noviembre 24, 2020

Retomar la iniciativa: de la Revolución Democrática y Cultural a la Revolución Económica y Social

El enorme impulso de los movimientos sociales logró concluir un proceso constituyente produciendo el texto Constitucional de Oruro, que sin duda alguna, es una propuesta mucho más avanzada que nuestra actual Constitución Política del Estado.

Pese a los obligados cambios, entre una y otra, nuestro país ha empezado un conjunto transformaciones que son indudables.

Sin embargo, no debemos olvidar que la aprobación del actual texto Constitucional, implicó una negociación, en los marcos del viejo congreso republicano, donde fuerzas políticas conservadoras encabezadas por Doria Medina y Tuto Quiroga condicionaron su aprobación con alrededor de 130 modificaciones, de fondo y de forma, con cambios de puntuación que le daban sentido ambiguo para la interpretación, cambios de palabras que variaban los conceptos y cambios y o supresión de párrafos íntegros que definitivamente transformaron el revolucionario texto Constitucional de Oruro.

La política es correlación de fuerzas y eso se expresó al momento de su aprobación en el viejo Congreso. Un contexto de movilizaciones digitadas contra la Constituyente y los constituyentes, iniciativas divisionistas que pretendían dividir al país, apoyo económico imperialista para la conspiración, desgaste en los movimientos sociales que vivían en permanente emergencia, determinaron una correlación de fuerzas que sin ser negativa, ya no podía imponer su hegemonía revolucionaria.

Hoy, el proceso de cambio tiene una correlación de fuerzas diferente. Los viejos actores de oposición están más débiles que antes, sin propuesta, sin proyecto, sin capacidad de oferta de un proyecto de país. Divididos, sin ofrecer una posibilidad de unidad en la oposición, cada cual individualmente busca, en la lógica del viejo esquema elitista, construir su propio feudo para desde allí gerenciar a un Estado y ciudadanos, como si se tratara de empresas y operarios.

La conspiración financiada seguramente no ha concluido, pues el imperio tiene muchos vericuetos para fomentar la misma, pero en todo caso, no tiene la libertad de acción que antes tenía. Su fuerza ha menguado y no es la que tuvo antes de la aprobación del actual texto constitucional.

El proyecto de dividir al país ha sido clausurado. Ha fracasado y las fuerzas que lo componían se han desperdigado tanto en el territorio nacional como en el exterior.

Entonces es momento de volver a tomar la iniciativa para profundizar el proceso de cambio.

Volvamos a estudiar el texto Constitucional de Oruro y que este se convierta en la guía del debate para refirmar la ideología del proceso y soltarnos de ataduras híbridas que maniataron una transformación más profunda, con conceptos tan conservadores como el de la economía plural que no dice mucho, pero que sirve para mucho y bien en beneficio de las fuerzas políticas más conservadoras que se cuelgan de el para mantener intactos sus privilegios.

El proyecto socialista comunitario, no puede tener un modelo económico que no tenga ese mismo horizonte. Al socialismo comunitario, le corresponde la economía social comunitaria como estructura económica y social, base y sustento de su proyección social y política en beneficio de las grandes mayorías bolivianas afianzadas en el Bloque Social Revolucionario del Proceso de Cambio.

Volvamos al debate del texto constitucional de Oruro, recuperemos la iniciativa política y encabezados por obreros, campesino indígena originarios, trabajadores intelectuales y del arte, pequeños propietarios y empresarios de las micro y pequeñas industrias y clases medias progresistas y comprometidas con la revolución en Bolivia, para profundizar el proceso de cambio hacia una revolución que además de democrática y cultural, sea paralelamente una revolución social y económica.

De esta manera también impediremos que los derechistas de ayer se camuflen en filas del proceso y desde adentro, con posiciones aparentemente técnicas, pretendan diseñar un capitalismo de Estado que socave el destino y triunfo socialista revolucionario hacia el vivir bien en Bolivia.


* Fernando Rodríguez Ureña es zoociologo, con maestría en quimeras. Hizo su doctorado en la pluriversidad de Los Sauces en Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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