noviembre 27, 2020

Expresiones de colonialidad

Hoy después de centenarias luchas, de sangres derramadas, de sucesos que denigraron a sectores excluidos ayer, ya no existe una verdad, existen tantas verdades como las culturas que se cobijan en la Constitución Política del Estado.

Ya no alcanza explicar la realidad desde una sola lengua, desde una sola gramática, desde un diccionario. Durante años hemos tenido que sufrir la imposición colonial de la lengua y hoy cuando las lenguas nativas se abren paso, nuevamente los viejos inquisidores recurren al Diccionario de la Real Academia, para justificar sus errores. Como dijimos antes ese es un instrumento que ya no responde la interculturalidad lingüística en la que nos encontramos.

La construcción del lenguaje es un proceso que responde a una manera de ver la realidad a un sistema de orden, el pensamiento aymara es eso y mucho más, por eso resulta difícil poner en su contexto o explicar los discursos de aymaras desde el castellano castizo.

El presidente, de origen y cultura aymara, por si alguno se le olvidó, construye sus diálogos y discursos desde esa identidad, utiliza las particularidades, su universo cultural, por eso, en el discurso que ha motivado airosas manifestaciones gremiales, no se ha tomado en cuenta la utilización del “jiwasa” un pronombre inclusivo, característico del enunciante cuando forma parte del enunciado, este es el aspecto que aleja cualquier sospecha de que se trata de un juicio contra la libertad de prensa.

En realidad se trata poner en agenda el delito de racismo lingüístico, porque se ha interpretado un discurso desde la hegemonía de una lengua, cuando lo que corresponde es la explicación del significado, construido desde otra clave lingüística.

El racismo lingüístico es algo, todavía, común en nuestro cotidiano vivir, esa dificultad de entender al otro que está realizando esfuerzos para hacerse entender con la lengua del colonizador.

El juicio hacia algunos medios de comunicación debería servir para que las instituciones dedicadas a la promoción de los idiomas nativos, salgan a denunciar el delito cometido, repetimos: racismo lingüístico.

Hace poco, en programas televisivos, hacían alusión a lo que decía el presidente Evo. Ese pensamiento sintetiza el pensamiento racista colonial de gran parte de opinadores y sectores de la oligarquía, para quienes Morales, efectivamente es el problema; porque habla otra clase, porque está quitando privilegios, porque está repartiendo lo poco que tenemos, en lugar de ser entregado a las manos de la burguesía criolla, como estaba acostumbrada; Evo es el problema porque ha logrado que otros actores se ocupen de los destinos del país.

El racismo colonial, abre hoy, un nuevo campo de debate: el de la diglosia-colonial, ya no podemos aceptar que los discursos se construyan desde la única mirada del castellano, especialmente para quienes trabajan con las palabras, por tanto, es deber el conocer las otras lenguas y sus formas de construcción, eso es vivir en interculturalidad.

Se cumplen seis años de lo ocurrido en Sucre y las expresiones más burdas del racismo contra nuestros hermanos campesinos y son ellos que al igual que Evo, resisten las expresiones de esa colonialidad y con dignidad muestran al mundo que su identidad está por encima y siempre la defenderán.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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