diciembre 3, 2020

Por un nuevo concepto de desarrollo que priorice la vida

El maestro José Mujica ha planteado en la reunión del G77, la necesidad de cambiar el actual concepto de desarrollo, paradigma creado a partir de lo que el llama la colonización cultural, la lucidez de su razonamiento lanza un reto muy grande a los teóricos del desarrollo, pero principalmente a la sociedad en conjunto.

Lo que plantea Mujica es quitar el velo que nos ofusca la creencia de un solo tipo de desarrollo industrial capitalista y porque no socialista —China—, que prioriza el dominio del hombre sobre la naturaleza. El desarrollo de las fuerzas productivas motor de la historia, entra en contradicción —señala— cuando se pone en juego la existencia misma del hombre y todos los seres que habitamos el planeta tierra. La humanidad ha asumido una especie de complejo de superioridad e indestructibilidad que a la hora de la verdad no podrá ser enfrentada ni con la más desarrollada tecnología. Como se diría en el campo de la salud, una inmunidad subjetiva frente a condiciones de virulencia.

En tal sentido, como pensar un paradigma de desarrollo que no involucre la creación a gran escala de bienes que deben ser desechados lo más antes posible, para que su producción sea permanente, sin importar, si eso implica el uso indiscriminado de los recursos naturales (bosques, agua, etc.).

Asimismo, el cuestionamiento planteado por el tupamaru es: ¿Si salimos de la situación de países pobres, podemos hacerlo sin copiar el estilo de vida de los países “desarrollados”?, es decir, sin elevar los niveles de consumo de manera irracional y despilfarradora. Sirve de algo, dejar de ser un país pobre para entrar en la vorágine de consumo, que es la dinámica que alimenta el capitalismo, poniendo en peligro la propia tierra y el agua que nos dan sustento. En este punto, el principal escollo a vencer no es el económico, sino el cultural, entendido como la alienación al consumo inducido desenfrenado. La descolonización cultural del consumo en todas sus manifestaciones, representa el principal cuestionamiento a los enfoques de desarrollo.

Entonces, aquí surge la necesidad de buscar un nuevo enfoque de desarrollo, un desarrollo en términos de las necesidades de la población, del suma qamaña y no de las necesidades del mercado.

En el caso de Bolivia, somos herederos de una cultura que desarrollo de manera holística las ciencias y las artes; En lo productivo, a partir de tecnologías de la más avanzada hidráulica, se cultivó y domesticó cientos de variedades de alimentos, concretamente, la papa, alimento mundial, del cual perdimos la memoria productiva, peor aún, su múltiple uso, desde el ritual hasta el alimenticio. Lo mismo con la quinua y el amaranto. En el sector textil, tenemos las fibras más complejas y de alta calidad, donde destaca la de llama, de cualidades térmicas incomparables, lo mismo la vicuña, donde también sufrimos la perdida de memoria productiva de su mejoramiento permanente y uso. En síntesis, somos herederos de una visión holística de convivencia armónica con la naturaleza, que abarca la astronomía como parte de una conciencia objetiva de ser parte del sistema solar, que indudablemente afecta con sus cambios la vida en nuestro planeta, sobre todo en la agricultura y hoy en día en las telecomunicaciones.

Por lo tanto, la pregunta es: ¿Porqué no desarrollamos un modelo de desarrollo productivo que priorice los sectores en los que somos expertos ancestralmente, por no decir “genéticamente”?. Obviamente no lo hacemos, por lo que señala el hermano Mujica, estamos colonizados culturalmente, con sus repercusiones en lo político y económico. No podemos salir de un enfoque de desarrollo que estimula el consumo para satisfacer la producción anárquica del mercado. Si bien la producción es social (fabrica), la distribución es privada en el capitalismo, de ahí que surgen las crisis, la ecuación producción consumo es inviable, por eso siempre habrá desempleo, inflación y todos los desequilibrios de los que se alimenta el mercado.

Aceptemos el desafío de Mujica, construyamos un nuevo enfoque de desarrollo en términos sociales y tecnológicos, sigamos la luz encendida por el Tupa-Amaru.


* Ciudadano del Estado Plurinacional

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