noviembre 26, 2020

La prepotencia israelí

El gobierno de Israel nunca pierde la oportunidad de ganarse el repudio de la comunidad internacional. La aplicación de su política exterior se basa en la misma forma y contenidos que la que desarrolla el arquitecto de su artificial creación: los Estados Unidos.

El 29 de octubre pasado, la Cancillería Israelí se volcó con amenazas contra el gobierno de la república de Suecia que tiene decidido reconocer al Estado de Palestina. El ministro de relaciones exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, fustigó duramente la posición de los suecos, a quienes acusó de estar fortaleciendo a los extremistas.

La posición del gobierno de Suecia y la amenaza israelí no son nuevas. Hace algo más de un mes, la Canciller del gobierno escandinavo adelantó, ante algunas insinuaciones de advertencia, que el gobierno del país del Medio Oriente no tenía ningún derecho de objetar ni meterse en las decisiones soberanas que el gobierno sueco iba a tomar respecto de Palestina.

Pero tampoco es aislada la decisión sueca. Hace algunas semanas, la Cámara de los Comunes del Reino Unido aprobó una resolución por la que pide a su gobierno el reconocimiento del estado palestino.

Ya es hora de que Palestina, que ejerce el puesto de observador dentro de las Naciones Unidas, sea reconocida plenamente. La historia le ha reconocido hace mucho esa su condición. Ya es inaceptable que Israel pretenda, en pleno siglo XXI, seguir ocupando territorios en base a la violencia, como hace un par de meses ocurrió en la franja de Gaza.

Quizá Bolivia, que ha respondido como corresponde a los crímenes que el gobierno israelí cometió en esa ofensiva militar, tome la iniciativa para que UNASUR promueva un reconocimiento similar dentro y fuera de Nuestra América.

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