diciembre 3, 2020

Parte I – Estado y mercado en los procesos de transición – Un enfoque desde Bolivia

por: Sub Colectivo del Grupo de Economica Política Crítica 

I. A manera de introducción [1]

Para establecer la relación del mercado con el Estado entendido como el poder instituido legalmente, cabe oponerse al sentido común, el menos común de los sentidos, y a su vez entender porque la teoría económica oficial y la apología del capitalismo conceptualizan al primero de una forma predeterminada. Parten de que el intercambio de bienes y servicios “es la primera idea que se asocia con el concepto de mercado”, [2] pero ignoran el hecho económico fundamental previo al mercadeo irrestricto y libre comercio de las mercancías: que éstas se producenantes de realizarse en el mercado.

Obviar al proceso de producción como el hecho económico fundamental de la sociedad humana o suponerlo efectuado, ya dado, permite soslayar aspectos centrales y evidentes de la producción capitalista como son la explotación y alienación a los trabajadores y a la gran mayoría restante de la humanidad, la distribución inequitativa y concentración de la riqueza, el consumismo como un medio aberrante para valorizar y monetizar al capital, las guerras por el control de los “recursos naturales”, las crisis alimentaria y energética, la depredación de la naturaleza que puede colapsar toda forma de vida en el planeta, la financiarización especulativa, entre otros aspectos hoy por hoy cruciales.

La obviedad no es casual; sólo así se puede mostrar a la sociedad como un agregado de individuos “iguales” y con “comportamiento racional”, homogéneo, sean ellos trabajadores, burgueses, campesino-comunitarios, pequeños empresarios, comerciantes grandes o al menudeo, rentistas, banqueros, gerentes de empresas transnacionales, empleados, etc., compitiendo con sus recursos ¿escasos? en el mercado soberano para maximizar su bienestar.

La acción racional de los individuos agregados ya sea como oferentes y/o demandantes de bienes, servicios, fuerza de trabajo, capital, recursos naturales haría que “los precios [de estas y otras mercancías] se determinen [en]…el mercado”; [3] resulten de la interacción de la oferta y demanda agregadas como una suerte de ruleta de la igualdad y la racionalidad, el fetiche al que el individuo debe adaptarse por ser una parte infinitesimal entre millones. Es decir, someterse al interés del capital para sobrevivir, ser un esclavo del mercado.

Por ello la teoría del capitalismo siempre empieza y termina en el mercado; rehúye tratar científicamente (preferiríamos el tratamiento simple) la producción como fenómeno previo al mercadeo. No es casual que el despliegue metodológico del pensamiento neoclásico -neoliberal empiece conceptualizando al mercado, describa su funcionamiento, aborde la teoría del consumidor y sólo al final trate el tema de la producción, pero en torno al costo y a su minimización en procura de maximizar la ganancia. Si teoriza sobre la producción de los bienes y servicios necesarios para la vida, se asume criterios meramente contables y siempre cual si esta fuese un hecho asocial, apolítico, neutral, como lo llaman: técnico.

Que nadie pregunte cómo ni por qué esta organizada la sociedad de una forma específica para brindar por ejemplo, servicios de salud y educación, traficados como toda mercancía objeto de venta-compra. Que no se pregunte por las relaciones sociales para producir los bienes y servicios, ni quien detenta el capital necesario para ello. Menos por el motivo de la producción y de toda acción económica, que en el ejemplo no es precisamente curar enfermos ni enseñar a niños, no es satisfacer las necesidades de los demás como de manera abstracta y general suele plantearse, sino, lograr la máxima ganancia.

