diciembre 1, 2020

Samuel, el reciclador

“La necesidad tiene cara de hereje” dice un adagio popular, esto se puede aplicar al Frente Amplio, que en la necesidad de juntar “lo que sea”, ha tenido la brillante idea de incorporar a sus filas a Leopoldo Fernández, un antiguo cacique que hizo de las suyas en el departamento de Pando en las épocas cuando el Estado estaba ausente de este pedazo importante de la patria.

La historia de los “coroneles” en el Brasil, son pequeñitas al lado de la historia de Leopoldo Fernández en la amazonia boliviana. Activo militante banzerista, construyó su poder desde la coerción y la violencia, su último acto violento fue la Masacre de Pando.

Esta incorporación nos habla de la fragilidad de los valores que tienen los dirigentes del Frente Amplio. Sabemos que entre ética y política existe un abismo, especialmente en los partidos ligados al libre mercado, porque toda acción tiene que ver con la acumulación, sobre todas las cosas, acumulación en pocas manos.

Como vemos que el Frente Amplio actúa como neoliberal y piensa como neoliberal, por lo tanto es coherente, pero cuando habla con la gente se muestra casi socialista, es una especie de lobo con piel de cordero.

La pregunta que uno se hace es ¿cómo puede convivir Loyola Guzmán con Leopoldo Fernández, o el sobrino de Marcelo Quiroga Santa Cruz, o alguna persona que se reclame solamente de demócrata? Estas son las contradicciones que nos ubican en la tenue línea entre oportunismo y compromiso ideológico.

La vieja política que se resiste a morir busca remozarse, acude a cirugías complejas para presentar un rostro agradable, bonachón, incluso pretendiendo hablar como la gente común, lanzando carajazos como un buen minero, o tal vez deberíamos decir, como un moderno Avaroasanguchero, todo es permitido en el circo neoliberal.

El nuevo Barón del cemento ha realizado una de las campañas más largas de la historia política boliviana, ya lleva como diez años haciendo campaña, no sabemos por qué no está en las páginas de Guinness, seguramente está esperando ser el gran perdedor para juntar los dos records.

La campaña de este año se asemeja a una campaña de limpieza pues está recorriendo todo el país en busca de desechos políticos para reciclarlos, no podemos dejar pasar de largo esta su vocación ecológica, pero el resultado del reciclaje será siempre débil.

Es bueno recordar cada día, que el barón del cemento, fue uno de los más entusiastas privatizadores de la economía boliviana, por supuesto que sigue pensando igual, todas sus declaraciones, aunque camufladas siempre apoyan una economía de mercado, es decir privatizada.

Seguramente sus seguidores no conocen su historia pasada, su historia de joven mirista-capitalista. Todos los obreros que quedaron en la calle por su política privatizadora son la conciencia viva del pueblo que ya no creé en santos patronos.


* Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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