noviembre 24, 2020

Breves notas sobre el estallido de la revolución bolchevique

por: Katerin Brieger Valencia

Uno de los grandes acontecimientos del siglo XX y el referente para muchos movimientos de masas de contenido marxista tiene origen en la acción que conllevó a la denominada Revolución Rusa, las lecciones que dejó y la ideología sobre la cual sentó sus bases.

Los antecedentes para la Revolución Rusa pueden ser rastreados desde 1905, pero es en octubre de 1917 (según el calendario bizantino [1] ) que detona la revolución proletaria. En febrero, meses antes de este estallido y la toma del poder, tuvo lugar el derrocamiento del zarismo y la instauración en el poder de la Social Democracia por parte de los bolcheviques, cuyo contenido político era pro burgués. Este modelo antiobrero se hacía popular en el mundo occidental, pero no lograba solucionar los problemas sociales y económicos que acarreaba la extinta monarquía en Rusia y que mantenía la burguesía, que era incapaz de sacar a Rusia de la crisis económica. En palabras de Rosa Luxemburgo “las contradicciones sociales eran tan agudas que ningún gobierno capitalista tenía la menor posibilidad de resolverlas”

A pocos meses de la instauración de este modelo social demócrata se inició la revolución en Rusia a la cabeza de Lenin y Trotsky, los principales teóricos de la toma del poder y quienes pudieron aplicar una consigna de transición tan simple como “pan, paz y trabajo” y direccionarla a la toma del poder bajo la política proletaria. Los bolcheviques se separaron de la social democracia que demostraba la incapacidad de la burguesía para solucionar las tareas sociales y económicas por su orientación democrática burguesa. A partir de entonces, ambos líderes bolcheviques plantearon la toma del poder y la dirección política de la clase obrera, que a su juicio era la única capaz de solucionar las tareas pendientes y de llevar a la humanidad al comunismo.

Este nuevo proceso fue posible gracias a la profunda descomposición de la clase dominante en Rusia que ya no podía resolver las necesidades más elementales de la población, situación que fue agravada con la llegada de la Primera Guerra Mundial.

En octubre (noviembre según el calendario gregoriano) los bolcheviques lograron tomar el poder sobre la base de premisas que buscaban satisfacer las exigencias de tierra, paz y pan. La nueva revuelta era protagonizada por masas obreras, por campesinos y por soldados organizados en soviets [2], donde la democracia interna y la acción colectiva como órganos de poder fue efectivizada.

Las milicias obreras y campesinas eran conformadas en su mayoría por soldados, quienes volvían de la Primera Guerra Mundial, y fueron éstas las que consolidaron el poder de los bolcheviques, quienes tuvieron que enfrentarse a una guerra civil y una constante intervención internacional, además de las pugnas internas y el boicot por parte de los mencheviques. La revolución de octubre necesitó superar varios obstáculos internos como la guerra civil y externos como el intervencionismo y el boicot económico que parecieron aislar la revolución proletaria.

Sin embargo, cabe resaltar que fue en ese período en el que se consolidó la Tercera Internacional con Lenin, que luego sería eliminada por el estalinismo con su teoría del “Socialismo en un solo país y por etapas” que fue en contra de la perspectiva y la lucha internacionalista del marxismo.

La naciente revolución traía mucha expectativa, no sólo por ser proclamada como la reivindicación obrera que lucharía contra el capitalismo, sino por la aportación teórica que surgía a partir de ella y que proclamaba que sólo la clase obrera junto al campesinado constituiría la verdadera fuerza revolucionaria, bajo la dictadura proletaria. A partir de esta idea se resolverían las tareas democrático burguesas de desarrollar el agro con granjas colectivas, la abolición de la propiedad de los terratenientes y la gran propiedad de los medios de producción, las mejoras laborales, el desarrollo económico con la industrialización y el derecho a la autodeterminación.

Las tesis de abril que había formulado Lenin como las bases para el proceso revolucionario fueron acompañadas por la perspectiva internacionalista y la teoría de la revolución permanente de Trotsky, la cual fue una de las primeras en denunciar la imposibilidad de sostener un proceso revolucionario de manera aislada. La fuerza revolucionaria debía sobrepasar las fronteras nacionales a las masas obreras de toda Europa y del mundo para augurar la consolidación del socialismo.

La causa revolucionaria era constantemente amenazada con intentos de sabotaje que buscaban impedir cualquier proceso o esfuerzo tanto dentro como fuera de las fronteras de Rusia. Además de la degeneración del primer gobierno obrero con la subida del estalinismo al poder, el cual logró consolidar la burocratización del partido y la consolidación de un gobierno de terror donde se eliminaron en purgas a grandes líderes de la Revolución de Octubre, incluyendo artistas, líderes sindicales, teóricos, campesinos y todos aquellos quienes cuestionaban o representaban una amenaza a la consolidación del estalinismo.

Esta experiencia histórica es vital para determinar que cualquier triunfo de las clases oprimidas surgirá de la maduración de la conciencia obrera y la toma de las armas y el poder.

La toma del poder por parte de obreros, campesinos y la nación oprimida selló para siempre el camino de los explotados del mundo, sólo la lucha consecuente, la lucha armada en contra de la burguesía nacional e imperialista logrará la liberación de la explotación del hombre por el hombre. La Revolución de Octubre no fue un evento aislado de la historia, sino una demostración de que países tan atrasados como Rusia pueden llegar antes a la Revolución, pero más tarde al Socialismo.


Revolución permanente

Término acuñado por León Trotsky antes de la Revolución Rusa y que inspira la publicación de un libro con el mismo nombre, en el cual se explica la incapacidad de la burguesía de los países atrasados para llevar a cabo la revolución democrático burguesa debido a su dependencia al modelo capitalista. Por lo cual plantea quemar todas las etapas de la democracia burguesa e iniciar la revolución en todo el mundo, a la cabeza del proletariado.


1 El Calendario Bizantino era utilizado en Rusia en ese momento. Éste se caracteriza por tener 11 meses, iniciar el 1 de septiembre y por no desarrollar su conteo en relación al nacimiento de Cristo. Por ello, octubre en el calendario Bizantino corresponde a noviembre en el calendario Gregoriano, que es el que se utiliza en la actualidad como referente.

2 Soviets es el nombre que se le asignaba a las asambleas de obreros, soldados y campesinos.

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