diciembre 5, 2020

El Papa y Evo en una jornada histórica

Un encuentro del Papa Francisco y el presidente Evo Morales en el marco del Encuentro mundial de los Movimientos Populares, celebrado nada menos que en el Vaticano, permitió ratificar que el momento actual en que vive el mundo está caracterizado por una irrupción, en distintos grados y velocidades, de los pobres del mundo.

No cabe duda que entre el Papa y Evo hay grandes coincidencias. Desde perspectivas distintas, ambos se han pronunciado en esas “jornadas históricas” como las definió el prestigioso periodista Ignacio Ramonet, por construir un orden mundial distinto en que se acabe las causas estructurales que dan lugar a la pobreza.

El Papa francisco ha dado una clara señal de que Dios es de todos, pero que está más cerca de los pobres que de los ricos. Claro y contundente, en una dura interpelación al sistema capitalista que provoca pobreza y margina a los pobres, la máxima autoridad mundial de la Iglesia Católica sostuvo que los pobres ya no esperan, que quieren ser protagonistas y que esperaba que “el viento de la protesta se convierta en vendaval de la esperanza”.

Evo, con un liderazgo mundial reconocido y en el que la mayor parte de los movimientos sociales del planeta encuentran un referente, aportó lo suyo en la misma dirección y propuso una “alianza de los excluidos para defender la vida y la humanidad”. Es más, hizo un llamado para seguir construyendo los acuerdos de integración entre los pueblos y los estados.

Desde la perspectiva interna, la invitación del Papa Francisco para que Evo Morales participe del encuentro mundial de los movimientos sociales en el Vaticano —un hecho nunca visto antes—, pone de manifiesto la profunda diferencia entre la posición política del Papa y la adoptada por la jerarquía católica en Bolivia, cuyas apariciones públicas siempre guardan correspondencia con la agenda de la oposición.

Desde el punto de vista histórico, las palabras y hechos de Francisco conducen a replantear y debatir sobre si estamos, aunque no se lo mencione, en el retorno de la Teología de la Liberación que en la década de los 70 y 80 se convirtió en un instrumento de los pueblos para su lucha contra las dictaduras militares y la liberación nacional. Hay mucho de esa corriente teológica en el Papa de hoy y que representa una interpelación abierta a los creyentes, quienes están llamados a hacer testimonio de su fe tomando partido por la causa de los pobres. Y no se puede enfrentar la pobreza sin enfrentar al capitalismo.

Histórica la jornada. Una señal que la Iglesia Católica se está poniendo a tono con los vientos de cambio. Quizá es hora de que los miembros de la Conferencia Episcopal lo hagan.

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