Cuando se teoriza sobre la producción se apela a la tecnología como si fuese asexuada y única en todo tiempo y lugar. [4] Así puede centrarse en el mercadeo y ocultar la inminente realidad social de todo acto productivo y económico en general, manteniendo la falacia de que el mercado existe en sí mismo, pre-existe a todo, mostrando que la producción es un problema empresarial privado, del individuo, propio de la microeconomía. No importa si se produce depredando a la naturaleza y/o pagando salarios mínimos a los trabajadores, ¡subsumiendo a la sociedad! Lo que vale es acuñar la omnipresencia y omnipotencia del mercado “como sistema asignador de recursos escasos” y “forma de organizar, coordinar y operativizar …el funcionamiento de la economía en sociedad”. [5]

La teoría oficial soslaya el carácter social de la economía y los aspectos que son parte de la crítica marxista a la economía política clásica, aún interesada por explicar la razón del funcionamiento económico capitalista. Aunque Smith (1776) se remite a la mano invisible y la vigencia de un orden natural, precisa que el motivo de la producción es el “provecho individual”, el afán egoísta como la fuerza conductora de la economía que lleva a producir y realizar (vender) mercancías para obtener ganancias. En la visión clásica el productor interactúa con los demás, también en afán ganancioso, pero “la libre interacción de los individuos no produce el caos”, no genera las crisis de sobre-producción que arruinan a los pequeños productores y acentúan la pobreza de los trabajadores, sino “un modelo metódico, lógicamente determinado”, ordenado, auto-regulado por el mercado. [6]

En equilibrio, dijeron los economistas neoclásicos a fines del siglo XIX siempre que el mercado funcione irrestrictamente y no sea interferido principalmente por el Estado. Marx y Engels entendieron a cabalidad el carácter mercantil de la producción capitalista, es la teoría neoclásica desarrollada en la primera crisis capitalista e impuesta poco después del Manifiesto Comunista (1848) y que los obreros tomaran el poder aunque brevemente en la Comuna de Paris (1871), quien vela el hecho de que el trabajo es la fuente y medida de valor de las mercancías, que las relaciones capitalistas de producción en procura de la acumulación de riqueza someten a la sociedad.

La teoría neoclásica sustentó a la política económica neoliberal y fue desarrollada para contraponerse a la acción social-revolucionaria; redujo la realidad económica a la acción subjetiva y utilitaria del individuo ofreciendo o/y demando mercancías, incluso fuerza de trabajo a cambio del salario u otros factores de producción como los “recursos naturales”, la tecnología y ¿el capital, remunerado con el “interés”? Es la teoría de los precios que se determinan supuestamente en el mercado soberano y que ¡muy casualmente tienden a monopolizarlo¡ Hoy mucho más que antes, los oligopolios transnacionales controlan a la producción y la economía mundial en torno a sus voraces intereses.

Esa teoría se desplegó al “enfrentar dificultades crecientes…para explicar el origen de la ganancia de los capitalistas”, [7] cuando el pensamiento revolucionario y su acción política establecen claramente que ésta se genera en la producción y se hace efectiva a través del mercadeo, como hechos objetivos donde el capital es el “individuo” y que obtiene la mayor ganancia la relacionarse impositivamente con los demás ya sea produciendo las mercancías, financiando la producción y/o comerciando para monetizar la ganancia, hoy a través de grandes redes y medios incluso virtuales.


* Roxana M. Vaca Uriona, Humberto S. Zambrana Calvimonte, Javier Fernández M. y Jhonny Suxo Suxo.

1 El texto corresponde a la Primera Parte del Trabajo que fue presentado en el encuentro del REDIMA, del cual es parte nuestro Colectivo Boliviano, efectuado el 19 y 20 de agosto pasados en La Paz.

2 Economía Monetaria; Armando Méndez Morales. Instituto Boliviano de Comercio Exterior – IBCE. Primera edición; pp.1.

3 Para ampliar el tema ver “Sobre el valor”; Pierre Salama. Serie Popular Era.

4 Al respecto el texto extraído La Época (1/6/14): “Tecnología intercultural, educación y descolonización” de M. Aguilar F. “Si valorar la tecnología de… moderna como superior y la tecnología…andina como inferior es un error, percibirlas desde el mismo punto de concepción es aún mayor error…cada racionalidad tecnológica responde a diferentes contextos multifactoriales”.

5 Economía Monetaria; Armando Méndez Morales… pp.2.

6 Adam Smith: “La naturaleza y causas de la riqueza de las naciones” (1776), en “Teorías del valor y de la distribución desde Adam Smith”; Maurice Dobb. Ed. Siglo XXI, 7ma. Edición.

7 En “Principales Paradigmas de la Política Económica”; Pablo Ramos S., pp. 39.

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