diciembre 3, 2020

Tenemos memoria

por: Inti Tonatiuh Rioja Guzmán

Bajo la escusa de una propuesta “para llamar inversiones” el candidato a la presidencia por Unidad Demócrata (UD), el empresario privado Samuel Doria Medina quiere condenar el logro del pueblo boliviano al querer entregar a las transnacionales el 50% de las ganancias petroleras.

Está acción finalmente nos ayuda a despejar dudas sobre las verdaderas intenciones de la derecha para el futuro de nuestro país, las cuales, claramente indican la búsqueda sistemática para generar las condiciones optimas del retorno al neoliberalismo a través del inicio de una nueva privatización de nuestras empresas y recursos naturales.

A su vez, el intento de camufle de UD como una fuerza política a favor de la nacionalización de los hidrocarburos se desmorona ante nuestros ojos y queda señalada simplemente como una estrategia que buscaba engañar a la población.

Elevo este tema por la importancia histórica y simbólica que tiene la nacionalización de los hidrocarburos para las y los jóvenes de ahora, principalmente porque para algunos todavía cuesta entender lo terrible que fue el neoliberalismo para nuestro país y lo nefasto que es el capitalismo para el mundo en el presente.

Y es que a causa de nuestras cortas edades como generación no nos ha tocado vivir el principio del neoliberalismo con la privatización de nuestros recursos naturales y empresas, lo que no resta el haber sentido sus efectos en nuestras vidas al ver las movilizaciones sociales en el 2001 en Cochabamba y el 2003 en El Alto.

Por eso, el fracaso del neoliberalismo más el derrumbe de los partidos políticos funcionales a éste, nos marcan la diferencia entre estos dos elementos; 1) La subordinación de la política a la economía, 2) La subordinación de la economía a la política.

A grandes rasgos, en el primer elemento la política pierde su perspectiva nacional al concentrarse en privilegiar y preservar los intereses privados de pocas personas en detrimento de la mayoría, tal y como ocurrió cuando los partidos políticos —de los cuales Doria Medina formaba parte—, vendieron a manos extranjeras nuestros recursos naturales.

En el segundo elemento, la política recupera su perspectiva nacional y se concentra en beneficiar a la mayoría a través de la consciencia movilizada y articulada del pueblo en pleno que sumado a los poderes estatales generan una administración económica soberana y exitosa, tal y como vivimos en la actualidad.

Nosotros como generación si hemos vivido el proceso de ver como la política no se subordina a la economía y con eso hemos sentimos a nuestro ajayu nacional, por eso debemos apelar una y cien veces a nuestra memoria para seguir nuestro camino de emancipación sin desvió alguno.


* Joven politólogo boliviano, @intirioja

Be the first to comment

Deja un comentario