noviembre 25, 2020

Expertos en “guerra sucia” y desestabilización. Los “estrategas gringos” de Goni, ahora asesoran a Samuel

Los estrategas estadounidenses —expertos en “guerra sucia” y campañas de desestabilización— asesoraron al gonismo en 2002 y 2003, y ahora hacen con Samuel Doria Medina, a quien aconsejaron lanzar acusaciones no probadas contra Evo Morales desde hace dos años.

Hacia finales del año 2000 —cuentan allegados al gonismo de entonces— la obsesión por retomar el poder en Bolivia se había apoderado casi por completo de Gonzalo Sánchez de Lozada y pese a que las encuestas de ese momento, que por supuesto compraba frenéticamente, no le auguraban mucho éxito en esa obsesión, éste decidió, cueste lo que cueste, iniciar la operación política para volver al Palacio Quemado en la siguiente elección presidencial, a celebrarse dos años después.

Sánchez de Lozada había gobernado el país entre 1993 y 1997 en un régimen de coalición que tenía una mayoría congresal y que en ese tiempo le daba la holgura necesaria para imponer sus decisiones sin problema. Subió al poder con un 33% del voto y sumó algunos aliados en el Congreso, lo cual fue muy beneficioso para él y sus propósitos políticos. Al político de acento gringo se le sumaron, abiertamente unos y con bajo perfil otros, intelectuales de izquierda que explicaban su “cambio de rumbo” a partir de los fundamentos del “fin de la historia”.

Multimillonario preso de la soberbia, Sánchez de Lozada no confiaba del todo en la sagacidad y la experiencia de los viejos políticos del MNR, el partido que según los suyos “pasó a su propiedad” años antes, y para garantizar su triunfo del 93 ya contrató los servicios de una empresa de renombre internacional. Fueron los expertos de Sawyer Miller, una empresa estadounidense con más de 30 años de experiencia, los que lo llevaron al poder ese año introduciendo en Bolivia mecanismos como el análisis de encuestas y recomendando tácticas eficaces para ese momento histórico, como la formulación de un “Plan de todos” o la candidatura vicepresidencial de un intelectual indígena como Víctor Hugo Cárdenas, entre otras.

En noviembre de 2000, cuando Goni tomó la decisión de “meterle con todo” para volver al Gobierno y ganar la elección del 2002, según cuentan sus allegados, Sawyer Miller, que lo acompañó durante toda su gestión presidencial de 1993 a 1997 a cambio de grandes sumas de dinero que eran pagadas con los famosos “gastos reservados”, le rechazó la posibilidad de volver a trabajar con él.

“No recuerdo bien las fechas, pero ha debido ser a finales de octubre o principios de noviembre del año 2000 que la firma Sawyer Miller le dijo a Goni que no lo asesoraría en la elección de 2002. Fue en ese momento en que se empezó a buscar a otros asesores y a finales de diciembre de ese año se tomó contacto con la empresa CGS (Carville, Greenberg & Shrum), con sede en Washington, que habían trabajado con Nelson Mandela, con Tony Blair y con Bill Clinton. No se bien la cifra que acordaron, pero ha debido ser millonaria. La firma CGS fue contratada por Goni días antes del año nuevo de 2000 para ganar la elección de 2002”, recuerda un antiguo gonista muy allegado en ese tiempo a Sánchez de Lozada.

“Lo primero que hicieron, allá por febrero de 2001, fue una encuesta nacional que costó una fortuna. Llegaron a Bolivia los tres socios de esa empresa: James Carville, que era el estratega político, Stan Greenberg, que se presentó como experto en encuestas y Bob Shrum, que era el especialista en comunicación política y medios. Los acompañaba un gringo de nombre Jeremy Rosner, que se convertiría luego en el asesor de cabecera de Goni durante la campaña y en su segundo gobierno”, comenta.

Otro gonista de la época recuerda que la referida encuesta de 2001 dio resultados desastrosos para Sánchez de Lozada y que pese a eso, obsesionado como estaba, éste decidió continuar el trabajo. Por supuesto que la estrategia para recuperar el poder en ese momento incluía operaciones non sanctas que luego fueron de conocimiento público, pero que le sirvieron a Goni para cumplir con su capricho.

“La campaña de ese año no había empezado formalmente, pero ya se sentía la efervescencia política. La encuesta le daba 28% a Manfred Reyes Villa, que estaba impulsando un discurso del cambio, y a Goni un 18% de la intención de voto. Los gringos, especialmente Jeremy (Rosner) y el calvito (Carville) dijeron muy claramente que las posibilidades que tenían ambos de crecer eran las reducidas. En realidad, Manfred tenía más posibilidad de incrementar su voto hasta un techo de un 35 ó 38%, pero el techo de Goni era de 22%. No vas a sacar ni un voto más hagas lo que hagas, le dijeron los gringos”, recuerda el segundo gonista entrevistado para esta nota.

