noviembre 28, 2020

El retorno de una teología liberadora

por: Gastón Nuñez

“Nosotros somos revolucionarios, Jesucristo fue el primer socialista del mundo que ha dado su vida por los demás”, afirmó el presidente Evo Morales al opinar sobre la intervención del Papa Francisco, quien en las jornadas con los movimientos sociales en el Vaticano sostuvo: “Es extraño, pero si hablo de esto para los pobres, para algunos resulta que el Papa es comunista”.

“Este encuentro responde a un anhelo muy concreto (…) que hoy debería estar al alcance de todos, pero que hoy vemos con tristeza que está cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. “Es extraño, pero si hablo de esto para los pobres, para algunos resulta que el Papa es comunista”. (Papa Francisco)

“Siento que ahora tengo un Papa comprometido con su pueblo, con el pensamiento revolucionario, con sentimiento social, y sobre todo con propuestas para cambiar y acabar con la injusticia, la violencia y la guerra”. (Evo Morales)

Esas frases constituyen la base central de todo el contenido que arrojó un encuentro con dos figuras mundiales en el liderazgo de la promoción de la fe y la espiritualidad como es el Papa Latinoamericano, Francisco, y de la lucha social y política en Bolivia como es Evo Morales en un reciente encuentro en Roma.

Y es que el Encuentro Mundial de Movimientos Populares en pleno Vaticano, al que asistió Morales, se encendió con las palabras del Sumo Pontífice en un testimonio calificado por muchos como “altamente revolucionario” y en la línea que planteaban allá por los años 60 y 70 por los grandes Teólogos de la Liberación que surgieron en América Latina.

Pero si aún no fuese en el espíritu de la llamada de la Teología de la Liberación, (TL) como decía Leonardo Boff, en esta reflexión realizada por el Papa Francisco, “lo importante no es que sea necesariamente desde la Teología de la Liberación, sino de la liberación de los oprimidos, de los pobres y de los que sufren injusticia”. Y eso lo es con claridad indudable.

Por ello, el centro de este análisis, a partir del Encuentro de Evo Morales con el Papa, nos conduce por ese importante camino que construyeron y que construyen teólogos, sacerdotes, agentes pastorales, cristianos que tomaron las banderas de las luchas sociales y activistas por los derechos humanos y que ahora debemos releer desde una nueva perspectiva en América Latina.

Antecedentes del encuentro

Uno de los objetivos que se planteó en el evento fue “compartir el pensamiento social de Francisco, en especial los elementos que aporta en su Exhortación Apostólica: “La Alegría del Evangelio” y debatirlo desde la perspectiva de los movimientos populares: “Hoy tenemos que decir, no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata” se dijo en los documentos.

Además, debiera formularse, para más adelante, una abierta condena a la lógica del libre mercado, incapaz de promover, por sí mismo, la inclusión social: “Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando”.

Este encuentro igualmente apuntaba a “elaborar una síntesis de la visión de los movimientos populares en torno a las causas de la creciente desigualdad social y el aumento de la exclusión en todo el mundo, fundamentalmente la exclusión de la tierra, el trabajo y el techo”. Como también a: “proponer alternativas populares para enfrentar los problemas —guerra, desplazamientos, hambre, miseria, desempleo, precarización, exclusión— que genera el capitalismo financiero, la prepotencia militar y el inmenso poder de las transnacionales desde el punto de vista de los pobres y los pueblos pobres, con la perspectiva de construir una sociedad pacífica, libre y justa”.

Estructurado sobre la base del método de la teología latinoamericana del “ver-juzgar-actuar” como “escucha-discernimiento-compromiso”, el evento contempló abordar tres temáticas simbólicamente divididas: Pan, Tierra y Hogar.

La primera, referida al trabajo, trabajadores informales, jóvenes precarios y nueva problemática del mundo del trabajo; la segunda, al campesinado, agricultura, soberanía alimentaria y problemática ambiental; y la tercera, a los asentamientos informales, vivienda precaria y problemática de las periferias urbanas. Dos sesiones paralelas completaron la agenda: ambiente y cambio climático y movimientos por la paz.

Morales y el Papa primero coincidieron en la apertura del foro internacional y luego por la noche en la cena, mostraron mucha apertura. La reunión de ambos fue calificada de un “encuentro informal” y se produjo luego de un poco más de un año.

Recordar que ya en septiembre de 2013, hablaron sobre los compromisos éticos para la erradicación de la pobreza. En esa oportunidad, Morales le entregó un libro sobre la demanda marítima y adelantó la posibilidad de que el Papa visite el país en una fecha que aún no fue definida.

La doctrina social

Desde la inauguración del evento mundial el Papa Francisco y en la que participó Morales, manifestó que “(…) hoy vemos con tristeza que está cada vez más lejos de la mayoría: “Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia”, insistió Francisco.

La iniciativa del Vaticano de debatir los problemas inherentes a la pobreza también fue comprendida como “el foro de los excluidos” y en ese marco, Evo Morales planteó conformar la alianza global para consolidar un nuevo orden económico con base en la equidad, cooperación y solidaridad.

“Planteamos cómo construir la alianza de los excluidos, recuperando los principios y los valores, nuestros pueblos ancestrales que siempre vivieron integrados en las culturas, en el comercio y la solidaridad en redes de colaboración”.

Asimismo, Evo Morales abogó por la diplomacia de los pueblos para afianzar los lazos de integración comercial, productiva, cultural, tecnológica, económica, financiera y social. “Siento que ahora tengo un Papa comprometido con su pueblo, con el pensamiento revolucionario, con sentimiento social, y sobre todo con propuestas para cambiar y acabar con la injusticia, la violencia y la guerra”, afirmó Morales.

