noviembre 29, 2020

Que nada se haga sin el pueblo: G77+China

por: Valeria Silva Guzmán

«Esta epopeya que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados; la van a escribir las masas progresistas, los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina. Lucha en masas y de ideas, epopeya que llevarán adelante nuestros pueblos maltratados y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta hoy, que ya empiezan a quitarle el sueño.»

Del Discurso del Comandante Ernesto Guevara en la Asamblea General de las Naciones Unidas • 12 de diciembre de 1964

Ernesto Guevara, no sólo ha sido el paradigma de las izquierdas latinoamericanas guerrilleras, ha sido también uno de los más grandes oradores del siglo XX y quizás el más emotivo, profundo y comprometido orador en el marco de las Naciones Unidas. El Che ya en los albores de los 60’s, había entendido la necesidad de pensar el mundo colectivamente sin dejar de lado la arquitectura institucional formal que los Estados han construido. En ese sentido fue que es uno de los fundadores del G77.

No está en debate el modo de construcción de los espacios hegemónicos del Derecho Internacional Público; evidentemente, la instauración de los entes supranacionales corresponde, por un lado a soluciones imperiales dadas los periodos post guerra —de la mano de la repartición colonial de los territorios— y, por el otro, a la concepción mercantilista moderna que asumió a los Estados como si éstos fueran empresas capitalistas que se encuentran indistintamente y en las mismas condiciones en la plaza del libre mercado.

La Sociedad de Naciones, cimiento fundamental de Naciones Unidas, es un claro ejemplo de lo anterior descrito: dar respuestas a la I Guerra Mundial a partir del repartimiento autoritario del África entre los Estados poderosos y la división ignorante de territorios y territorialidades dando lugar a la creación forzada de repúblicas. Los ojos del presente no pueden dejar de ver la historia desde lo estructural, por eso mismo es necesario recordar que la arbitraria fragmentación del África post I Guerra Mundial respondió completamente a los interesas de los Estados del norte, en el marco del saqueo sistemático de recursos. Y aunque la disolución de la SDN dio lugar a la creación de la Organización de Naciones Unidas con el objetivo de darle otra perspectiva al Derecho Internacional, está claro que Naciones Unidas ha heredado lo fundamental de la estructura de la SDN. De ahí la importancia vital de la creación del Grupo de los 77, hoy 133, —que tiene entre sus fundadores a Ernesto Guevara— porque plantea la posibilidad de pensar desde Sur, en sentido más profundo de la expresión.

El G77+China agrupa a los Estados que tienen en su DNA al daño que produce el sistema colonial, a las repúblicas “creadas” por la Sociedad de Naciones, a los Estados que la modernidad ha definido como canteras, a los Estados que tienen la mayor cantidad de muertos por guerras, la mayor cantidad de mutilados, pero además, a los Estados que poseen las mayores reservas de recursos naturales. Sin embargo, con toda esa potencia mística y material el involucramiento de los pueblos con el G77 ha quedado pendiente. La integración regional enmarcada en las instituciones clásicas nunca ha sido un tema de interés de los pueblos, en lo profundo. Se hace evidente que el mundo de la diplomacia clásica ha sido un espacio tradicionalmente cerrado para los movimientos sociales. Ante nuestros ojos se presenta hoy el pago de esa deuda en Bolivia.

La contrapropuesta de modelo de Estado, frente a la concepción moderna y monolítica de Estado-nación que nace en Bolivia, el Estado Plurinacional, está logrando que la percepción generada por el capitalismo y el colonialismo alrededor del Derecho Internacional cambie de cara, o más bien se quite el esmoquin y sienta orgullo de su piel morena y de sus raíces.

La prueba de esto está no sólo en la gran convocatoria que han logrado los eventos previos a la Cumbre del G77+China, si no y sobretodo, en la presencia de los ejes centrales de existencia y de acción del G77+China. Los sindicatos campesinos, las comunidades indígenas, los sectores obreros, las y los estudiantes hoy en día conocen la labor del Grupo de los del sur y entienden la necesidad de articular los procesos de cambio al ordenamiento internacional. La posibilidad de presidir el G77 abre la puerta a la posibilidad de pensar, real y formalmente, el mundo desde el sur, desde Bolivia pero no sólo desde la participación formal y diplomática si no desde el Estado Plurinacional como un bien común y comunitario, como pueblo. El umbral que se presenta ante nosotros tiene un amplio espectro delineado a partir de la apropiación de la política “de alto nivel”. Por tanto, es una tarea revolucionaria y es un logro histórico para el país, pero es además un gran reto en el marco del derecho internacional para toda la región y para el proyecto político del ALBA como nuevo concepto de integración regional no mercantilista, recíproca y con justicia social. Claramente el capitalismo ha dejado de venderse con el mismo éxito en el Sur y eso se proyecta en las nuevas formas de involucramiento con temas formales, temas de Estado y, en este caso, temas de Naciones Unidas.

Estado Plurinacional de Bolivia y el Presidente Evo Morales y están retando al ordenamiento clásico del Derecho Internacional y eso es fruto del legado de los luchadores por la soberanía de los pueblos. Que se sepa que esta nueva forma de involucrarse con las esferas de la “alta política” es parte del semillero del Che Guevara y de Hugo Chávez. Que se entienda que estos espacios deben hacerse válidos, también desde las bases que sostienen los procesos revolucionarios del sur.

El antiimperialismo, en este contexto, demuestra una vez más que no es una cuestión retórica. Por esto mismo el G77+China tiene la obligación de responder a los pueblos planteando verdaderas alternativas prácticas antiimperialistas, que fortalezcan la multipolaridad del globo y que promuevan el relacionamiento justo de los Estados, a partir de la premisa de que no todos los Estados entran en el juego en las mismas condiciones y que el Derecho Internacional no es equivalente a la aún sobreviviente falacia del libre mercado.

Los retos para la comunidad internacional del Sur deben vivir su proceso creativo y revolucionario respetando el pasado y haciendo el futuro hacia la Patria Grande, Socialista y libre. El G77 es una gran oportunidad para ampliar la Patria Grande, para que la Patria Grande navegue mares y llegue a los puertos donde desembarcaron alguna vez las potencias imperiales destructivas. Pensar el mundo desde el sur no sólo es posible, es también urgente.

Asumir la Presidencia del G77+China de la manera que lo ha hecho Bolivia, a la cabeza del hermano Presidente Evo Morales es plantear otras reglas de juego. Los representantes que llegan a Bolivia para la Cumbre van a tener un antes y un después en su percepción del relacionamiento del pueblo con el Grupo al sentir la presencia de todo un país volcado a la reunión, desde las más variadas perspectivas.

Queda en nuestra memoria y queda entre los discursos más incisivos de Naciones Unidas las palabras de nuestro Presidente al asumir la presidencia del Grupo. Que nada se haga sin el pueblo.

“Hermanos y hermanas: el derecho al desarrollo, los derechos humanos, sociales y colectivos así como los derechos de la madre tierra, integrados y complementarios se expresan en el respeto a la diversidad de visiones y enfoques de modelos de desarrollo, sin imposiciones, sin exigencias paternalistas ni coloniales, sin monarquías, oligarquías ni jerarquías”.

Del Discurso del Presidente Evo Morales en Naciones Unidas al asumir la presidencia del G77+China

8 de enero de 2014


* Es vocera del Bloque Juvenil Antiimperialista y militante del MAS-IPSP

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