diciembre 4, 2020

La patria o los Fondos Buitres

La decisión de un Tribunal de EE.UU. de favorecer a los Fondos Buitres es parte del desarrollo de un “capitalismo salvaje” o “anarcocapitalismo” que busca que las grandes transnacionales ganen dinero vía la compra de la deuda de los países en crisis económica; es decir ganar sobre la base de la especulación.

Con esta decisión, a partir de ahora y con razón, muchos empresarios pueden optar por poner su dinero en la compra de deudas de países en crisis económicas y, si es así, con el tiempo dejaremos de ver fabricas, campos sembrados, comercios, empresas de servicio, pues será más rentable apostar a dañar a países y hacer negocios a costa del hambre y la miseria de los pueblos.

Para los neoliberales y, aun más, para los fondos buitres, la economía es una ciencia exacta, fría, descarnada. Ellos olvidan que ninguna ciencia debe despojar el factor humano, de lo que puede causar o generar en los pueblos, sobre los trabajadores, sobre la infancia. El poder sacar a millones de personas de la pobreza, como se ha hecho en los últimos años en Latinoamérica. Para ellos las expectativas se dirimen en el frenesí de las pizarras electrónicas de los mercados, para nosotros cuentan la esperanza y la lucha de los pueblos por continuar su camino de crecimientos y sueños.

Obviamente que es complejo explicar algunos conceptos necesarios para que se entienda el por qué de la situación que hoy atraviesa Argentina en sus disputa con los fondos buitres, toda vez, que esta situación pasa por un problema político y no económico como se puede suponer. Por ello que para el lector desprevenido comprenda cómo se genero la deuda, quién la provocó y el por qué hoy la Argentina se encuentra ante la disyuntiva de tener que elegir entre pagar a deudores con los cuales venía cumpliendo puntualmente con sus compromisos de pago, o terminar en un default técnico, por la decisión de un juez de primera instancia de la isla de Manhattan.

Vale recalcar que la deuda externa argentina fue generada intencionalmente durante la dictadura militar que gobernó al país a partir de marzo de 1976 y se extendió hasta fines del 83. En esos 7 años la deuda, que al inicio de la dictadura era de 7 mil millones de dólares, creció hasta los 45 mil millones, y posteriormente los gobiernos neoliberales de la década de 90, casi la triplicaron, hasta poner al país en un default a fines del año 2001.

Dijimos “intencionalmente” pues para ello se valieron de estatización de deuda de empresas privadas, mas las medidas en la década del noventa como blindajes, mega canjes que tenían como objetivo refinanciar deudas, con costos por comisiones e intereses totalmente leoninos y donde los operadores financieros de esa martingala, en algunos casos son los mismos que hoy opinan desde los medios de comunicación sobre lo que debería hacer el gobierno, cuando son los grandes responsables de haber perjudicado al país.

Un tema para no olvidar es que todas esas medidas que empobrecieron al país, y generaron la crisis del 2001 eran supervisadas y apoyadas, promovidas, aplaudidas, por el fondo monetario internacional, Banco Mundial, los diferentes gobiernos de los EE.UU, economistas neoliberales de adentro y afuera, en si por el establishment.

En el año 2003 con la llegada al gobierno de Néstor Kirchner se inicia un proceso político- económico que cambia la matriz metodología de lo que se hacía en el país con la deuda externa hasta ese momento, actitud que se mantuvo a posterior con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Esto consistió en iniciar una política de desendeudamiento. Primero fue pagándole de una sola vez la deuda que Argentina tenía con él FMI, 10 mil millones de dólares, lo que tuvo como consecuencia que el FMI ya no pudiera imponer planes económicos, condicionamientos a la política financiera Argentina, como y de qué manera el país debía crecer y cuánto invertir en educación, salud, ciencia y técnica, desarrollo social etc. Después de más de 50 años argentina comenzaba a tener autonomía, a sacarse un lastre de encima que lo había llevado a la ruina.

