noviembre 28, 2020

¿Por quién vota la iglesia?

Desde las primeras clases de catecismo, muy niños entonces, nos enseñaron que el reino de Dios no estaba en la tierra y que a los hombres se nos había otorgado el libre albedrío para que mientras transitamos este planeta podamos decidir libremente qué hacer y cómo hacerlo y nos enseñaron las bienaventuranzas, el dar la otra mejilla y el saber que en la vida eterna seremos iguales, obviamente después de haber cumplido nuestro ciclo en este mundo.

Cuando nos dimos cuenta que todo aquello que nos habían hecho aprender de memoria, incluyendo las oraciones y el ritualismo religioso, era falso y solo servía para encubrir los verdaderos intereses de una jerarquía eclesiástica que a nombre del pueblo católico vivía a la altura de los monarcas más ricos, administraba una enorme economía sustentada en el diezmo de su feligresía y otros negocios nada claros, pero además corrupta por donde se la miraba, no solo en abuso de niños, sino en tráfico de armas y drogas y relaciones con la mafia organizada y que además había cohabitado con los regímenes más nefastos de la historia, nos llamaron herejes y sacrílegos.

Por eso que no me extraña ver que unos cuantos hombres de sotana, ajenos a nuestra realidad y a nuestro pueblo, se hayan dado a la tarea de convertir a su organización religiosa en una agrupación política más, con la única finalidad de generar un nuevo frente de oposición al gobierno, para tratar de atenuar el fracaso de los partidos políticos opositores que son los que debían cumplir la labor ahora asumida por esta iglesia.

En una sociedad como la nuestra, colonializada y alienada por los valores judeo cristianos y la cultura occidental, no es de extrañar que en el imaginario popular la iglesia goce aun de credibilidad y que a título de ella, se crean los curitas que puedan decirnos qué es lo que se debe hacer o no. Que sus mensajes sean para el alma y la salvación de su rebaño allá ellos, no me preocupa; pero de ahí a que quieran convertirse en los defensores de las libertades y la democracia hay mucho trecho.

La política es una actividad mundana, ni duda cabe, y son los seres de este mundo, con sus virtudes y defectos, los que la practican y quienes la han convertido, democracia mediante, en el escenario en cual se discuten los más variados temas referidos al hombre, al estado, las sociedades, la economía y el derecho, con una finalidad práctica, la toma del poder y por consiguiente la administración del Estado.

Las recientes apariciones públicas de los obispos de la iglesia católica, formalmente representantes del estado Vaticano, podrían considerarse como intromisión en asuntos internos, pero que a título de pastores, otorgado por ellos mismos, pretenden constituirse en parte del proceso político boliviano. Como ciudadanos (los que así lo fueran) tienen todo el derecho de pertenecer a la agrupación política que mejor les parezca y participar de sus actividades y hacer política, pero lo que no es ético, ni moral (no sé si es pecado), es que bajo la sotana escondan sus verdaderas intenciones.

No deja de llamar la atención que mientras en el Vaticano pareciera que soplan vientos de cambio, a la cabeza de Jorge Bergoglio, tratando de lavar la cara de la iglesia católica cuando menos en los temas de mayor relevancia como la pedofilia y la corrupción en sus clérigos, sus representantes criollos piensen que siguen viviendo en épocas del oscurantismo religioso y pretendan decirnos cómo tenemos que gobernarnos o qué hace bien o hace mal nuestro gobierno.

Habrá que recordarle a esa jerarquía que Bolivia hoy vive tiempos diferentes, que en esta democracia somos los bolivianos, pecadores o no, los que debemos decidir qué hacemos con nuestro país, juzgar a nuestros gobernantes y, en el caso presente, definir por quién votamos y quién queremos que nos gobierne. No necesitamos inspiración divina para ello, parece que ellos sí: “Entonces él les dijo, pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:21).

Los curitas y las monjitas bolivianos, así como sus fieles seguidores, seguramente asistirán a los recintos electorales el domingo 12 y votarán por quien su conciencia así se los mande. ¿O tal vez existirá un voto consigna clerical?.


* osilvaf@bolivia.com

Be the first to comment

Deja un comentario