diciembre 3, 2020

La Primavera Árabe: movimiento social y redes sociales

por: Carla María Ariñez Sanjinés

Han pasado ya casi 4 años desde las protestas en el Sahara Occidental, acontecimientos que muchos consideran el inicio de lo que hoy en día se conoce como la primavera árabe. Estos levantamientos se producen el 8 y 9 de noviembre de 2010 y suponen el principio de una ola de organización y protesta en el mundo árabe. Además de Marruecos, se suele pensar en países como Túnez, Egipto, Libia, Siria, entre otros, como protagonistas de la primavera árabe.

Las protestas se inician de manera local, pero no tardan en conseguir un carácter global y logran derrocar a dictadores (en el caso de Túnez y Egipto) en cuestión de semanas. Su fuerza y velocidad las hacen parecer a regueros de pólvora encendidos. Se tratan de protestas en busca de ideales versiones de la democracia y de una mejora en la calidad de vida.

Se ha atribuido el origen de las protestas a la situación económica que atraviesan los países en términos de desempleo, pobreza, desigualdad y corrupción. Sin embargo, los factores económicos no pueden explicar del todo estos levantamientos. Muchos señalan que son en realidad los cambios demográficos los que dan el escenario para estas protestas. Otros lo atribuyen a que las nuevas generaciones, a diferencia de sus padres, ya tenían una puerta abierta al mundo y veían cómo se vivía en otras partes del globo y se quería un cambio en las regiones. En sí son varios los motivos que inspiran este movimiento, sin embargo no se puede ingresar a profundidad en un texto tan corto. Basta con decir que parte de la lógica viene dada por una premisa que entiende la libertad como sinónimo de vida.

Tahar Ben Jelloun en su libro “La primavera árabe. El despertar de la dignidad” habla del ‘desamparo’ que sienten aquellos dictadores que de pronto perdieron el poder y el estatus que tenían. Aquellos que ejercían ese poder de forma violenta, represiva y cometiendo un sinfín de crímenes, hoy se ven sin apoyo. Hoy han tenido que huir. El pueblo que creían controlado les ha dado la espalda y se ha levantado. El pueblo ha dicho BASTA! Y su caída no ha sido algo suave. Al contrario, ha sido brutal e irremediable.

Ahora bien, es cierto que ni ellos ni Occidente, que jugaba un juego de complicidad con ellos y no se oponía a sus regímenes, hubieran pensando que levantamientos así serían posibles. Y es que por primera vez en la historia de la humanidad se puede imaginar una repercusión tan masiva y rápida de cualquier tipo de movimiento. Y es que vivimos en un mundo inmenso, pero estamos a un click de distancia de todo lo demás. Como dice Manuel Castells vivimos en la Era de la Información, donde las tecnologías digitales de información y comunicación son el centro de esta revolución tecnológica.

Hoy en día la información se difunde casi a tiempo real. Gran parte del éxito de la primavera árabe fue precisamente eso, el aprovechamiento de las nuevas tecnologías. El reguero de pólvora tuvo un sabor digital. Esta idea de usar las redes sociales para una revolución o revuelta (también se ha creado un debate sobre cómo denominarla) exitosa.

Es prudente pensar que sin la ayuda de las nuevas tecnologías, no se hubiera logrado la repercusión que se consiguió y posiblemente tampoco el éxito que se logró. Es cierto que no se trató de un proceso pacífico y que especialmente en Siria y Libia la represión fue excesivamente violenta y desmesurada, pero el mundo estaba al tanto a tiempo real. Como dice Tahar Ben Jalloun, los jóvenes árabes ya no tienen miedo y están dispuestos a continuar su lucha.

Sin embargo las redes sociales no han sido el único factor característico de la primavera árabe y de las protestas que se dieron en el mundo, inspiradas de cierta forma por ella. Los movimientos sociales han mostrado, una vez más que son clave para una revolución o revuelta. No se tiene que tratar de movimientos sociales ya establecidos. Es más, en el caso de la primavera árabe y las protestas como los Indignados o el famoso Occupy, se trató de movimientos que más bien surgieron a raíz de la protesta. Las redes sociales ayudaron en la creación de dichos movimientos que llegaron a ser masivos. No se contaba ni se necesitaba un líder visible. Se trataba de un movimiento horizontal y nuevo, cuyos actores aprovechaban lo pequeñas que se hacen las distancias al contar con las nuevas tecnologías para unir fuerzas y crear convocatorias más grades.

Cuatro años después vemos atrás y nos damos cuenta de cuánto se ha logrado. Es necesario seguir adelante y seguir cambiando las cosas y a pesar de que las nuevas tecnologías han sido y son una herramienta muy útil para estos movimientos, los cambios no se hacen en twitter. 140 caracteres suelen no ser suficientes.

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