Posteriormente con una deuda que existía en bonos de deuda externa argentina, emitidos en las renegociaciones de la década del 90, dispersos en el mundo, por algo más de 83 mil millones, y que se compraron a precios devaluados, en algunos casos a 17 ctvs. por dólar de su valor nominal, Argentina llamó a renegociar con los acreedores en 2 oportunidades, logrando el acuerdo más importante llevado adelante hasta este momento en la historia de las finanzas mundiales: 93% de los acreedores y con una quita que llegó a casi el 68%, lo cual también hizo que fuera la quita más importante a una deuda de un país en la historia de la humanidad.

En aquel momento Néstor Kirchner explicaba que Argentina quería pagar y que los tenedores de bonos necesitaban de un deudor con vida, ya que el que muere no paga y que la economía argentina podía revivir (situación que sucedió y se confirmó con pagos semestrales de esa deuda que se vienen haciendo desde el año 2004) y con ello honrar su deuda. El 93 % de esos bonista lo entendieron, solamente quedaron fuera del acuerdo el 7%, ellos son losfondos buitres.

¿Qué son y quiénes son los fondos buitres?

• Liderados por NML Capital Ltd., un fondo de inversión constituido en las Islas Caimán, los demandantes en este caso son principalmente “fondos buitre” que representan una pequeña porción del 7% de tenedores de deuda no reestructurada. Los “fondos buitre” sacan provecho de la ausencia de un régimen de quiebra soberano y buscan ganancias exorbitantes mediante la compra de deuda soberana a precio vil para luego iniciar acciones judiciales con el objetivo de obtener el pago del valor total de esa deuda, ignorando todo esfuerzo de reestructuración y, a su vez, hostigando a los bonistas de buena fe. De hecho, en el caso de Argentina, una parte significativa de los bonos en manos de los demandantes fue adquirida a centavos por cada dólar muchos años después del Default.

• En la búsqueda de condiciones privilegiadas (pago total del monto nominal original y sus intereses), los demandantes han rechazado continuamente los términos de la reestructuración aceptados por la abrumadora mayoría de los acreedores de Argentina. Estos demandantes no solo demandan a Argentina ante las cortes de los Estados Unidos, sino que insisten en que se le impida al país efectuar pagos al 93% de tenedores de deuda reestructurada a menos que se les pague a ellos en forma total. Esta pretensión se basa en una interpretación novedosa y contra intuitiva de una cláusula estándar, la cláusula pari passu

• Como muestran los registros públicos, los litigantes han gastado millones de dólares en campañas de lobby y relaciones públicas en contra de Argentina. Dichas campañas utilizan información completamente falsa y engañosa.

• Los “fondos buitre” usualmente utilizan tácticas agresivas y de mala fe para lograr sus objetivos. Persiguen una estrategia de hostigamiento legal, abusando de los sistemas legales alrededor del mundo. Argentina se ha visto forzada a litigar ante las cortes de Francia, Estados Unidos, Bélgica y Suiza a los efectos de impedir que los “fondos buitre” se apoderen de cuentas bancarias y otros activos protegidos por el derecho internacional.

• Estos buitres tienen nombre y apellido, Paul Singer el titular del fondo Buitre NML, multimillonario que hizo su fortuna con la especulación, evasión de impuestos y malas artes, y fue el aportante mas importante del Partido Republicano de los EE.UU, para las últimas elecciones, y que le da relaciones y vínculos en el parlamento y justicia norteamericana.

El fondo NML, compró bonos de la deuda externa luego del default del 2001, por el valor de 48 millones de dólares. Ahora el fallo del Juez Thomas Griesa le habilita a cobrar 1500 millones de dólares, con un interés en la ganancia en tan solo poco mas de 10 años de un 1300%.

El inconveniente al que se enfrenta Argentina no es el abonar esta suma, sino que al pagarla, daría el mismo derecho al otro 6 % de acreedores que están dentro de los fondos buitres y elevaría esa suma a unos 15.000 mil millones de dólares, y a posterior también provocaría que los acuerdos de restructuración alcanzados con el 93% se caigan y se pueda reclamar por un monto cercano a la deuda total que existía en el año 2001, de aproximadamente 100.000 mil millones de dólares, algo que obviamente seria de imposible pago, generando lo que se conoce como default técnico.

