noviembre 29, 2020

De la movilización policial a los móviles políticos de la oposición

por: Gastón Núñez

En el motín policial de 2012, el gobierno denunció la injerencia de Unidad Nacional. Doria Medina lo negó. Dos años después, una alianza de la dirigente de las esposas de los policías de base confirma la relación. Pero además, esa injerencia política deslegitima la movilización policial y fortalece la posición del gobierno.

Los cálculos electorales de algunos dirigentes de la tropa policial vinculados a los partidos de la oposición –Unidad Nacional y Movimiento Sin Miedo- han deslegitimado muy rápidamente la movilización no justificada de los policías de base, han fortalecido la posición del gobierno de no dialogar mientras haya insubordinación y han dejado mal parados a la Iglesia y la Defensoría del Pueblo.

Una vez más se repite un episodio que en 2012 se sumó a las movilizaciones que, en ese entonces, formaron parte de las tareas conspirativas para frenar el proceso de cambio que lleva adelante el gobierno. A la demanda reivindicativa de la tropa policial se sumas móviles políticos de partidos en carrera electoral que han conducido rápidamente la protesta a la derrota. Pero la historia se repite como comedia, al menos hasta el cierre de edición de nuestro semanario, pues el amotinamiento de los policías está lejos de ser el de hace dos años.

La participación de Unidad Nacional a través de su concejal en la ciudad de El Alto y de su aliada electoral Guadalupe Cárdenas, así como de un dirigente de la movilización con el MSM, han deslegitimado y debilitado la movilización policial que está lejos de acercarse a lo experimentado hace dos años. Ya en la tropa policial se conoce de la relación del Sargento Pedro Ticona con Cárdenas, por tanto con UN, y de Javier Quispe con el MSM, lo que ha conducido a que otros policías de base, que no quieren verse involucrados con esos objetivos políticos, le pidan con insistencia al gobierno iniciar las negociaciones para solucionar el conflicto.

La protesta policial, tal como se presenta, conduce a identificar algunos móviles políticos, con uniformados atacando sus propias guarniciones, insultando a sus superiores y articulando la movilización en los departamentos donde cobra mayor fuerza la oposición, todo ello, no es un hecho aislado y se produce cuando estamos a pocos meses de las elecciones nacionales.

El motín policial llega también en el momento donde se empiezan a barajar listas de candidatos, conformación de binomios, listas para diputados y senadores, que dentro de unos días deberán entregarse al Tribunal Supremo Electoral. Hechos que coinciden con las promesas de parte candidatos de la oposición que les ofrecieron de todo.

El gobierno conoce todo lo anterior y con abundante información. De ahí que el ministro Carlos Romero haya dicho con tranquilidad: “no hagan política con la Policía, si quieren hacer política tienen otros mecanismos” y que “mientras haya movilizaciones, insubordinación, no tengo nada que dialogar con nadie”.

La protesta crece al ritmo que sus actores políticos hacen campaña en nombre de los movilizados. Pero también crece en función del tamaño de la oposición: casi nada. Si bien el tema aparenta ser salarial porque los uniformados buscan que su salario mínimo suba de Bs 1.800 a 2.200, aunque en marzo el presidente de ANSSCLAPOL, Javier Quispe, informó que según un estudio sobre la canasta familiar de los hogares de la Policía, se determinó que un efectivo debía tener como salario mínimo Bs 4.700, pero está claro que hay otros móviles por detrás.

Hasta el momento el gobierno ha negociado un incremento salarial por encima de la tasa de inflación del 11,6 por ciento con la aplicación de la curva inversamente proporcional en 2014; un aumento del 90 por ciento en el Bono de Seguridad Ciudadana en los últimos años; la entrega una doble dotación de víveres (harina, azúcar y arroz) anualmente desde 2012; una mayor asignación para alimentación a los policías de servicio; y el doble aguinaldo, son los beneficios que mejoran la condición material de los policías de base.

