diciembre 3, 2020

La memoria histórica

La oposición cada día demuestra la pobreza ideológica, política y de programa de gobierno, mientras la revolución sigue su proceso, aunque algunos periodistas de este lado se olviden de este pequeño detalle, pues la revolución trastoca toda la realidad material y simbólica del estado y la sociedad, y esto es lo que ocurre.

Por eso las constantes quejas de los que están acostumbrados a aquella trilogía que marcó el tiempo de la dictadura: “orden, paz y trabajo” y que dentro de estos días recordaremos el sangriento golpe del septenio y vale la pena puntualizar que estos principios fueron de la dictadura banzerista.

Cuando hablamos de lobos con piel de cordero, nos estamos refiriendo a las actitudes que asumen los candidatos para conseguir votos; por ejemplo Samuel Doria Medina, en su afán de tener algunos votos, ha hecho circular una propaganda donde se obliga a leer aymara y el enorme esfuerzo, se nota, se nota, pero para ser aymara se necesita pensar y sentir como aymara y ahí es donde la piel de cordero se cae y muestra al lobo, pese al apoyo de su lobbysta, Amalia Pando.

Sentir y vivir como aymara es entender el Suma Qamaña, ser Jaq’i, hablar con la Pachamama y sobre todo, pensar en la comunidad antes que en el individuo. Otra particularidad es cumplir con los principios de no mentir, no ser ladrón y no ser flojo y uno de los candidatos más mentirosos, es pues Doria Medina.

Con una maniobra se quedó con las acciones de todos los bolivianos encargada a la Universidad de Sucre, fue el más grande privatizador de nuestra economía y plantea que lo seguirá haciendo, sin ruborizarse ni ponerse rojo, pero después dice que no, entonces miente.

Pero más allá de Doria Medina un lobo con piel de cordero, tenemos otro fenómeno político, el pacto entre la derecha representada por Tuto Quiroga y una organización que se dice “socialista” o sea de izquierda. Este fenómeno no es nuevo ya ocurrió en nuestro país muchas veces, por ejemplo cuando el “Motete Zamora” del Partido Comunista Marxista Leninista, realizó un pacto con la derecha, otro caso fue la alianza entre Jaime Paz Zamora del MIR y Hugo Banzer Suarez el dictador.

La alianza más sangrienta ocurrió el año 1946 cuando el Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), junto a todos los partidos conservadores, colgaron al presidente Gualberto Villarroel. Esa es la experiencia que tiene la memoria popular de estas alianzas entre los partidos de la oligarquía colonial y, los mal llamados “izquierdistas” y/o “socialistas”.

Toda revolución produce desorden, y si esta se mantiene y dinamiza; la sociedad se encuentra en movimiento. La revolución, para ser verdadera, se plantea un cambio cultural, una nueva manera de relaciones entre Estado-Sociedad-Naturaleza.

En este proceso sostenido, se pueden cometer equívocos, desviaciones y volver sobre lo caminado, ese proceso reflexivo para planificar el futuro, siempre está basado en el pasado, por eso la recuperación de la memoria histórica es un hecho revolucionario, porque nos permite llegar a las causas que originaron el desorden neoliberal, en nuestro país y en el mundo, también nos demuestra de cómo se conformó el pensamiento colonial y los mecanismos de su reproducción.

Los discursos de la oposición tienen que ser descifrados a partir de nuestra memoria histórica, es la única garantía que permite a la revolución, seguir de pie, seguir caminando, y logrando que algunos medios se sigan rasgando sus coloniales vestiduras.


* Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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