noviembre 25, 2020

Derecha vergonzante y/o una vergüenza de derecha

por: Raúl García

La derecha opositora masculla su impotencia y vocifera blasfemia antiliberal, pero como no cree en lo que dice lo convierte en impostura develando con ello su postura. Esto se consagra en el programa de gobierno de UD.

En las últimas cuatro semanas se ha decantado el campo político: los discursos grandilocuentes sobre el actuar o no “democráticamente”, “libertad”, “república” y otros dieron paso al actuar político concreto, a la realidad.

Los discursos de “la unidad es el camino” y “conformar un frente amplio” para enfrentar al gobierno de Evo Morales, que evite la “reedición de los 2/3 en la asamblea”, se concretaron y no precisamente como muchos de los frentistas deseaban. La Concertación Unidad Demócrata”, que es la coalición entre Unidad Nacional (UN) y Movimiento Demócrata Social, dejo atrás la fraseología y operó lo pertinente políticamente, la articulación de las candidaturas con mayor apoyo de los opositores según las encuestas, la concurrencia de historias próximas y añoranzas de destinos fallidos; de manera casi natural se reedito el Acuerdo Patriótico, en reminiscencia de los buenos tiempos neoliberales. Pero este parto no fue nada sencillo: durante un año, el UN, bajo el paraguas del Frente Amplio y en complicidad de muy bien intencionados, dizque, “progresistas e izquierdistas”, jugó a la condición del converso, del neoliberal arrepentido con corazón popular y de una izquierda democrática moderada.

El tecnócrata liberal de “privatizar una empresa por día”, paso a discurrir por problemáticas sociales, medioambientales, laborales, etc., clamando a la ciudadanía la necesidad de “unidad” para lograr mejores días. Con discursos plegados de “democracia, libertad y justicia” y en compañía de los tontos útiles llenaba las páginas de los medios, mostrándose cuasi progresista y “compañero” de izquierdistas. Casi, casi renegando de un pasado que en cada esquina le refrescaba la memoria. Fue la época del liberal vendiendo escapularios, pero ello sólo fue el mecanismo de posicionamiento, de marketing. Dos elecciones en que no pudo alcanzar el 9% le enseñaron que existe un bloque duro anti-EVO, anti-indígena, anti-proceso, que representa +/- un 30%; el 2005 lo acaparó Tuto y le dejó migajas a sus millones invertidos (7,8% – 224.090 votos); el 2009 lo acaparó Reyes Villa y nuevamente intercambio millones por migajas (5,65 % – 258.971 votos); hoy, el no permitiría que ello pase y se puso en campaña hace más de un año, se rodeó de algunos incautos para la teatralización, mientras de manera solapada trabajaba otros acuerdos menos dignos de ser públicos, es el caso del MNR gonista o el propio Leopoldo Fernández (caso Porvenir-Pando).

La planificación tiene apellidos más encumbrados en asesoría política. Se trataba de utilizar el capital político de ciertos sectores clasemedieros con ascendencia progresista para que limpien el despotismo empresarial neoliberal del hombre del cemento, comprometerlos lo suficiente para que no puedan escabullirse ante los sapos y culebras que menta el señor Toranzos, de manera que sí se logre una candidatura única capaz de adherir la derecha reaccionaria y separatista de Costas, Suárez y Fernández, por un lado, la derecha menos despótica de los ex tecnócratas neoliberales de las gestiones de las dos décadas, por otro, y finalmente los renegados y resentidos progresistas clasemedieros, dizque portadores de los saberes y haceres revolucionarios. Una única candidatura anti-Evo que pretende evitar que Evo logre nuevamente los 2/3 de la asamblea, como lo describe el señor Toranzos.

Está claro que el núcleo mayor del frente lo conformaban UN y MDS desde la concepción del plan, de lo que se trataba era de llegar con el mayor respaldo reflejado en las encuestas. El modelito ya fue ensayado en Beni: estructura mediática propia y cercana, un colectivo amplio de buen capital político y suficientemente incauto, trabajo mediático de posicionamiento y marketing, una encuestadora amiga que ayude en la construcción del dato y el grupo rudo de negociación que cuente con los enlaces y los leales en el MDS. Lo que no contemplaban los planes es que el señor Costas no caiga seducido con los cantos de sirena que ofrecían aproximarse al 40% si estuvieran todos juntos; la política con la que se topan es más pragmática y cortoplacista. No todos los enemigos de sus enemigos son sus amigos, hay amigos que se volvieron enemigos y esos son más enemigos y, para mal de colmos, no hay muchos curules que repartir y sí muchos conmilitones que satisfacer.