Todos los beneficios anteriormente citados llegan a los 36.602 efectivos policiales a nivel nacional, lo que no ocurría en los últimos años del periodo neoliberal ya que en los últimos ocho años hubo un incremento vegetativo significativo de cerca de 10 mil efectivos policiales, pues el 2006 se tenían aproximadamente 26.000.

Este crecimiento vegetativo se lo ha promovido impulsando escuelas básicas policiales en diferentes lugares del país, por lo que se tiene 11 institutos de este tipo, con el objetivo de tener más policías destinados a tareas de seguridad ciudadana, Ya que en este mismo periodo dos mil personas pasaron al servicio pasivo, lo que significa que es una institución grande, desde el punto de vista cuantitativo; y que crece significativamente desde el punto de vista vegetativo.

Móviles políticos

Es una muestra tan evidente de los móviles políticos se tejen en medio tras más de una semana del conflicto, con reuniones en más de dos ocasiones, el rechazo a la propuesta gubernamental y la extensión de motines en la mayoría de los departamentos, tras configurarse un escenario electoral próximo y el de crear las condiciones para aprovechar el discurso agitador,.

Las fuerzas políticas de la oposición ya han hecho suya la movilización porque recurrieron a la sensibilidad social de la población con frases como que los pobrecitos policías otra vez son humillados y porque el gobierno sólo los utiliza como carne de cañón en ocasiones donde existen otros enfrentamientos, argumentos típicos que se ajustan para que los candidatos elaboren sus propuestas electorales.

Ya se advirtieron esos tintes políticos con sargentos, clases, suboficiales y policías, en varias regiones del país, cuando en los pasados días Adriana Gil, candidata ahora a la vicepresidencia por el Movimiento Sin Miedo, prometió triplicar el salario de los policías, además del acuerdo firmado entre Unidad Nacional y Guadalupe Cárdenas, exdirigente de las esposas de los policías.

Guadalupe Cárdenas, quien es viuda de un uniformado, siempre ha sido actora de movilizaciones, cuando ni la tropa, ni policías de bajo rango tenían la intención de generar algún tipo de movilización en demanda salarial. En 2012 el gobierno la relacionó con UN y Doria Medina lo negó. Dos años después la relación de confirma.

Curiosamente en Cochabamba, Santa Cruz, Trinidad, Chuquisaca, Oruro y Tarija los policías también tomaron las instalaciones de la UTOP y se declararon en paro de brazos caídos, en estado de emergencia y decidieron iniciar medidas de presión. Las esposas de los uniformados iniciaron una huelga de hambre en puertas de ese recinto policial.

Es verdad que las condiciones de la Policía Nacional deben todavía mejorarse. Pero es evidente que desde hace siete años están mejor en tecnología y de infraestructura, como se ha evidenciado en ocasión de la Cumbre del G-77 mas China.

El tiempo neoliberal

En los últimos ocho años neoliberales, entre 1998 y 2005, el Estado había asignado un presupuesto de 3.3 millones de bolivianos a la Policía para el pago de salarios del personal. Pero entre los años 2006 y 2013 ese presupuesto se incrementó a 7.529 millones de bolivianos, lo que significa un incremento de 172 por ciento de presupuesto para servicios personales durante el gobierno del presidente Evo Morales, según el balance que realizó a los últimos años, el Ministro Carlos Romero.

Señaló que el incremento salarial entre 1997 y 2005 significó un aumento acumulado al salario de sólo el 14,5 por ciento, mientras que de 2006 a 2014 se tiene un incremento salarial acumulado que llega al 65,8 por ciento. Se ha dado un incremento de más de 400 por ciento al total del salario de los policiales en términos de recursos asignados.

Asimismo agregó que si se compara entre el incremento salarial y la inflación, se tiene que en los últimos años neoliberales (1999-2005), no solamente ese aumento fue exiguo, sino que estuvo por debajo de la tasa de inflación. Además dijo que eso se dio porque el incremento no correspondía a la tasa de inflación y segundo porque en los últimos años neoliberales –como ocurrió con todos los sectores sociales- se había congelado el salario de los policías, cuando el aumento era del 0 por ciento.