¿Ahora qué hizo que la Argentina tuviera que ir a dirimir los diferendos a la justicia de New York?

Muy bien lo explica Alfredo Zaiat en el diario Pagina 12 de Argentina al referenciarlo como el pecado original. “El pecado original para que esto suceda fue en la década los ’80, consolidándose en la siguiente. Ese pecado fue la cesión de la soberanía jurídica a favor de tribunales de países centrales en materia de emisión de deuda.

El arrebato de la soberanía jurídica fue la protección que consiguieron fondos de inversión extranjeros cuando empezaron a desplegarse las finanzas globalizadas. El recorrido nace con el ciclo de endeudamiento en América latina, alimentado con el reciclado de los petrodólares por parte de grandes bancos internacionales a mediados de los ’70. ¿Cómo fue el proceso hasta la pérdida de la soberanía jurídica? En los 80 esa deuda era coordinada en comités de acreedores de bancos (Citi, Chase, JP Morgan, Deutsche) y, ante el peligro de un default generalizado (1982), esas entidades comenzaron a organizar emisiones de bonos que eran comprados por sus clientes y grandes fondos de inversión (Plan Baker y Plan Brady). Exigieron a los países apurados por refinanciar la deuda que debían ofrecer cobertura judicial extranjera a esos nuevos acreedores, como garantía ante un eventual incumplimiento. Los países deudores aceptaron esas condiciones. De ese modo ya no tenían compromisos con un grupo de bancos internacionales, sino que las obligaciones a pagar pasaron a ser con miles de inversores que compraron bonos de deuda.

El vínculo desigual fue determinado por el mundo de las finanzas: si un país, periférico e imprevisible política y económicamente, quería colocar deuda, ya sea para financiar sus desequilibrios o la fuga de capitales de su propia clase empresaria, debía resignar su soberanía jurídica. Ese costo inmenso, simbólico y político, y que también puede ser económico, fue naturalizado por distintos gobiernos.

El pecado original está escrito en el documento de emisión de bonos de la deuda. Una de las condiciones dice que si los títulos no se rigen por la ley argentina se aplicará la de Nueva York, para los nominados en dólares; la de Londres, para los papeles en euros; y la de Tokio, para los emitidos en yenes. Esos títulos emitidos bajo legislación de Nueva York fueron suscriptos por inversores extranjeros, lo que no significa que argentinos no hayan comprado esos papeles, ya sea porque prefirieron otra cobertura jurídica a la nacional o porque lo hicieron con capital no declarado al fisco. Esos títulos poseen cláusulas de prórroga de jurisdicción a favor de tribunales extranjeros y, con ciertas limitaciones, de renuncia a invocar la inmunidad soberana y la inembargabilidad de los bienes del Estado nacional establecidos en el Prospectus Supplement (Suplemento de Prospecto) de la emisión de los bonos.

La posición argentina en los tribunales de Nueva York como en los litigios en el Ciadi fue la de desafiar el pecado original de cesión de la soberanía jurídica. Esa política ha tenido la virtud de la resistencia. En estos años, donde hubo diferentes instancias judiciales, no ha estado en controversia, pese al argumento buitre y de sus lobistas locales, la voluntad de pago de la Argentina.

Así fue que estos fondos se presentaron en varios juzgados; solamente el juez Thomas Griesa atendió la demanda, y en los últimos años se dedicó a fallar a favor de estos grupos, en detrimento de la decisión de un país soberano como la Argentina, en contra del 93 por ciento de los deudores, ya que el fallo prohíbe a los bancos Norteamericanos donde se realizan los pagos a pagarle al 93 % de los acreedores, si antes no se les abona a los buitres. Lo cual está claro, como expresó en las últimas horas el Gobierno argentino al acusar al juez Thomas Griesa de promover profundamente el desequilibrio y la parcialidad en una disputa entre la Argentina y los llamados fondos buitres. El jefe de Gabinete de la Presidenta, Jorge Capitanich recordó al magistrado que su objetivo debe ser impartir justicia, lo cual dijo, significa equidad de trato entre las partes. Griesa lo que está haciendo es provocar una alteración de las condiciones de reestructuración ya alcanzadas entre las partes y permite una ganancias fabulosas a los fondos buitres. La presidenta en su ultimo discurso publico el 20 de junio, llamo La justicia de los EE.UU, a permitir que se entable una negociación con aquel 7 % de acreedores que no entraron al canje, y de esa forma honrar el compromiso de pago, con todos.

