diciembre 4, 2020

Sobre descubrimientos y encuentros

por: Carla María Ariñez Sanjines

El arzobispo Desmond Tutu dijo refiriéndose a África: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: ‘Cierren los ojos y recen’. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”. Esto es también aplicable al “descubrimiento” de América.

La historia de la conquista y saqueo de América, es decir el “descubrimiento”, fue y sigue siendo de los momentos más abusivos de la historia. Si entendemos descubrimiento como el encuentro abusivo podríamos llamar hoy en día a un asalto un “descubrimiento” y lo mismo cuando un ladrón se “encuentra” a cuanto inocente se cruza en su camino.

Qué curioso que Colón y sus “amiguis” hubieron de llegar a un sitio que no querían, pues mal que mal estaban convencidos de haber llegado a Asia, como lo escribieron en sus primeros y últimos diarios. ¡Imagínense si llegaban donde habían planeado! Otra sería la historia: la India hablaría castellano y otras religiones se levantarían como mayoritarias en el continente hoy conocido como americano.

Pero volvamos a los del GPS arruinado, Colón y amiguis no sólo llegaron mal sino que lo hicieron con todo. Y nada de invitados, desde el primer momento “amos y señores”, se llevaron la papa, el tomate, el chocolate y lo más importante: el habla, porque los que aquí vivían claro que hablaban, pero como los recién llegados no los entendían asumieron que no. Y se les enseñó a hablar, a rezar y sobre todo a obedecer. Hasta hace no mucho si en Bolivia no se hablaba el castellano en la práctica ese ser humano no hablaba. E incluso la manera de referirse a los indígenas han sido siempre con términos del colonizador: indígena, originario, son términos que los usaban los colonizadores para referirse a “los otros”.

En el famoso descubrimiento del que hablábamos, los indígenas que obedecieron y sirvieron: vivieron, y los que no: murieron, como parte de uno de los más terribles genocidios de la historia.

Hoy, después de tantos años, España sigue celebrando el 12 de octubre como el día de su fiesta nacional. Y claro que está mejor que celebrarlo el 20 de noviembre (aniversario de la muerte de Franco), aunque no nos vayamos a equivocar, en muchos sitios de España aún le hacen misas al generalísimo en catedrales con alcaldes presentes, pero ese es otro tema.

Lo divertido es que no sólo en España se celebra el 12 de octubre, sino también en Latinoamérica y extrañamente se le nombró (en un principio) el día de la raza, como manifiesta declaración de que el racismo empezó con el “descubrimiento”. Hoy en día en muchos sitios se ha cambiado por día de la hispanidad y es que claro…eso queda más bonito y hace la colonización una invitación a ser hispano pero eso si… nada de migraciones, por favor.

El 12 de octubre ha llevado también el nombre del día del encuentro de dos mundos. Sobre este tema ya preguntaba Eduardo Galeano: “¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas más bien violaciones?”

¿No pervive este criterio de encuentro de dos mundos en la obsesión que tienen algunos de convertir este país en uno del “primer mundo”, con todo el “desarrollo” occidental que eso implica? ¿no resuenan allí las palabras de Galeano?

El descubrimiento de América resuena aún, incluso si lo queremos matizar o denominar de otra manera, y hoy por hoy hay formas y maneras distintas. Ha desaparecido el asombro a los caballos y espejos de los colonizadores y han aparecido las transnacionales, las redes y las deudas.

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