan en la definición de políticas públicas.

En el Plan de Acción de la Comisión Nacional, es destacable las actividades que se han diseñado tomando en cuenta a poblaciones vulnerables como ser: Adultos mayores, Personas con Discapacidad, las Trabajadoras del Hogar, los Niños Niñas Adolescentes Trabajadores de Bolivia, el Colectivo TLGB, Personas que Viven con VIH- SIDA, el CONAMAQ, la CIDOB, Confederación de Mujeres Campesinas e Indígena Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa”, el Consejo Nacional Afroboliviano, entre otras.

Al igual que en otras iniciativas sociales y económicas, Bolivia es también un referente en la lucha contra la exclusión social. También en lo referido al acceso a la justicia continúa planteando importantes desafíos a las víctimas del racismo y la discriminación racial, en particular los pueblos indígenas y otras comunidades y poblaciones vulnerables.

La administración de justicia si bien es lenta y costosa y en muchos casos inaccesible, para las víctimas del racismo y la discriminación racial, hay un avance significativo. De manera particular, se comprueba la celeridad y la determinación y conclusión de los casos de racismo y discriminación con el fin de fortalecer la credibilidad del sistema de justicia y hacer frente a la demanda de justicia que exigen las víctimas.

Además de los esfuerzos y las acciones judiciales y administrativas dirigidas a hacer frente a los casos de violencia racial, es importante reforzar las medidas encaminadas a proporcionar diversas formas de asistencia a las víctimas, en especial la asistencia médica y psicológica, así como el apoyo para crear oportunidades que favorezcan sus medios de vida.

Finalmente diremos que, a seis años del horror volcado contra humildes campesinos de Chuquisaca, hay toques de alerta en las conciencias ciudadanas que poco a poco afirman que es posible cambiar y dejar atrás manifestaciones colonialistas. Ya una mayoría de los bolivianos están dispuestos a construir espacios democráticos, sin exclusiones, sin poses ni miramientos desde arriba, sino más horizontales y por sobretodo más humanos, para seguir profundizando el cambio. 
*    Es comunicador y educador boliviano. 

Be the first to comment

Deja un comentario