noviembre 26, 2020

La historia de una droga

Es revelador y útil leer el libro de Paul Gootenberg “Andean Cocaine: The Making of a Global Drug”(2009), lamentablemente poco difundido en Bolivia. Señala el autor que la cocaína fue producida por primera vez en 1860 por el químico alemán Albert Neiman. En adelante se la usó con fines médicos, principalmente en la cirugía como anestésico y con propósitos terapéuticos para tratar enfermedades nerviosas producto de la naciente sociedad capitalista. Importaba tanto que empresas farmacéuticas norteamericanas enviaban misiones a Perú y Bolivia para asegurarse la provisión de hoja de coca. En las dos primeras décadas del siglo XX, existía un activo comercio mundial de coca y cocaína que era alentado desde las potencias capitalistas occidentales. Holanda, que contaba con varias empresas de elaboración de cocaína instaladas en Ámsterdam, no halló mejor medio, para no depender de la hoja importada de Los Andes, que cultivarla en sus colonias de Java y Sumatra. Inglaterra, Francia y Alemania —donde la farmacéutica Merck era una de las mayores productoras mundiales de cocaína— hicieron lo propio en las suyas de Zanzíbar, Togo, Camerún o Nigeria. Sin embargo la coca andina, fundamentalmente la producida en Perú, prevaleció en el mercado mundial, dominándolo.

La situación, según Gootenberg, comenzó a cambiar durante la primera década del siglo XX como efecto de creciente hegemonía mundial de los Estados Unidos, gobernados por sectores conservadores y puritanos. La cocaína de ser una panacea moderna se convirtió en una amenaza que arrastró consigo a la coca —un producto natural, ancestral y benigno y de uso popular difundido en Los Andes—, la que fue envilecida y condenada por los círculos gubernamentales occidentales.

EE.UU., hasta entonces el consumidor más ávido de cocaína, se transformó en el líder más apasionado y comprometido en la cruzada anti droga. Sin embargo, la coca tardó en ser incluida en las políticas prohibicionistas. Solo en 1950 las Naciones Unidas, sin ninguna prueba irrefutable ni científica, señalaron que la coca era nociva, y recomendaron a Bolivia desarrollar acciones para limitar su consumo, reducir su cultivo y reglamentar su distribución y comercialización. Medidas que no eran sino un paso en la intención de EE.UU. de eliminar de raíz el cultivo de la coca, apoyándose en posturas y prejuicios etnocéntricos que se usarían en Bolivia como sustento de políticas represivas y violatorias a los Derechos Humanos de productores de coca, principalmente entre 1985 y 2003.


*    El autor es historiador
     keynes73@yahoo.com

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