noviembre 30, 2020

El potencial insurgente del voto en el exterior

El voto en el Exterior no debiera verse como un hecho de la modernización de la democracia, ni el solo cumplimiento de mandato constitucional abstracto, sino como todo un componente insurgente que proviene de mandato constituyente, revolucionario y la internacionalización del socialismo comunitario.

Luego de las elecciones…

Antes de ventilar las cuestiones prácticas al calor de las divergencias concretas, que será el tiempo donde el MAS-IPSP tendrá que “mirar a lo lejos y cerca, de advertir los obstáculos del camino y las posibilidades de superarlos” (Che), se hace necesaria una separación política y teórica entre los optimistas del proceso que -cayendo en la ingenuidad- se solazan viendo resultados aritméticos favorables, como si la matemática por si sola resolviera el enfrentamiento táctico y estratégico constante de la revolución socialista comunitaria y la rearticulación de una nueva burguesía, en consecuencia de una nueva derecha.

La vieja derecha ya fue, es un espécimen que no tiene ni solución ni retorno, pero eso no significa que hayamos derrotado definitiva e históricamente al capitalismo, por el contrario, es solo una muestra de cómo la dinámica de la lucha de clases en Bolivia tiene un ritmo propio y particular, pero que a la vez comparte la dinámica latinoamericana y global por la construcción de dignidad en la Pachamama universal.

Pero no es esto lo que quiero compartir en este escrito sino, un vértice poco visualizado por el mundo mediático, por el mundo de los dóxofos, por el mundo de las redes, redes cuya velocidad le imprimen un ritmo fatídico a la reflexión y escamotean los debates a la lógica del tiempo real.

Voto en el Exterior: Rehén demoliberal…

La globalización, la migración internacional extensiva y acelerada, unida a la expansión de la democracia en el mundo, nos ofertan un campo de análisis novísimo para las reflexiones marxistas sobre la relación política y derecho, este campo se llama “Voto en el Exterior”-

Y es que el Voto en el Exterior para el caso boliviano, no debiera verse como un hecho de la modernización de la democracia, ni el solo cumplimiento de mandato constitucional abstracto, sino como todo un componente insurgente que proviene de mandato constituyente, revolucionario y la internacionalización del socialismo comunitario.

En efecto el terreno analítico está fuertemente influido por la visión demo-liberal que reduce y simplifica el fenómeno del voto en el exterior, hasta quitarle todo vestigio insurgente, revolucionario.

Por ello, para efectos analíticos, la pregunta no debería ser si el voto en el exterior es un hecho histórico o no, si los números corresponden con el ganador y los perdedores, sino: ¿Cuál es el potencial emancipatorio del voto en el exterior desde la experiencia boliviana?

El cambio de preguntas nos permite mirar desde otro ángulo, un dato de poder que en este momento está en situación de rehén político del reduccionismo demoliberal.

Algunos datos:

Han pasado más de 150 años desde que en 1862 el Estado de Wisconsin decretara el “Voto fuera del Estado”, Nueva Zelandia lo lanzará en 1890, Australia en 1902 y el Reino Unido en 1918, desde ese tiempo hasta hoy se cuenta con Voto en el Exterior en al menos 116 países que agrupados por continentes nos arrojan los siguientes resultados: a) África 27 países; b) Américas 15 países; c) Asia 20 países; d) Europas 40 países; e) Oceanía 10 países dándonos un total de 116 países en el mundo, claro que la cifra puede variar dependiendo de las variables en su enfoque general (Cfr. IDEA Internacional: 2008)

El caso Bolivia o la forma básica de la hipocresía neoliberal…

El Voto en el Exterior se trata desde 1991 en la Ley de Necesidad de Reforma a la Constitución de Jaime Paz refrendado también por el Ministro Samuel Doria Medina y el Ministro Jorge “Tuto” Quiroga

Con la reforma constitucional del Goni en 1994-95, esta figura se hace realidad constitucional, pero desde ese momento la derecha no hizo nada por volver efectivo este dispositivo constitucional.

¿Descuido? No, definitivamente no, no era por descuido, sino por cálculo económico, pues la “reducción del gasto público” no se lleva de la mano con los “Derechos Humanos”, entonces cómo un país que tiene un ingreso petrolero reducidísimo (en beneficio de las transnacionales) puede darse el lujo de gastar plata en migrantes que a nadie interesan, salvo a los familiares de esos mismos migrantes y a alguno que otro diplomático de buen corazón preocupado por su colectividad.

Proceso insurgente Vs. Reformismo legal:

La constituyente el 2006 tuvo que ver el tema desde una perspectiva política insurgente, no como un derecho más, sino como expansión ideológica al escenario internacional, como exportación de la revolución democrática y cultural.

No habíamos detectado -en ese entonces- el potencial de la nacionalización como poder democrático en el hecho electoral, hoy es un dato inevitable en el análisis político.

La nacionalización es un hecho democrático de alta intensidad en los imaginarios colectivos que tienen que ver con la construcción internacional del voto, en un escenario donde el mundo unipolar ha cedido su paso a uno multipolar y donde cada rincón de democracia se convierte en un rincón de acción insurgente, es la economía política llevada al momento cruel del sufragio, del dictamen del pueblo.

Por ello, es que el Voto en el Exterior ha dejado su rincón demoliberal, de “hecho histórico” (sin negar que lo es) y de derecho político efectivizado (porque no se trata solo de eso) sino que tiene la consistencia de la revolución democrática cultural y las exigencias de la internacionalización del socialismo comunitario.

Como habrá podido advertirse, si nos alejamos de la filosofía demoliberal y nos aproximamos a la economía política del voto, los hallazgos nos ofertan posibilidades de desarrollo teórico sumamente enriquecedoras de los debates académicos y las interpretaciones periodísticas, que hoy por hoy se han convertido en cajas de resonancia opacas y cansinas, idiotas y absurdas de algunos opinadores con escasa formación política pero con una amplia experiencia en manejo discursivo de fuertes contenidos emocionales.

El voto en el exterior, con lo lejano que nos suena, con lo normal que se muestra, es en realidad un lugar -de los tantos que tenemos ya-, para poner en evidencia la hipocresía histórica del liberalismo, pero no solo eso sino y fundamentalmente para poner en debate el potencial insurgente de los avances democráticos en Bolivia y de los bolivianos y las bolivianas en el mundo.

Debemos pasar del reformismo legal, a la insurgencia del derecho, a la descolonización del derecho, como lo dijo en alguna ocasión el Presidente Evo Morales.

Voto en el exterior es:

a. Mandato constitucional de base constituyente;

b. Ampliación revolucionaria de la nacionalización al sufragio, y;

c. Exportación del proceso de cambio en su matriz internacionalista.


Ver cuadro de voto en el exterior en el PDF adjunto del semanario en este enlace:
https://www.la-epoca.com.bo/portada/1413940184/digital/#/10/ 

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