El nuevo escenario echa por la borda parte del trabajo muy sesudamente elaborado por los asesores. El señor Costas veta varios nombres en el ámbito de la territorialidad que le tocó definir (Pando, Beni y Santa Cruz), la cosa se puso tan pesada que el MNR gonista queda afuera. Pero, además, exige el distanciamiento con todos esos dizques izquierdistas del FA (Quirogas, Guzmanes, Laras, Garcías y otros); ello no implica a los conmilitones afines ideológicamente, como doña Jimena, don Rafael y otros. Logran un razonable engarce occidente-oriente que se refleja en una división territorial de manejo de listas. Los problemas aún no concluyen: el armado de las franjas de seguridad de asambleístas es lo que hoy enfrenta a unos con otros; Su franja de seguridad linda 30 curules; si bien les va, podrán coronar 40, de modo que las candidaturas de sus masis (PDC, MSM y VERDES) les escamotea el monopolio anti-Evo. Muchos compromisos, muchos conmilitones, muchos intereses sectoriales y de grupo, muchos descendientes tradicionales del poder político y muy pocos curules, posiblemente ello desgarre más aún “el camino es la unidad”; a ello se suma la interesante propuesta de Tuto al invitar a todos los desgarrados del FA para sumar sus filas.

La consolidación casi perversa de las otras tres candidaturas no es más que la expresión de la dificultad de reunir una multitud de intereses económicos y políticos divergentes bajo la premisa “todos contra Evo”: sus intereses personales, familiares, de sector y grupo son mayores que sus rencores. Sin duda que el voto cautivo anti proceso se dividirá entre afectos y desafectos. La parte más grande, que a su tiempo la capturó Tuto y luego Reyes Villa, parece capitalizará Doria Medina, según las encuestas; lo que en los otros procesos capturo Doria, lo disputarán entre don Juan, el ingeniero Tuto y Greenpeace. Este escenario no es para nada lo que nacionales y los “otros” esperaban. Llegan acá a pesar de sesudos análisis, conspiraciones y recetas discursivas.

Desde meses atrás, los discursos y propuestas de la derecha en todos sus matices están articulados en esquema de izquierda popular; están llenos de sentidos comunes: mantener todas las conquistas sociales como bonos, más bonos para reducir las diferencias, aumentos salariales, seguridad ciudadana, reducción de la pobreza, eliminación de la extrema pobreza, aumento del presupuesto para salud y educación, etc., etc. No faltaron los incautos que se prestaron para que parezca creíble es te discurso; quien no los conoce y los escucha puede pensar que en este bello país se despliega un profundo debate dentro de una izquierda que inundo la política y que la derecha ya sólo es un recuerdo de los tiempos estúpidos. Más aun, esa fue la idea inicial de los elucubradores-asesores políticos: debatir en el código del MAS y el proceso de cambio.

Es por ello que, afirmo, vivimos el tiempo de una derecha vergonzante, incapaz de defender los postulados en los que aún cree, incapaz de gritar a los cuatro vientos sus convicciones y horizontes de visibilidad. Masculla su impotencia y vocifera blasfemia antiliberal, como no cree en lo que dice lo convierte en impostura develando con ello su postura. Esto se consagra en el programa de gobierno de UD. Allá se encuentran bellezas literarias como:

• “Resolver la división interétnica, alimentada por el racismo, que pesa sobre la nación desde su nacimiento. Es la unidad de todos los colores y Todas las culturas, de todas las clases y todas las regiones, detrás de un mismo proyecto libremente consentido..”; ni los postulados del 52 fueron tan bien intencionados. O “Unir y reconciliar a todos los bolivianos y bolivianas fortaleciendo las instituciones y tradiciones que convierten a Bolivia en nuestro “hogar común”, eliminando el racismo, la discriminación, y evitando cualquier menoscabo a los derechos de los indígenas, las mujeres y cualquier otra identidad particular.”