G77 y la solidaridad internacional

Un tema para atender es el reclamo que desde hace tiempo y que claramente la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, expuso en la cumbre del G77 que se llevó a cabo en Santa Cruz de la sierra el ultimo 14 y 15 de junio, cuando planteó la necesidad de regular y poner normas de legalidad al manejo que llevan adelante estos fondos financieros especulativos y extorsionadores. La Presidenta argentina denominó a ellos anarcocapitalismo, “porque en aquel capitalismo podíamos encontrar la categoría de la explotación, de la plusvalía, pero en este anarcocapitalismo que vive el mundo dominado por los capitales financieros, no ya por los capitales que producen bienes y servicios, tenemos una nueva categoría que no es la de la explotación, sino que es la de la exclusión”. Este anarcocapitalismo pone en peligro hasta las formas de lo que se entendía por capitalismo tradicional, aquel que tiene un capital lo invierte en una inversión productiva, para tener una ganancia. Con este fallo de la justicia norteamericana, de su cámara y corte, siendo mandantes del capital financiero, busca disciplinar a los gobiernos. Con esta decisión, a partir de ahora y con razón, muchos empresarios pueden optar por poner su dinero en la compra de deudas de países en crisis económicas y, si es así, con el tiempo dejaremos de ver fabricas, campos sembrados, comercios, empresas de servicio, pues será más rentable apostar a dañar a países y hacer negocios a costa del hambre y la miseria de los pueblos.

Lo que está claro es que a la Argentina se la está atacando, perjudicando, por haber tomado decisiones para romper de la dependencia, por sacarse de encima al FMI, por haber demostrado que se podían hacer renegociaciones con quitas de capital. Argentina, a partir del éxito de esta operación, comenzó hacer un mal ejemplo para ese capitalismo salvaje, anarcocapitalismo o capitalismo a secas. Por eso cada vez se vislumbra con mayor precisión que el problema no es de aristas económicas, mas allá de que en el medio existan, bonos, bancos, deudas; el problema es político, pues lo que se quiere es castigar el ser soberano e independiente. Los fondos buitres buscan ganar a nuestros países, para que les falte condiciones de crecimiento; así lograron durante muchos años dominarnos y es lo que pretenden seguir haciendo.

Es compromisos de todos los países de la región y el mundo alertar y sumarse a políticas que terminen con estas actitudes. La declaración de esta semana del Mercosur, UNASUR, ayudan al objetivo. Emir Sarde hace algunos días decía, la única salida es la unión y solidaridad latinoamericana, para actuar en bloque en defensa de nuestros intereses.

En argentina está creciendo un sentimiento de rechazo a la justicia americana, todos los días ya comienza a haber movilizaciones de las organizaciones sociales, sindicales, partido políticos, frente a las casas matrices de determinadas empresas o frente a la Embajada Norteamericana. Recuerdo que cuando dirigente sindical me tocó pelear para evitar el cierre de aerolíneas argentinas a manos del gobierno español; todo parecía que iba a un camino que no tenía otra salida que el cierre de la empresa, hasta que propusimos comenzar una campaña de boicot a los intereses españoles en Argentina y a sus empresas; en menos de 3 meses el gobierno español inició el salvataje de la compañía inyectando casi 1000 millones de dólares para que volviera a funcionar. Este u otros ejemplos servirían para que esos intereses económicos, que seguramente están detrás del fallo del juez griesa, se den cuenta que medidas políticas puedan modificar sus operaciones económicas.


* Embajador de Argentina.

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