¿Hacia una nueva Teología de la Liberación?

“Si la iglesia Católica es para relanzar la Teología de la Liberación, estamos acá para acompañar ese principio religioso de liberación de los pueblos”, afirmó Morales, en una oportunidad que escuchó al propio Papa Francisco sobre el compromiso de los cristianos en su luchas calificándola de revolucionaria esas expresiones.

Luego acotó: “a mí me ha sorprendido ese mensaje, el cristiano tiene que ser un revolucionario, si no, no es cristiano”. Morales también manifestó a renglón seguido: “Nosotros somos revolucionarios, Jesucristo fue el primer socialista del mundo que ha dado su vida por los demás”.

El presidente boliviano alabó en el pasado varias veces la Teología de la Liberación, una corriente católica nacida en América Latina, en la década del 60, tras el Concilio Vaticano de la década del 50, ambos en el siglo pasado, que privilegiaba la opción por los pobres.

Y es que si fundamentamos en procesos históricos tenemos que mostrar que, las ideas bases para el inicio de la Teología de la Liberación, surgieron a partir de la vida y teología del sacerdote guerrillero colombiano Camilo Torres Restrepo (1929-1966), quien fue miembro del Ejército de Liberación Nacional, ELN, de Colombia, muerto como resultado de su primer combate contra el Ejército regular.

El ejemplo de Camilo Torres fue tomado por otros sacerdotes y católicos, que posteriormente tratarían de continuar su obra no solo en Colombia, sino en toda América. Gaspar García Laviana, influenciado por las ideas de la TL, tomó las armas en la Nicaragua de Somoza, así como también el sacerdote aragonés Manuel Pérez Martínez quien llegaría a ser el comandante del ELN de Colombia.

La TL provocó de cierta manera una ruptura en la Iglesia que dio paso a varias corrientes entre como la del peruano Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Jon Sobrino, Fray Beto, Segundo Galilea, Ignacio Ellacuría y el propio Luis Espinal, entregando la vida y la de otros que en este tiempo, cuestionan a una Iglesia a la que falta perdonarse y replantearse su relación con los pobres.

El Vaticano, bajo el pontificado de Juan Pablo II (1978-2005), acusó de marxista a la TL y sancionó a varios sacerdotes que abrazaron esa causa, entre ellos al brasileño Leonardo Boff. A pesar de todas sus objeciones, Ratzinger (quien lo sancionó) reconoce que tratando de hacer un juicio global, no puede dejar de reconocer que, cuando busca uno comprender las opciones fundamentales de la TL, el conjunto tiene una lógica casi irrebatible.

Lo dicho por el Papa Francisco desmarca los cánones actuales de una Iglesia que creía que, le bastaba con referir a una opción por los pobres, que llegó en los documentos de Medellín y Puebla, allá por los años 70, y cuando el Papa clarifica y hace evidente esa opción, crea una especie de tsunami espiritual y sacudón de posturas cómodas al interior de la jerarquía.

“Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”. Enfatizó el Papa en varias oportunidades y en este sentido, Francisco, está llevando a cabo la intuición primordial de la Teología de la Liberación y secundando su marca registrada: la opción preferencial por los pobres, contra la pobreza y a favor de la vida y la justicia.

Es por ahí por donde entendemos que la TL, es un instrumento en las luchas de liberación que emprenden los pueblos de ésta América que perciben que el mensaje del Papa desde la TL, conmina a los cristianos y no cristianos a la denuncia e indignación de las desigualdades sociales, pero desde una posición pacífica.

Pero también es importante la reflexión que le hiciera al Papa, el teólogo brasileño Leonardo Boff en sentido que, “no es importante que el Papa Francisco no use el término “Teología de la Liberación”. Lo importante es que hable y actúe de manera liberadora”.

En la ruta de la liberación

A partir del Encuentro Mundial de Movimientos Populares en el Vaticano existe señales claras que sirven para emprender giros paradigmáticos en la Iglesia Católica, en los propios movimientos sociales que vieron que el Papa Francisco se presentó explícitamente como pastor y no como teólogo, aunque fuera de la liberación, con clara inteligencia emocional y espiritual, con el corazón abierto y sensible, en sintonía con el mundo de hoy.

Pero también fue tan importante que resuene desde un jerarca de la Iglesia universal que agrupa a miles de millones de católicos en el mundo, una teología en un tono mayor el contenido de la liberación, que traducido para nosotros desde éste lado del mundo sea un desahogo para los oprimidos y llamamiento a la conciencia de los poderosos.

Como dijo Lucho Espinal en sus Oraciones a quemarropa, lo expresado por el Papa viene a ser un nuevo llamamiento y convocatoria a la Iglesia actual a ponerse el overol de los pobres y cumplir la tarea liberadora de Jesús, materializada en la lucha a lado de los pobres. “Por fidelidad a Cristo la Iglesia no puede callar. Una religión que no tenga la valentía de hablar a favor del hombre, tampoco tiene el derecho de hablar a favor de Dios”.

Si bien, como dice Leonardo Boff, el Papa Francisco está llevando una nueva primavera a la iglesia mundial, creo que ya tiene demasiados y serios desafíos para emprender, que si se trata de asumirlos en carne propia, estamos en las puertas del anuncio de un nuevo profeta por la causa del evangelio, que es la causa de la liberación, y que no sólo lo apoyamos como lo hizo Evo, sino nos sumamos todos a esa causa justa.


* Gastón Núñez, es comunicador boliviano y produce “Memorias de Nuestra América”, que se emite por radio y tv.

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