noviembre 23, 2020

— Segunda parte — Octubre, rabiosamente “rojo y negro”

“Y no te atormentes pensando

que la cosa pudo haber sido de otro modo.”

Gonzalo Rojas, ‘Cifrado en octubre’

En la edición pasada (n° 643) tras referirnos a los orígenes del “rojo y negro” de nuestras luchas, los enormes pasos que para la emancipación humana significó el triunfo de Lenin y los bolcheviques en 1917, y la valía de los revolucionarios cubanos cuando la crisis de los misiles de 1962, señalamos la necesidad de escribir una segunda parte que hiciera referencia a otros episodios sucedidos en octubre y que han de formar parte de nuestra memoria histórica. Aquí les van algunos apuntes.

Che por si Ernesto

Desde hace 47 años ‘octubre’ es el mes de Ernesto, el Che de América.

Luego de combatir por la liberación de Cuba y el Congo, continuó su tarea de golpear al imperialismo norteamericano “donde sea que se encuentre”, en nuestro país, en la región de Ñancahuazú, a donde llegó el 7 de noviembre de 1966.

En estas orientales tierras fundó el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y se dispuso a combatir al régimen del dictador Barrientos. Casi once meses duró su gesta, propinándole sendos golpes al ejército boliviano cuyas divisiones, a partir del segundo semestre de 1967, serían apertrechadas y entrenadas por grupos especializados contrainsurgentes yanquis.

En dirección a centros poblados donde la guerrilla tendría algunos oídos receptores gracias a las labores emprendidas por los hermanos Peredo, sin embargo, sufriría un importante traspié que le costaría la vida.

El Che y sus compañeros arribaron en la madrugada del 8 de octubre a la Quebrada del Yuro, ubicada a cinco kilómetros del caserío de La Higuera. Llevaban días esquivando a un enemigo que a fines de septiembre se encontraba a escasos metros, según relata en su Diario en Bolivia. Horas antes de disponer las líneas ante un eventual combate en un pequeño cañón al fondo de dicha quebrada, da sus últimas instrucciones: “si abrimos fuego durante la tarde, la noche nos permitirá romper el cerco; si lo hacemos a medio día, nos será dificultosa pero posible una resistencia; si lo hacemos durante la mañana, será poco probable que derrotemos al enemigo.”

La Quebrada del Yuro, cuya extensión es de casi quinientos metros y anchura poco más de cuarenta, fue el escenario de combate. Y, tal como señaló Ramón, no le fue posible romper el cerco en un combate que iniciado al medio día se extendió por dos horas. Fue capturado, trasladado a una pobre escuelita en La Higuera, donde sería asesinado al día siguiente.

Pero, entonces, el Che comenzó a vivir y no sólo en Bolivia, sino en América y el Tercer Mundo todo. Aún más, nos dejó escrita una obra teórica abundante que todo hombre y mujer “rojo y negro” de hoy debe estudiar al dedillo en tanto constituye la síntesis y cima del pensamiento rebelde nuestroamericano.

‘Octubre’ es el ejemplo de un hombre que decidió, como dijera Martí, echar su suerte con los pobres de la tierra. De ser consecuente hasta la médula y de fundar los principios y valores que debían regir al hombre nuevo, al del futuro, al hombre y la mujer comunistas: bondad, solidaridad, disciplina, estudio, rigor, ternura, honestidad y amor.

Antes de marcharse a liberar a pueblos de distintos continentes dejó una carta a sus hijos que es también para nosotros. En ella escribió:

Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto:

Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre Uds. Casi no se acordarán de mi y los más chiquitos no recordarán nada.

Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro, ha sido leal a sus convicciones.

Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.

Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un gran abrazo de,

Papá

Miguel Enríquez, un rebelde ejemplar

Pasado el medio del sábado 5 de octubre de 1974, luego de una hora de resistir a un contingente policial y militar de élite conformado por casi doscientos efectivos que contaban con helicópteros y tanquetas, el secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y líder de la resistencia armada contra el dictador Augusto Pinochet, caía abatido en el patio trasero de una modesta casa en el sector sur de Santiago de Chile. Tenía 30 años.

La leyenda cuenta que cuando en La Habana se le informa de la noticia a Fidel, entre enojo y rabia el dirigente cubano le dice a sus cercanos: “Miguel no podía morir.” En el acto de homenaje que el Partido Comunista de Cuba le rindió al joven chileno a un año de su muerte, el comunista cubano Armando Hart Dávalos sentenciaba: “Con Miguel ha muerto un capitán de revolución.” En efecto, durante la mañana del 11 de septiembre de 1973, atrincherado en el Palacio de La Moneda, horas antes de su deceso y con el Golpe de Estado en curso, el compañero presidente Salvador Allende, por medio de su hija Beatriz le había enviado un mensaje al dirigente mirista: “Miguel, ahora te toca a ti.”

Hace poco más de una semana, en la Casa Central de la Universidad de Chile, académicos, estudiantes, políticos, amigos y familiares de Miguel se reunieron para homenajear sus 40 años de caída en combate en una primaveral y “roja y negra” tarde santiaguina. El centro de la actividad estuvo dada por la presentación de su primera biografía: Miguel Enríquez. Un nombre en las estrellas, del autor español Mario Amorós y cuyo prólogo fue escrito por nuestro presidente Evo Morales Ayma.

Miguel nació en 1944, en la sureña ciudad de Concepción. Ya adolescente solidarizó con la defensa cubana en la invasión yanqui a la Isla por Playa Girón, en abril de 1961. Pero, de manera meteórica y con sólo 21 años, funda -junto a otros compañeros-, en agosto de 1965, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), pasando a ocupar su dirección dos años después.

Médico de profesión se propondrá organizar un partido político militar de orientación guevarista que sirviera como soporte para la conquista del poder y la construcción del socialismo por parte del pueblo chileno. Durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973) se ocupará por profundizar el proceso mediante la movilización de las masas y la organización de los pobres del campo y de la ciudad.

Hermano menor del Che Guevara, Miguel nos legará con su ideario la necesidad permanente de trabajo revolucionario con los más pobres así como una dimensión continental de lucha, pues no concebiría el socialismo sino mundialmente, idea irrenunciable hasta el día de hoy.

Insistiendo en esto último, junto al dirigente argentino Mario Roberto Santucho -otro hermano menor del Che asesinado por la dictadura de ese país- fundan en Santiago de Chile la Junta de Coordinación Revolucionaria del Cono Sur, en 1972.

La JCR se propondrá coordinar la lucha revolucionaria de liberación continental y en ella participarán el MIR chileno, el PRT-ERP argentino, el ELN boliviano y el MLN Tupamaro de Uruguay. Durante un lustro el internacionalismo sudamericano verá su expresión más alta en esta organización que unificará acciones y editará la revista: “Che”.

Miguel, artífice y jefe de la JCR a 40 años de su caída nos deja la tarea de internacionalizar nuestras luchas, pues nuestros pobres son los pobres de cualquier país del mundo y nuestro enemigo el mismo: el imperialismo yanqui.

Oh, bienvenido seas Octubre

Pero, como si no bastaran las historias “rojo y negras” que hasta hoy nos ha brindado ‘Octubre’, este domingo 12 nuestro pueblo escribirá otra linda paginita en la tarea por la liberación humana, inscribiendo el nombre de Evo entre otros varios gigantes.


* catalejo.laepoca@gmail.com

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