diciembre 4, 2020

La primera melodía polifónica en América el “Hanaq Pacha” de Juan Pérez Bocanegra

por: Víctor Hugo Machaca M. 

Un homenaje singular

Corría el 20 de mayo de 2014. Para esa jornada cuadraba excelsamente en mi horario una noche cultural. El motivo —y era muy buena excusa para disfrutar de la entrega artística de jóvenes estudiantes que comparten su futura profesión con pasiones oníricas— tenía como tal un Homenaje al “Día de las Madres”. Ese martes me desocupé de cualquier actividad corriente externa, y dirigí mis pasos al Paraninfo Universitario. En aras de ingresar me sumé a la seguidilla de personas que en línea serpenteante esperaba apreciar a los elencos de Ballet Clásico o Folklórico, al Taller de Instrumentos Nativos, la Tuna Universitaria, el llamado de la voz de Jenny Cárdenas, o la armonía melódica del Coro Universitario. Anhelo mío, con neto alborozo, era seguir atentamente a este último. Así ingresamos y se presentó al primer conjunto llenando mi anhelo desde un inicio: el Coro dirigido por el tenor Jorge Villarroel.

La composición inicial, cantada por unos sesenta “coralistas”, emulaba la música procesional eclesiástica del periodo virreinal y jugaba con las realidades transportándonos a otra —u otras—. Fue solemne en su factura, digna en su estructura compositiva además de brillante en su interpretación a cuatro grupos de voces (entre tenores y bajos los varones, sopranos y contraltos las damas). Sin ser simple fue simplemente sublime. Tras un barullo de aplausos de varios segundos de duración, el Director del Coro dio las “buenas noches” y habló un poco de la obra interpretada: el “Hanaq Pacha”, una oración hecha canción por el bachiller Juan Pérez Bocanegra, allá por el año 1631, en lo que era el Virreinato del Perú.

Valor heurístico del “Hanaq Pacha”

Segundos después comprendí el valor intrínseco de la interpretación. El “Hanaq Pacha” era la primera melodía polifónica impresa en América, o como diría el autor Bruce Mannheim “…el primer ejemplar de la polifonía vocal…” [1] en esta parte del mundo, y hoy es difundida y conocida en el resto de la orbe. Esta polifonía está incluida en la edición del Ritval Formvlario; e Institvcion de Cvras, para Administrar a los Naturales de Este Reyno los santos Sacramentos del Baptismo, Confirmacion, Eucaristia y Viatico, Penitencia y Matrimonio, Con aduertencias muy necesarias. Por el bachiller Ivan [Juan] Pérez Bocanegra, Presbitero, en la lengua Qhechua general: examinador en ella y en la Aymara, en este Obispado. Beneficiado propietario del pueblo de San Pedro de Antahuaylla la chica [2]. Anteriores ejemplos musicales quizá se podrían encontrar en los “taquies” (de la palabra quechua taki, término vinculado al canto y al baile), como las primeras canciones quechuas de contenido cristiano y estilo netamente andino [3]. Viene a sumarse el himnario quechua del franciscano Luis Jerónimo de Ore, el Symbolo Catholico Indiano[4] (1598), donde están incluidos los himnos cristianos en quechua más antiguos que se conocen. El mérito de Pérez Bocanegra es haber adherido la notación musical al “Hanaq Pacha”, traducido como Alegría del Cielo, “…para que lo canten los cantores, al entrar a la iglesia” en solemne dedicación a la Virgen María.

El Ritual Formvlario, además de su carácter como manual para la administración de los sacramentos a los indígenas, visto desde las ciencias sociales es un documento de alto valor antropológico, etnolingüístico y etnográfico. Contiene una traducción al quechua de las fórmulas que debía pronunciar el sacerdote al momento de administrar cada sacramento, así como las preguntas necesarias efectuadas a los participantes del ritual [5]. Además, el libro contiene información importante sobre aspectos idiomáticos, sistemas de parentesco, datos etnográficos, etnomusicología, funcionamiento de instituciones, políticas de evangelización y otros temas. Su importancia y aceptación fueron tales que se mantuvo vigente hasta mediados del siglo XX, cuando el Concilio Vaticano II (1962 a 1965) hizo que el Ritual, convertido durante siglos en manual para administrar los sacramentos, terminara sus días en los repositorios documentales.

