noviembre 25, 2020

La importancia histórica de la Cumbre G77+ China

El 14 y 15 de junio Bolivia será sede de la Cumbre del G77+China. La ciudad oriental de Santa Cruz abrazará con el calor que la caracteriza a presidentes, primeros ministros, cancilleres y otros representantes oficiales de cerca de un centenar de países.

La reunión de esa organización, que reúne a la mayor parte de los países que conforman las Naciones Unidas, adquiere particular importancia porque celebrará el 50 aniversario de su fundación con una Cumbre, que no lo hace con regularidad, y presidida por el primer presidente indígena de Bolivia y América Latina.

Pero su trascendencia histórica está en que sus países miembros, que alcanzan a 133, parecen estar convencidos de que la Cumbre de Santa Cruz debe ser el inicio de una nueva etapa. Es verdad que en la filosofía de muchos de esos países hay criterios desarrollistas o que muchos se piensan en “vías de desarrollo”, pero como sucede en la política y en el campo de los estados y el sistema internacional, hay la disputa de sentidos y horizontes. Bolivia apuesta a lograr profundizar la convergencia de esfuerzos para construir un nuevo orden internacional para Vivir bien.

El objetivo de la Cumbre del G77+China es por lo demás compatible con la tendencia irreversible a transitar de un mundo unipolar en crisis y caracterizado por la presencia de un imperialismo que quiere imponer su voluntad por medio de la violencia a otro mundo multipolar y policéntrico en la que se respete la autodeterminación de los pueblos y que la integración se base en las reciprocidad, la cooperación y la paz.

Los siete ejes temáticos establecidos para la agenda de la Cumbre: 1) desarrollo y agenda post – milenio, 2) erradicación de la pobreza, 3) cooperación sur – sur, 4) reforma de las Naciones Unidas, 5) comercio y reforma del sistema financiero internacional, 6) cambio climático, seguridad y soberanía alimentaria, 7) empleo y migración, reflejan con claridad la voluntad política de sus países miembros para jugar otro papel en la configuración del orden mundial.

Por lo tanto, este gran encuentro internacional que coloca al país en el centro de la atención mundial es una oportunidad que los países sabrán aprovechar para seguir impulsando las diversas formas de integración Sur-Sur y para construir respuestas para enfrentar problemas derivados del desarrollo histórico del capitalismo, sumido en la actualidad en una crisis mundial.

Entonces ahí está el valor histórico y político de la Cumbre. Si bien la construcción de un nuevo orden mundial para Vivir Bien es de largo aliento, encuentros como el que vamos a tener en Santa Cruz ayudan a generar condiciones favorables para seguir recorriendo ese camino. El sendero de la descolonización no es fácil, pero la mayor parte de los países del mundo se mueven, con distintas características y velocidades, en la dirección de construir un orden que respete la soberanía de los pueblos y los estados, y que logre una armonía entre el aprovechamiento de los recursos naturales y la preservación del planeta. Ya no es un problema ideológico, es un tema de sobrevivencia.

Be the first to comment

Deja un comentario