noviembre 23, 2020

Bolivia con iniciativa permanente y Chile con nerviosismo

Bolivia ha puesto en jaque a Chile. La presentación del recurso preliminar de excepción de competencia de la CIJ, lo que pone de manifiesto es la solidez de la estrategia boliviana y de su demanda, y, por el contrario, el nerviosismo del Estado chileno, además de la decisión de la presidenta Bachelet de tirar la “bola caliente” para otro gobierno de su país.

La presentación del gobierno de Chile de un recurso de excepción preliminar de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para conocer y resolver la demanda boliviana que busca un fallo a favor de una negociación que tenga por objetivo el ejercicio de su derecho sobre las costas del Pacífico, lejos de expresar tranquilidad en Santiago lo que muestra es nerviosismo y debilidad frente a una estrategia del Estado Plurinacional que se muestra sólida y basada en la capacidad de iniciativa permanente.

La conclusión no puede ser otra. Cada paso que da Bolivia desde hace más de cinco años se hace cuando La Moneda se lo espera menos y en una línea que tampoco se hace previsible para los estrategas chilenos encargados de desbaratar la posición boliviana. No cabe duda que desde haber logrado construir la “Agenda de los trece puntos” que incluía el tema del mar hasta la presentación de la demanda en abril de 20013 y luego la Memoria histórica y jurídica el 15 de abril de 2014, el Estado Plurinacional muestra que sus jugadas siempre están por delante de las que de manera reactiva hace el Estado chileno.

Es más, lo que se pone de manifiesto en la presentación del recurso preliminar de excepción de competencia de la CIJ, es una clara señal política de lo que pasa dentro de Chile, que ha devenido en el empleo de un argumento jurídico que la Corte lo encontrará fuera de lugar y, por tanto, rechazará los alcances de la impugnación.

La demanda boliviana se convierte cada día en una “bola demasiado grande y caliente” y es altamente previsible que La Moneda solo logre algo de tiempo más que eludir el juicio. No hay nada de consistente para que la CIJ acepte la posición chilena. Todo indica que de un centenar de casos que se han tramitado en La Haya, las cuatro aceptaciones de recurso preliminar de competencia no sufrirá ninguna variación en su cantidad. En primer lugar, la impugnación solo refleja la desesperación de Bachelet de salir airosa ella, pero no el Estado chileno, de la situación de tener que enfrentar la demanda boliviana y por eso ha decidido tirar la bola hacia un gobierno que no será el suyo. Es decir, la presidenta no tiene la menor idea de saber qué hacer sobre el tablero. Sin la presentación del recurso preliminar de excepción el juicio iba a durar entre 4 y 5 años, ahora llegará a cerca de 6 años. En ese momento la socialista ya no estará, pero la demanda boliviana habrá ganado de mayor consenso internacional.

En segundo lugar, la situación incómoda e intranquila de Chile se nota por sus argumentos. Uno de ellos, el más importante, es el recurrente criterio de que Bolivia apunta con la presentación de la demanda a modificar de forma artificiosa el Tratado de 1904. Esto implica tres cosas a su vez: a) La Moneda se está pronunciando sobre un aspecto que hace al fondo del asunto que no califica dentro del recurso preliminar de excepción presentado el 15 de julio, b) que expresar un aparente desconocimiento sobre la demanda boliviana que no versa sobre el Tratado de 1904, no es precisamente una manera inteligente de hacer una jugada, y c) que Chile quiere ganar más tiempo para fundamentar la contra-Memoria que, sin el recurso, debió presentar en febrero de 2015. En síntesis, los argumentos de la impugnación chilena consolidan la demanda boliviana.

Los abogados franceses de Freshfields advirtieron que lo mejor para Chile era presentar la contra-memoria en febrero de 2015 antes que impugnar. La sugerencia radicaba en que el argumento exigido por La Moneda en los hechos va al fondo del asunto y no a la competencia, y además porque de los 25 casos que la CIJ vio entre 1990 y 2010, solo 4 casos de 15 excepciones han sido aceptados.

La reciente confusión chilena al parecer se basa en los movimientos previos que Bolivia hizo antes de presentar la demanda: en abril de 2011 ratificó el Pacto de Bogotá de 1948 sobre resolución pacífica de controversias entre estados y el 10 de abril de 2013 retira toda reserva del Pacto. Esto implica que Bolivia levanta la reserva sexta que incorporó al Pacto de Bogotá el momento de su firma y por tanto que le quita a Chile la posibilidad de emplear el recurso de la “reserva espejo” que se usa cuando un Estado presenta una demanda sobre un pacto al que tiene reservas.

Y ese nerviosismo y la intranquilidad del Estado Chile se traduce en “errores políticos” como se han encargado de señalar historiadores, políticos, juristas y analistas de ese país. En esa línea se han pronunciado el ex candidato a la presidencia Marco Enriquez-Ominami y los historiadores Máximo Quitral, Tomás Hirsch y Darío Ergas. Todos ellos, además de grupos de la sociedad civil del vecino país, sostienen que la impugnación solo provocará un mayor distanciamiento chileno del sentimiento latinoamericano y que no logrará el objetivo de quitar competencia a la CIJ.