El Bachiller Juan Pérez Bocanegra

Sobre el autor, Juan Pérez Bocanegra se estableció en el virreinato peruano como uno de los expertos más importantes en los idiomas locales y formas de vida indígenas. Enseñó latín —hecho que demostraba su gran capacidad políglota— en la Universidad de San Marcos de Lima y cantó en la catedral de Santo Domingo de 1599-1611 antes de trasladarse a Cusco. Llegó a ser sacerdote de la Parroquia de San Pedro Apóstol de Andahuaylillas, cantor de la Basílica Catedral del Cusco y examinador general para las lenguas nativas quechuas y aymaras de las diócesis del Cusco. Sin descuidar las recomendaciones y pautas de los Concilios y Sínodos elaboró el Ritual. En Andahuaylillas, hoy territorio peruano, dirigió por vez primera la interpretación del “Hanaq Pacha”.

Escudriñando con cautela encontramos que los escritos originales de la obra de Pérez Bocanegra se encuentran en la Universidad Mayor de San Andrés, pero no precisamente en la biblioteca a consulta masiva [6]. La interpretación por el Coro Universitario cobra así un doble valor, teniendo además en cuenta que el Hanaq Pacha “es una obra obligatoria de repertorio, además de ser una obra muy bella [en la que existe] la relación intrínseca del texto con la música, el idioma, el sentir el quechua con la música y el contrapunto…”, como lo expresa Villarroel.

La obra de Pérez Bocanegra es fundamental para comprender el periodo de evangelización en la época colonial, y en este caso el acompañamiento musical que marca la imbricación de elementos indígenas con españoles, así como las mismas formas de evangelización con el inicio de las artes y expresiones culturales ya amestizadas. En su tiempo seguramente conformaba el afianzamiento de la religión cristiana para con los indígenas, pero más allá de los fines doctrinales que hubiera tenido, el “Hanaq Pacha” fue ocupando diferentes repertorios, y con su interpretación por el Coro de la UMSA se verifica cómo un hecho circunstancial puede ser un hecho importante redivivo. Una mejor y mayor comprensión de un periodo anterior es rejuvenecido por un puñado de jóvenes y su guía, siendo un aliciente y muestra eficiente de cómo docentes, directores y estudiantes pueden ser los cómplices perfectos para emitir mayores aportes en los campos de la investigación, la cultura y su futuro conocimiento.


* Estudiante de la Carrera de Historia de la UMSA.

1 Prólogo al “Ritual Formulario…” de Juan Pérez Bocanegra, Fondo Editorial Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, (2012), p. XXV. Bruce Mannheim también hace una traducción de 16 estrofas, del total de 21, que corresponden al “Hanaq Pacha” del quechua al castellano actual. El resto quizá no fue traducido porque la primera edición de la obra sale errada con dos impresiones en el mismo folio antes de concluir el himno.

2 Consta de 720 páginas, sin sumar las dedicatorias sin numeración, epístolas a los curas, y la tabla o “Índice mvy copioso, de las materias de que traca este Ritual Formulario”.

3 Alan Durston, “Apuntes para una historia de los himnos quechuas del Cusco”, (versión original en inglés “Notes on the history of the quechua hymns of Cuzc”, en Revista de Antropología Chilena, Vol. 42, No 1, Chungara, 2010, p. 149.

4 …en el qual se declaran los mysterios de la Fé contenidos en los tres Symbolos Cathólicos Apostólico, Niceno, y de S. Athanasio, Lima, impreso por Antonio Ricardo.

5 Presentación al Ritual Formulario. Fondo Editorial Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, Cusco, 2012, pp. XVI-XVII. Un ejemplar de esta última edición se encuentra en la Biblioteca del CIPCA (Centro de Investigación y Promoción del Campesinado) en la ciudad de La Paz.

6 Se hallan resguardados en la “Caja Fuerte” en ambientes de la Biblioteca Central, donde son acompañados de elementos de alto valor tanto simbólico y subjetivo como económico, compartiendo así su tipo inédito e inaccesible.

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