noviembre 24, 2020

Pactos políticos opositores, ¡pal fracaso!

por: Rafael Artigas

Con la premisa que las elecciones subnacionales es mas de nombres y no de partidos o agrupaciones ciudadanas, la clase política boliviana ha comenzado, en el umbral de diciembre, la construcción de una pieza de relojería en procura de gobernaciones y alcaldías, sin perder de vista, como sueño utópico, las presidenciales de 2020. 

La tarea de buscar candidatos es muy dura, sobre todo para la oposición que tiene que buscar con una lupa para rescatar algo sano en medio de los políticos tradicionales, ya que tiene que navegar en un mar de egos, que naturalmente ocurre en un barco donde existen varios capitanes y capitanas. 

Eso pasó con las tiendas políticas opositoras Unidad Demócrata (UD) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) de Chuquisaca y Cochabamba que, de forma desesperada, llegaron a preacuerdos para enfrentar las elecciones del 29 de marzo unidos. Para la Alcaldía del Cercado, en Cochabamba, la alianza deberá enfrentar a Edwin Castellanos, por el MAS y a Rebeca Delgado con su alianza reciente, y quien aún espera la aprobación de su agrupación ciudadana Libertad de Pensamiento para Bolivia. 

Eso mismo sucede con alcalde de La Paz, Luis Revilla, que tras la muerte de su ex partido, el MSM, de urgencia debió fundar una agrupación política que le permita competir por el voto bajo la sombra de un fracasado octubre, después recibió el apoyo nada más ni nada menos de Tuto Quiroga, porque no quiere saber nada con Samuel. 

El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, acérrimo opositor de Morales, confirmó también que volverá a postularse para un nuevo mandato al frente de la Gobernación de Santa Cruz, donde el MAS viene de triunfar y donde en 2008 incubara la más radical oposición, incluso ultraconservadora, al mandatario indígena ganador en octubre. 

Estos pactos desesperados de los neoliberales nos hablan de la fragilidad de los valores que tiene la oposición. Sabemos que entre ética y política existe un abismo, especialmente en los partidos ligados al libre mercado, porque toda acción tiene que ver con la acumulación, sobre todas las cosas, acumulación en pocas manos. 

Esos pactos políticos de último momento también señalan su inconsistencia organizativa y sin propuesta para largo plazo. Para poner un ejemplo del fracaso de los pactos y alianzas, tenemos la alcaldía de Sucre, que escogieron a Moisés Torres Chivé, actual alcalde, con el resultado de una desastrosa gestión que la propia población se encargó de censurarla y pidió que para marzo ya no se juegue con el voto del pueblo. 

Eso mismo podría pasar si eligen a los candidatos en Cochabamba, Tarija o en el Beni, que en su lógica desesperada pondrán a candidatos de linda trayectoria, con un perfil de luchadores y comprometidos por la región, sin darse cuenta que lo fundamental, que es trabajar por la región y su desarrollo, no es lo que les interesa en el fondo. 

Tal como está comprobado, la oposición ahora unida, actúa como neoliberal y piensa como neoliberal, por lo tanto es coherente, pero cuando habla con la gente se muestra casi socialista. Es una especie de lobo con piel de cordero. Eso ya paso con alguna gente que, bajo el manto de luchadores del Tipnis, ingresaron a UD y buscaron quedarse por un carguito. Estas son las contradicciones que nos ubican en la tenue línea entre oportunismo y compromiso ideológico. 

Los bloques oligárquicos en este proceso de recuperación de lo político como la búsqueda de una armonía entre sociedad y Estado, está caminando, pero a contrapelo reaparecen las viejas prácticas, los viejos reciclajes que permiten a los pervertidores de lo político entrar en escena y sin un mínimo de pudor, se dicen que son la “alternativa”. 

Muchos de los políticos reciclados de este tiempo, no soportan el vendaval del 2009 que los dejó en medio de un desierto de arena, no pueden asimilar que objetiva y subjetivamente, Bolivia, esta cambiando y que el pueblo nunca más aceptará a improvisados candidatos reciclados que igual que ayer, llegaron con apetitos de poder y sus olores coloniales. 

En síntesis, por la angurria de tener más protagonismo político, la oposición boliviana en su clásico estilo del tiempo neoliberal, pretende arrebatar el voto ciudadano por el solo hecho de ganar por ganar al MAS, sin perfilar en las regiones, una propuesta viable de desarrollo, de resolver sus problemas cotidianos a su gente que ya se cansó de aquel pasanaku de los años noventa o principios del 2000. 

Los pactos así nunca funcionaron; un botón de muestra de lo que afirmamos para este tiempo lo reiteramos es la alcaldía de Sucre. Ahora que la población se encargue de juzgar. 


* Rafael Artigas, es comunicador e investigador orureño

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