noviembre 29, 2020

Mujeres, política, paridad y machismo

por: Alejandra Navarro Valda

No hace mucho las mujeres no éramos valoradas por el sistema de representatividad electoral y político al que ha estado acostumbrada la sociedad. Esta situación que no sólo se da en Bolivia si no en el resto del mundo donde para poder acceder a ciertos espacios que desde ya eran escasos, primaba la parentela, forma de vestir, clase social, grado de instrucción entre otras, limitando de esta forma nuestra participación en el ámbito político así como en la administración del Estado. Esta es una lucha constante de día a día y de todas las compañeras desde el interior de las organizaciones de base, juntas vecinales, amas de casa, dirigentes estudiantiles, profesionales entre otras, para poder darse un lugar dentro de estos espacios y representar las voces que en otra época eran acalladas.

Esta batalla hoy en día tiene un giro de 180 grados, en nuestro país en específico se maneja la consigna de paridad de género en la cual las compañeras representarán la esencia misma de la vida de la humanidad y no como una competencia entre ambos géneros, si no como una cuestión de complementariedad. El objetivo es hacer un todo, esto además implica esfuerzos por insertar una nueva visión, para lograr una correcta gestión del poder y las decisiones políticas.

Sin embargo, una vez obtenido esto y a pesar de muchos esfuerzos aún resulta muy complicado batallar contra la hegemonía tradicional que todavía persiste en la mente y por ende en los criterios de algunos políticos. Estos, en su afán de desprestigiar a toda costa el accionar de un partido buscan una responsabilidad directa en el papel que van desarrollando las mujeres en este Estado; claro ejemplo la violencia de genero tema que es algo así como el “hit” del momento.

Me refiero a este tema porque claramente en los debates que hoy en día se realizan en miras a las elecciones presidenciales de Octubre 12 y si en ellos existe la presencia de las mujeres exponiendo sus propuestas de gobierno, se realizan ataques directos a cada una de ellas poniendo en cuestión hasta su dignidad ¿acaso eso no resulta ser también un ataque machista?

Es evidente que las manifestaciones de este tipo no llevan al debate a ningún avance, porque cuando se señala que existen leyes y políticas para enfrentar estas situaciones para muchos de ellos resultan vanas e innecesarias. Es más, insisten ellos en buscar cierto tipo de complicidad y responsabilidad de aquellas lideresas respecto a las actitudes machistas y hormonales de su entorno. Y claro está que este tipo de responsabilidades son por demás personalísimas, situaciones que no deben ser cargadas ni por la mujer que lidera en ese momento ni por el partido político matriz.

Demás está decir que nosotras también nos sentimos afectadas pero esta batalla que no es sólo con los miembros de un determinado partido y que, por lo tanto, los demás gozan de cierta inmunidad. La violencia hacia cualquier persona y en específico hacia una mujer no es tolerable en cualquier espacio por lo tanto la erradicación del machismo es una tarea diaria de todos y todas desde cada una de nuestras trincheras.

Por otro lado, SI, es evidente estamos en esos tiempos en los que se pelea por conseguir la participación activa de la mujer en todo ámbito en respeto, igualdad y equidad. Pero, cómo podemos dejar que las mismas sean partícipes a futuro de este Gobierno si solo focalizamos su participación en un área en específica. Las mujeres tenemos el derecho y la obligación de ser partícipes e incursionar en cuanta política esté relacionada a la correcta administración del Estado, de manera estructural, siendo ésta la única forma de garantizar los objetivos propuestos, consiguiendo de esta forma una mejor sociedad para la población en general. Sólo de esta manera es que queremos hablar de mujeres, de política y de paridad.


* Mujer militante del MAS IPSP

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