Acotó en que existe una reposición del incremento salarial, uniforme, armónico y equitativo para Salud, Educación, Fuerzas Armadas y Policía, sino que el incremento siempre ha estado por encima de la tasa de inflación acumulada y por encima del incremento a los otros sectores, con la aplicación de la curva inversamente proporcional. En ese marco recordó que los policías de base llegaron a recibir hasta el 16 por ciento, frente a los generales y jefes que prácticamente congelaron su incremento salarial.

Adicionalmente al salario, los policías adicionalmente reciben una asignación alimentaria, que consiste en un presupuesto que se eroga para los uniformados en servicio, es decir cuando estar de turno, pues ellos trabajan día por medio. Esta asignación la reciben, más o menos, quincenalmente. Es una asignación que tenía un monto de 2.70 bolivianos entre los años 2006 y 2007, subió a 3,5 bolivianos el año 2008; y se mantuvo en 4,50 bolivianos entre los años 2009 y 2013. Desde el año 2014 tenemos una asignación de siete bolivianos por día para los policías que estas en servicio”, detalló

Situación actual

El Ministro señaló que entre otro de los beneficios que tienen los policías ahora está el Bono de Seguridad Ciudadana, que el año 2005, para un cabo y un policía, era 210 bolivianos y de un sargento era de 255 bolivianos. El 2006 hubo una mejora, pues se llegó a 300 bolivianos para los sargentos, se mantuvo en 210 bolivianos para cabos y policías, pero el año 2008 hubo un incremento significativo, es decir que llegó a 400 bolivianos, es decir se uniformizó desde jefes, oficiales, hasta cabos y policía, inclusive administrativos.

Esa cifra se ha mantenido invariable los últimos años, lo que en términos porcentuales significa un incremento del 90 por ciento, tomando en cuenta que se subió de 210 a 400 bolivianos para cabos u policías. Hasta el año 2011 los policías recibían un cupo de víveres asignado individualmente que consistía en un quintal de arroz, uno de azúcar y otro de harina.

Ese beneficio, en términos de asignación presupuestaria, es variable, ya que un decreto aprobado este años permite que cada gestión se ajusta el presupuesto para la asignación de víveres a la Policía, de acuerdo al índice de variabilidad de precios que regula y observa el Gobierno”, dijo.

En consecuencia, en la presente gestión, se tiene una asignación promedial para víveres que supera los 1.200 bolivianos por persona, para todo el personal, de los cerca de 37 mil efectivos de la institución del orden. La autoridad reveló que a comparación de 2013, cuando fue 1.200 bolivianos este año se está incrementando por cada policía a 1.630 bolivianos.

Frente al escenario de conflicto y en su típico estilo oportunista, surge la reacción tardía de los representantes del Defensor del Pueblo y la Iglesia Católica, que en una actitud por demás de falta de ética, se ofrecieron como mediadores para tratar de solucionar la protesta policial y evitar que este llegue a mayores.

Respaldo al gobierno

Organizaciones sociales como la COB han manifestado que también existe una intencionalidad política detrás de éstas movilizaciones y justificaron los argumentos del gobierno en sentido que, estando a mitad de año, no hay posibilidades de mover el presupuesto, y el segundo semestre se cierran planes y proyectos e instaron a que cambien sus actitudes y que continúen en su tarea de resguardo a la seguridad de la población.

Dirigentes de la Central Obrera Boliviana y campesinos, por separado, condenaron la actitud de los uniformados, asemejando a intentos de golpe de estado, porque se estarían convirtiendo de una institución que cumple con la seguridad ciudadana a una golpista y que algunos efectivos estarían siendo manejados políticamente.

Es poco probable que la revuelta policial se prolongue. Hasta aquí, hemos intentado explicar que el surgimiento de este conflicto guarda estrecha relación con el próximo escenario electoral para posicionar un discurso favorable a ese sector social y aprovechar de desestabilizar al gobierno.


* Gastón Núñez, es comunicador y conduce programa “Memorias de Nuestra América”, para radio y Tv

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