La lectura política es correcta. En la última década, en Chile está creciendo un sentimiento en amplios sectores de la sociedad –desde sindicalistas hasta sectores académicos-, favorable a la posición boliviana, ya sea pidiendo cambiar radicalmente la política exterior chilena en el tema o al menos promoviendo un acercamiento entre ambos países. En Bolivia se va produciendo un “optimo social” entre Estado y sociedad en el tema, mientras en Chile se va quebrando. La razón es la justeza de la demanda. En síntesis, lo que hay es una comprensión de que Bolivia debe volver a tener cualidad marítima.

Ni que decir fuera de Chile. El respaldo a la demanda boliviana gana terreno en América Latina. El desarrollo de la Diplomacia de los Pueblos por la Vida, como instrumento de la política exterior boliviana, se ha mostrado efectiva hasta ahora. Desde gobiernos hasta pueblos existe el firme convencimiento de que la integración latinoamericana no será plena en su desarrollo con mantener temas pendientes de resolución: la salida de Bolivia es uno de ellos, junto a la devolución de las Islas Malvinas a la Argentina, el retiro de la base militar estadounidense de Guantánamo, el cese del bloqueo contra Cuba y la situación colonial de Puerto Rico.


Violaciones chilenas al Tratado de 1904

El Canciller David Choquehuanca, al día siguiente de que Chile presentase el recurso preliminar de excepción de competencia de la CIJ, hizo conocer, no sin antes enfatizar que la demanda boliviana no versa sobre el Tratado de 1904, las siguientes 18 violaciones chilenas a ese tratado.

“Quiero citar sólo algunas de las violaciones flagrantes hechas por Chile al Tratado a lo largo de la historia”, aseveró Choquehuanca.

1. Chile vulneró el artículo sexto del Tratado de 1904, en momento cruciales de la historia boliviana, impidiendo en plena Guerra del Chaco (1932-1935) entre Bolivia y Paraguay, la internación de armas para Bolivia por puertos de Chile.

2. En 1952, embargó miles de toneladas de estaño boliviano para la exportación, ante la sola gestión del magnate minero Simón Patiño.

3. En 1997, prohibió el acopio y transporte de minerales de plomo en el puerto de Antofagasta. Esta prohibición está vigente hasta el presente.

4. En 2004, Chile privatizó unilateralmente los puertos de Arica y Antofagasta pretendiendo obligar a Bolivia a someterse a intereses de concesionarios privados y vulnerando los derechos de Bolivia comprometidos en el Tratado en una relación exclusiva entre Estados.

5. El 7 de septiembre de 2012, de pronto el gobierno de Chile exigió la libreta de tripulante a conductores bolivianos que transportan carga de ultramar.

6. El 20 de septiembre de 2012, hubo una huelga de los trabajadores chilenos en la terminal internacional puerto de Antofagasta y la medida ocasionó grandes pérdidas a Bolivia obstaculizando el libre tránsito de sus vehículos.

7. El 30 de octubre de 2012, se registró una restricción unilateral del ingreso al territorio chileno de varios vehículos de transporte de alto tonelaje de Bolivia con fabricación inferior al año 2000.

8. El 28 de noviembre de 2012, Chile implementó una exigencia unilateral de permisos ocasionales y permisos complementarios a transportistas bolivianos, así como el decomiso de licencias de conducir.

9. El 31 de diciembre de 2012, hubo una imposición unilateral de revisiones técnicas de vehículos de transporte pesado, ocasionando grandes filas y perjuicios al transporte internacional boliviano.

10. El 14 de enero de 2013, provocaron una congestión de camiones de carga de exportación boliviana en el paso fronterizo de Chungará, debido a la falta de servicio eléctrico en dicho lugar.

11. El 17 de abril de 2013, se procedió a la confiscación unilateral de licencias de conducir de los transportistas bolivianos porque estaban mal parqueados.

12. En abril de 2013, un paro de actividades de alrededor de 21 días, realizado por trabajadores del puerto de la ciudad de Iquique, perjudicó enormemente el comercio exterior boliviano.

13. El 17 de abril de 2013, se registró la imposición de normativas unilaterales de transporte internacional terrestre.

14. El 6 de mayo de 2013, se impuso un seguro obligatorio contra accidentes personales.

15. El 14 y 15 de noviembre de 2013, el paro de la asociación nacional de funcionarios de la Aduana de Chile provocó otro perjuicio al transporte boliviano.

16. El 19 de noviembre de 2013, otro paro de los funcionarios de la Aduana.

17. Del 25 al 30 de noviembre de 2013, hubo un nuevo paro de la asociación nacional de funcionarios de la Aduana de Chile.

18. Del 6 al 28 de enero de 2014, se registró otro paro laboral portuario en Iquique con grandes impactos económicos al comercio exterior de Bolivia.

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