• “Queremos una adecuada combinación de Estado y mercado, fuertes empresas estatales y fuertes empresas privadas que se ocupen de distintas áreas de la economía. Debemos incentivar y regular a los empresarios privados para que inviertan y así amplíen su capacidad productiva”. Estado y mercado no sólo como articuladores de la economía sino como las locomotoras de ella. Blasfemia habrían dicho los ministros del Acuerdo Patriótico (don Samuel y don Tuto), hace 20 años. Pero si uno sigue la lectura encuentra en sus silencios y explícitamente lo que se esconde en la otra mano “Este Plan debe procurar desarrollar las infraestructuras, favorecer los emprendimientos, incentivar la productividad, fomentar la industrialización, impulsar al desarrollo del sector hidrocarburífero y minero”.El Estado no debe emprender, solo debe favorecer, incentivar y fomentar.

• Su habitus los traiciona y terminan proponiendo de manera soterrada sus mas cochinas intenciones: “Por ello, buscaremos promover formas diversas, creativas e innovadoras de asociación y cooperación entre el sector público y el sector privado, tanto en la producción y la economía como en los servicios públicos, los programas sociales y en otros ámbitos. De este modo, el país se beneficiará de las inversiones concurrentes y complementarias con recursos estatales y del sector privado así como de nuevas modalidades de ejecución de proyectos y administración de servicios, que, además de potenciarse y multiplicarse por un volumen mayor de financiamiento, tengan también el aporte técnico de recursos humanos calificados y de procedimientos transparentes y sistemas gerenciales de buen gobierno”. En fácil y buen romance, con palabras rebuscadas vuelven a proponer la capitalización de la producción en aéreas estratégicas y servicios. Ahora no usan el pretexto de los 500.000 empleos, creen suficiente argumento el de “potenciarse y multiplicarse por un volumen mayor de financiamiento”.

Y el MSM no es menos creativo. El día de la proclamación planteó: “triplicar el sueldo a los policías, otorgar un sueldo de vejez a los adultos mayores que no tengan jubilación, beneficiar con trabajo inmediato en entidades del Estado a los mejores estudiantes, aplicar un impuesto a los cocaleros del país y el retorno de la DEA para combatir al narcotráfico”. Y si ello no fuese suficiente, la señora Gil afirmó que “Bolivia debiera ser agradecida con EE.UU. ya que es un país que otorgó becas a muchos bolivianos e implementó programas de salud”, pidió no ser mal agradecidos.

En definitiva, la derecha entiende que debe mantener un discurso popular y de izquierda, debe hacer creíble que ese discurso es sincero, debe sustentar su propuesta en una más eficiente gestión estatal y mayor sensibilidad social. Tiene claro que está disputando el núcleo electoral antiEvo del cual tendrán que nutrirse todos ellos. Ya se desmoronó la pretensión de un frente único que pretenda llegar al 40%, toca tomar lo que se pueda del espacio legislativo que posibilite llegar con cierta presencia al 2020. Saben que es muy poco lo que puedan sumar entre los indecisos y ello es peligroso pues si no tienen nada que ganar, tampoco tienen mucho que perder y esta vergüenza de derecha pasará a repartir difamación a diestra y siniestra, ya no importa si esto deviene en votos, sino cuánto daño puede provocar en el enemigo.

El lunes se presentarán las listas al TSE, allá quedaran registradas las alianzas y las cuotas legislativas de la oposición; será el nuevo punto de partida que marcará la campaña electoral con sus actores y la pertinencia de sus discursos y propuestas. Por muy vergonzante que sea, esta derecha no deja de ser una vergüenza de derecha que pretende hacerse del poder, en la brevedad posible, para reapropiarse del excedente en beneficio de los sectores que eternamente usufructuaron del poder en tanto connaturalizaron su derecho a él; ya perdieron la compostura que obligaba ocultar las miserables intenciones tras el interés general. Hoy la derecha se muestra en toda su mezquindad y sólo devela su angurria de poder político que se traduzca en apropiación económica privativa para los grupos de poder. Quizá estemos ante el epílogo de una derecha miserable que dé paso a una nueva generación no sólo más inteligente, sino más nacional.

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