“Fue catastrófico. Sin embargo, los gringos le dieron una posibilidad. El más entusiasta era Jeremy. Fue así como se empezó a trabajar en la estrategia recomendada. Para entonces nosotros teníamos el mensaje de ‘Goni la solución’, pero ellos se impusieron con sus cifras y sus porcentajes y se optó por la estrategia de la crisis y el plan contra la corrupción. Se contrató a Carlos Mesa para la candidatura a la Vicepresidencia –porque fue pagada por Sánchez Berzaín con dinero de Goni– y se empezó a trabajar en los plantes para bajar a Reyes Villa y subir a Goni”, comenta.

La estrategia recomendada por los asesores norteamericanos, que para julio de 2001 ya tenían una representación nutrida en Bolivia, era sencilla en la forma: concentrarse en subir a Sánchez de Lozada hasta su techo (“ni un voto mas”) y bajar a Reyes Villa hasta donde se pueda para que al final Goni quede arriba, “aunque sea por un voto” y Manfred poco más abajo en la votación final. Esa fue la estrategia de la campaña electoral de Sánchez de Lozada el 2002, aconsejada por los asesores norteamericanos.

“La estrategia de los gringos fue muy costosa, pero funcionó para llegar al Gobierno de la forma en que llegamos. Nuestra victoria –si acaso– fue muy pírrica y nos condenó a la caída de 2003. Hay que ser claros: los gringos de mierda fueron los que nos llevaron al fracaso. Ya en el gobierno Goni sólo los escuchaba a ellos; a nadie más. Ese Jeremy llegaba a Bolivia y era un Dios. Sacaban plata y más plata del Ministerio de Gobierno, de los gastos reservados –eran millones pues–, para hacer sus encuestas, sus famosos grupos focales y todo era ‘hablen de obras con empleos, de nada mas que eso’… Y mientras tanto nos estábamos cayendo”, relató uno de los gonistas entrevistados.

“Era un negocio millonario. Se les pagaba a los gringos con la plata de gastos reservados. Ellos ni siquiera pagaban un alquiler para oficinas, pues su representante ocupaba una oficina, a vista de todos, en la que era Dinacom, en la avenida Camacho. Ellos nos hicieron caer”, agrega el otro entrevistado.

Pero además, sin tener los recursos que disponían Sánchez de Lozada y Manfred Reyes Villa, la sorpresa la dio Evo Morales, quien se ubicó segundo en las elecciones de 2002 a pesar del chantaje, con todo de convocatoria, que hizo al electorado el embajador estadounidense Manuel Rocha para que no se votará por el dirigente cocalero.

Greenberg Quinlan & Rosner, los asesores de Doria Medina

Ahora bien. CGS, la empresa que asesoró a Sánchez de Lozada desde el año 2000 y que lo acompañó durante su segundo gobierno se transformó, en Estados Unidos, en el consorcio Greenberg Quinlan & Rosner. Carville dejó la sociedad y Jeremy Rosner se convirtió en uno de los socios principales. Y, además de sus múltiples clientes en el mundo, sumaron a tres bolivianos muy importantes, además de Goni: Percy Fernández, alcalde de Santa Cruz, Branko Marinkovic, ex presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, y Samuel Doria Medina, actual candidato presidencial de Unidad demócrata.

Voceros del partido de Doria Medina relatan que la relación entre Greenberg Quinlan & Rosner y el empresario cementero empezó en el proceso de la elección de constituyentes, continuó en la elección de 2009 con una “estrategia extraña” y actualmente sigue con estudios y asesoramiento directo.

La semana pasada, el candidato conservador Jorge Tuto Quiroga, el heredero del dictador Hugo Banzer Suárez, denunció a Doria Medina por desatar una “guerra sucia” en su contra. Hasta ahora no se sabe a qué hechos se refiere. Lo que si hay bastantes elementos como para pensar el tipo de consejos que Greenberg le dio al empresario del cemento para arremeter contra el gobierno y el MAS. Esta empresa, confirmaron fuentes vinculadas a UN, es la que sugirió a Samuel Doria Medina, hace más de dos años, abrir “fuego cruzado” contra Evo Morales. Así lo entendió el empresario-político y desató una “guerra sucia” contra el presidente del Estado Plurinacional al acusarlo, por ejemplo, de haberse involucrado con una menor de edad hija de una ministra –lo que nunca probó y hasta tuvo que pedir disculpas públicamente-, y de hacer gastos dispendiosos con el “Evo Cumple”.

