diciembre 5, 2020

La Cumbre G77+China y la teoría de la desconexión

El G-77, creado el 15 de junio de 1964, en principio estuvo formado por esa cantidad de países, hoy el número de sus miembros asciende a 133. Este grupo realiza declaraciones conjuntas sobre temas específicos, y coordina un programa de cooperación en campos como el comercio, la industria, la producción agrícola, energética y todo lo relacionado a las condiciones económicas, sociales y políticas de sus miembros.

Las distintas cumbres de este grupo, también estuvieron impregnadas por el momento político vigente y dominante, esto es que no se desprendieron de la influencia del sistema-mundo capitalista. Sin embargo, como sea que las fuerzas hegemónicas de este sistema han entrado en crisis y han surgido propuestas subversivas al mismo, está sucediendo un viraje histórico y necesario. De ahí que:

“El 28 de septiembre de 2010 el G-77 eligió para su presidencia anual a Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina. El 13 de enero de 2011, Argentina asumió la presidencia pro-témpore del grupo en una ceremonia realizada en la ONU.

A principios de enero de 2014 el presidente Evo Morales asumió la presidencia pro-témpore del G-77 convocando además a una cumbre por el 50.º aniversario del grupo, que se llevará a cabo en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra entre el 14 y 15 de junio de ese año, con la participación, además, de China”

La fuerza política de este grupo comenzó a sentirse, por ejemplo, en el evento de Rio+20, ocasión en la que no dieron vía libre a la propuesta neoliberal de la economía verde:

Los países en vías de desarrollo congregados en el G77+China plantearon la discusión más profunda del tema de los medios de implementación del desarrollo sostenible (transferencia de financiamiento y tecnología a los países en vías de desarrollo), que desde la visión y planteamiento de algunos países desarrollados implicaría desentenderse de responsabilidades que hoy son, incluso, obligatorias. (junio 15 del 2012; http://www.boliviarural.org/).

La Tesis del Samir Amin

Las tesis estructuralistas producidas por el pensamiento latinoamericano y los aportes de la visión del sistema-mundo capitalista han demostrado, de sobremanera, una realidad que estamos experimentando desde los tiempos coloniales. Estudios como el de Samir Amin o Gunder Frannk, fueron producidos desde la periferia del sistema. Estas tesis concluyen afirmando que: los países que forman parte de la periferia del sistema, “jamás podrán convertirse en países desarrollados, en tanto y en cuanto, sigan inmersos como tales en el sistema-mundo capitalista. Consecuentemente, llego el momento de apostar por modelos alternativos al desarrollo, modelos que tengan la capacidad de suplantar las fracasadas políticas que impuso el poder político y económico de las hegemonías capitalistas.

Una de estas tesis propuestas para fines liberadores es la que propuso Samir Amin, con su “Teoría de la Desconexión”, planteando líneas estratégicas en la construcción del relacionamiento entre economías dependientes, aspecto que caracteriza a los países del G-77. Dice Samir Amin que:

“Los contrastes sociales, insoportables en la periferia del sistema, van creando las condiciones objetivas para una revolución dirigida contra ese capitalismo real, que inaugura así un largo periodo pos-capitalista caracterizado no tanto por el inicio de una construcción socialista, sino más bien por un impulso nacional popular en el que se mantiene el conflicto entre las diversas tendencias del socialismo, del capitalismo y del estatismo, articulado ahora en una dialéctica autonomía nacional-relaciones con el sistema capitalista mundial” (Amin, 1988).

Tomar en cuenta, estos aportes, propios de la intelectualidad desde la periferia, nos lleva a plantear algunas propuestas para que sean tratadas en la cumbre G-77+China el próximo 14 y 15 de junio.

Las relaciones de China y las economías del G77

Las inversiones económicas de la China y la influencia política en algunos países del sur han tenido mayor presencia. Estos aspectos pueden ser reconocidos como hechos concretos de la relación Sur-Sur en el marco del G-77 más China.

Consecuentemente, uno de los aspectos de mayor relevancia a ser tratados en los encuentros internacionales del grupo G-77, debe ser, cuanto y cuando “esas relaciones son beneficiosas para los países del sur, entre ellos los países de América Latina y el Caribe. Desde el punto de vista de nuestras exportaciones de materias primas, la demanda china ha permitido el incremento de precios internacionales para este rubro. Pero, la inundación de productos de manufactura china hacia nuestros mercados internos, afecta a productores de la manufactura local, por cuanto se los coloca en una situación imposible de competir.

Los encuentros preliminares del G-77 tendrían que haber puesto en la balanza estos aspectos de la relación económica en dos ámbitos: a) las relaciones China y los países del G-77 y b) las relaciones entre países del G-77. En ambos casos se trata de medir la intensidad y/o debilidad de estas relaciones.

a. Relaciones China y resto de los países del Sur.- No es aconsejable repetir la historia de la dependencia centro-periferia, que nos mantuvo con exportaciones de materias primas y las importaciones de productos industriales provenientes de las economías industrializadas. Sabemos que esa dependencia se intensificó debido a la pobre iniciativa de nuestras clases dominantes y sus operadores políticos que no pudieron o no quisieron asumir el desarrollo de la industria y la manufactura local, prefiriendo quedarse en oligarquías y no trascender a ser burguesías nacionales. Este comportamiento de dependencia y rentismo se lo practicó desde las épocas coloniales, es una herencia dañina.

Consecuentemente, surge la necesidad de rediseñar el relacionamiento económico-comercial con la China y los G-77. Las inversiones que se dinamicen desde la segunda potencia económica del planeta no deben darse en términos de mantener las dependencias en los siguientes aspectos: 1) mantener el intercambio materias primas productos industriales o de manufactura, hay que industrializar nuestros recursos naturales e incrementar la exportación de estos. 2) que las inversiones chinas en nuestras economías, cuenten con el componente “transferencia tecnológica” e investigación para el desarrollo de nuestras propias tecnologías. Dadas estas condiciones, las relaciones deben tener el carácter de estratégicas, hacia una menor dependencia.

b. Relaciones entre países del G-77.- si se observan las estadísticas del intercambio sur-sur, veremos en ellas una gran debilidad, poco intercambio comercial y débil integración económica. Nuestras exportaciones estuvieron extremadamente dependientes de la demanda de recursos naturales por parte de los mercados del centro hegemónico, aspecto que fue teorizado ampliamente por el pensamiento estructuralista latinoamericano y otros provenientes de académicos africanos y asiáticos.

Si nos proponemos analizar nuestras necesidades de consumo y nuestras potenciales productivas, se comprueba los miles de productos que podríamos intercambiar entre países sur-sur. Este es otro de los aspectos que deben tratarse en las cumbres G-77. Sumados todos los mercados nacionales del G-77+China, nos constituimos en el espacio económico más grande del planeta. El G-77+China incluye a 133 países, representan dos tercios de los miembros de Naciones Unidas y al 60 por ciento de la población mundial.

Considerar la Teoría de la Desconexión puede permitir avances importantes en las propuestas que se consoliden a partir de la aprobación de la declaración del evento que, como ha señalado el vicepresidente Álvaro García Linera, servirá para los trabajos de las Naciones Unidas, donde el G77+China representa los dos tercios.


* Docente Investigador Titulas de la UMSA, miembro de la “Red Nacional de Economía Crítica”, economista

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