noviembre 25, 2020

Nietzsche y Mainländer: las distintas caras de la muerte

Nietzsche murió un 25 de agosto de 1900. Philipp Mainländer murió el 1 de abril de 1876. Nietzsche murió por un ataque de apoplejía, bajo el cuadro de una neumonía agravada años antes por una sífilis, aunque se especula que tuvo cáncer de cerebro. Mainländer simplemente se suicidó.

Nietzsche produjo una obra en busca de lo que él llamó “la transvaloración de todos los valores”, es decir develar que los valores que han dominado la cultura occidental desde el platonismo son todos ellos falsos. Que los valores son una invención, como todo lo que llamamos verdad también lo es. Y no significa que las grandes academias e instituciones, e incluso el Estado se levanten sobre una mentira, sino que se levantan para poder hacer de la mentira una verdad. La academia no es otra cosa, en un sentido nietzscheano, que aquello que posibilita la verdad de la invención.

Para explicar la falsedad Nietzsche escribió:

“Dios ha muerto, Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado” (sección 125 de la Gaya Ciencia).

Es decir no existe poder alguno, deidad alguna que asegure la perpetuidad de algo, la trascendencia de los valores, la verdad de lo que llamamos verdad. Entonces todo es efímero.

Philipp Mainländer se dedicó durante muchos años de su vida a escribir lo que él denominó “la filosofía de la redención”, una vez que recibió un ejemplar del libro recién editado e impreso se suicidó.

La tesis central de Mainländer sostiene que Dios saturado de su propia supra existencia resuelve suicidarse. “Dios ha muerto y su muerte fue la vida del universo” sostiene Mainländer.

Esto quiere decir muchas cosas.

Primero que Dios era consciente de que no podía morir debido a su esencia eterna, entonces la única manera de hacerlo era convertirse en universo, es decir expandirse al infinito, una especie de tesis del Big Bang adelantada a su época.

Segundo, con la muerte de Dios nace la vida y con ella el ser humano que está destinado también a morir. Para Mainländer todo el universo está en expansión y a la vez está muriendo, sujeto a la ley del debilitamiento. Percibir a Dios es percibir un enorme silencio. La única voluntad posible es una voluntad para la muerte, un ser para la muerte. Una verdad que día a día se constata en los cementerios.

Tanto Nietzsche como Mainländer fueron influidos por Schopenhauer, ambos recuperan de éste la noción de voluntad y potencia. Sin embargo Nietzsche se encuentra preocupado por una voluntad creadora de sentido, es decir una voluntad de poder, lo que le lleva a aseverar que la verdad no es otra cosa que una voluntad de representación, es decir la verdad no es trascendental, no existe más allá de las condiciones morales de su existencia.

Por otro lado Mainländer considera que la voluntad es aquella fuerza ciega que obliga a los hombres a vivir lo que también supone que los lleva a morir. El mundo, en este sentido, no pudo ser obra de un ser “todo amoroso” sino de un demonio que nos creó de manera inconsciente. Dios estuvo inconsciente cuando nos creó, pues estaba muriendo, hoy podríamos decir que estaba en coma.

Nietzsche y Mainländer coinciden con el carácter efímero y no trascendental de todo lo que nos rodea, de lo que llamamos saber y conocimiento, de lo que llamamos civilización occidental.

Para Nietzsche todo esto es invención, y no es más que la habilidad de un embustero tan mentiroso que logró convencerse a si mismo de su invención como si fuera trascendental, universal y verdadera.

Para Mainländer todo lo que vemos a nuestro alrededor tampoco es trascendental, todo está condenado a morir. Dicho de otro modo todo está impregnado de la voluntad de auto aniquilación de Dios. Las flores se marchitan, nosotros envejecemos, los que nos rodean mueren, todo muere y nosotros también.

Hay muchas similitudes entre ambos filósofos, y la posibilidad de que ambos hubieran tenido la posibilidad de coincidir es muy alta, ambos filósofos alemanes, ambos lectores de Schopenhauer, ambos renuentes a profesiones que sus padres eligieron para ellos, pues no olvidemos que Nietzsche tenía que ser teólogo, y Mainländer científico. No sería casualidad que algún atisbo de encuentro entre ambos esté documentado y algún día salga a la luz.

Be the first to comment

Deja un comentario