A los asesores gringos también se les atribuye la idea lanzada por Doria Medina cuando se autocalificó de “izquierda no doctrinaria”. Era el momento que quiso arrebatar, con la participación de la ex guerrillera Loyola Guzmán, un espacio del MAS, pero que rápidamente abandonó cuando le dijeron que había que consolidar ese voto de derecha dura que nunca apoyaría a Morales. De ahí su alianza con Rubén Costas y Ernesto Suárez Sartori.

No fue muy difícil conseguir voceros internos de la campaña de UD para que nos comenten lo que sucede en la misma. Tres de ellos, por separado, comentaron a este medio de comunicación que pese a que el analista Ricardo Paz funge de estratega de campaña, los verdaderos “estrategas” son los “gringos”. “Samuel es tan dependiente de lo que le dicen los gringos, que a veces uno no entiende el chip que tiene en la cabeza”, sostienen.

“Acaban de estar aquí. Claro, el tal Jeremy ya no llega a Bolivia porque tiene miedo de que lo metan preso por su paso por el Gobierno de Goni, pero manda a su gente. Hace poco llegaron dos personas enviadas por Greenberg a supervisar la realización de encuestas en el país y las hicieron. Dicen que han hecho muchos grupos focales y los resultados son mentirosos: nos dicen que estamos muy bien y que no vamos a caer –claro, por sacar más plata–, cuando las encuestas que publican los medios de comunicación dicen lo contrario”, comenta uno de los entrevistados en Unidad Demócrata.

“Esos gringos son unos pícaros. Nos están mintiendo. Pero como tienen otras personas en la campaña, otros gonistas como Fernando Molina y Henry Oporto, que salen en el documental Our Brand is Crisis, al lado de Samuel, todos los escuchan. Ya lo fregaron a Goni y ahora quieren fregarnos a nosotros”, agregó otro de ellos.


Algunos datos de la empresa Greenberg

El último libro de Greenberg se llama “Despachos desde el cuarto de guerra”, que incluye las aventuras del empresario, desde espacios bélicos, propagandísticos, electorales y gubernamentales. Es uno de los artífices de la transformación de la llamada “narrativa de la economía”, que permitiría a grupos de derecha, nombrarse demócratas, progresistas, centro e incluso izquierda, para así acceder al poder, a través de sus recursivas campañas.

De hecho, esta empresa asesoró a Henrique Capriles en las elecciones que ganó Hugo Chávez (octubre de 2012) y en la que salió victorioso Nicolás Maduro (abril de 2013). Al segundo le construyeron la imagen de “bolivariano” y “progresista”.

Uno de los socios de Greenberg es James Carville, quien fue jefe de campaña de Bill Clinton. Son quizá los mejores estrategas capitalistas que el dinero puede comprar. Justamente el tema que se debate en Estados Unidos, si los partidos están autorizados para recibir donaciones anónimas sin límites. Siendo así, los verdaderos progresistas, que no tienen dinero para pagar expertos estrategas, nunca llegarían a la Presidencia.

Greenberg tiene más de 30 años de experiencia, además de unos veinte años dando clases en la Universidad de Yale. Su segundo al mando, es Mark Feierstein, quien trabajó en el Departamento de Estado y publicó un artículo llamado “El espíritu de supervivencia de Latinoamérica”, justo el 11 de abril de 2002, cuando la derecha dio un golpe de Estado al presidente Hugo Chávez en Venezuela.

El artículo de Feierstein loaba la gestión del expresidente neoliberal de Argentina, Eduardo Duhalde, y aludía al presidente Chávez como “populista”, que “está rápidamente perdiendo su lustre como alternativa, a medida que protestas públicas hacen un montaje sobre sus políticas”.

Marcos Feierstein está sirviendo como administrador adjunto de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, el cumplimiento de los deberes del administrador adjunto. Él es también el administrador adjunto para América Latina y el Caribe.

Antes de incorporarse a Greenberg Quinlan Rosner, Feierstein se desempeñó como director de la Oficina de Elecciones globales de USAID. También trabajó en el Departamento de Estado como asistente especial del embajador de Estados Unidos ante la Organización de los Estados Americanos, donde negoció con diplomáticos de las Américas sobre una serie de cuestiones regionales. Antes de eso, fue director para América Latina y el Caribe en el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales, que supervisa los programas para fortalecer las instituciones democráticas en los países en desarrollo.

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