diciembre 5, 2020

Bolivia, sigue por el buen camino

Bolivia sigue por buen camino. El proceso de cambio que lidera Evo Morales continúa produciendo hechos que demuestran la coherencia y la solidez del proyecto que se lleva adelante desde enero de 2006, cuando se daba inicio a una revolución con horizonte emancipador post capitalista.

A diferencia de los indicadores que pusieron al descubierto la inviabilidad del modelo neoliberal, organismos internacionales como la CEPAL y el FMI reconocen, seguramente sin mucho agrado el segundo, el buen comportamiento de la economía nacional, cuya estabilidad y crecimiento, a pesar de cierta desaceleración de la economía latinoamericana, la situará una vez más en primer lugar en la región y la tercera, después de Panamá y República Dominicana, en toda América Latina.

Está por demás decir que crecimiento no es igual a equitativa redistribución de la riqueza social. A diferencia de los dos países que alcanzarán un PIB superior en América Latina este año, en Bolivia la generación de excedentes y apropiación de estos por parte del Estado se traduce en inversión productiva y social para el país y en redistribución en beneficio de la inmensa mayoría de la población a través de políticas sociales.

Pero aparte del buen comportamiento de la economía, donde hay que resaltar también el inicio del proceso de industrialización de los hidrocarburos, en el campo de la política se ha logrado revertir la situación crónica de inestabilidad social y política que caracterizó a todo el periodo neoliberal. Eso se traduce en alta participación electoral y en la histórica victoria que alcanzó Evo Morales el 12 de octubre, cuando fue reelegido con el 61 por ciento de los votos. Nunca antes político alguno tuvo tanto respaldo.

A estos éxitos hay que anotar los éxitos de la política exterior del Estado Plurinacional. Bolivia está en la vitrina del mundo, ya sea posicionando temas propios o asumiendo posiciones de avanzada en los temas de la agenda internacional. De todos los logros, el mayor, por la subjetividad nacional que la acompaña, es la estrategia marítima cuya combinación de tácticas correctas y elementos de diversa naturaleza está colocando al Estado chileno a un callejón sin salida.

Esta relación de fuerzas favorable al proceso de cambio, que contará con dos tercios en ambas cámaras de la Asamblea Legislativa Plurinacional, representan una garantía para que la agenda nacional-popular y comunitaria se continúe desarrollando, aunque en medio de un panorama internacional que el propio presidente Evo Morales ha advertido que podría expresarse en menos ingresos para la economía. Pero que no haya bonanza no quiere decir que haya crisis, pues la CEPAL estima que la economía boliviana llegará otra vez a un primer lugar en 2015 con un 5,2%. El Ministro de Economía de Bolivia espera que sea entre 5,7% y 5,9%.

Si el balance económico y político es favorable, no se puede decir lo mismo de la justicia. Ya se ha llegado al piso y la demanda de un cambio radical de todo el sistema judicial no solo es creciente en la sociedad sino además es un potencial factor generador de inestabilidad política que hay que enfrentar lo más rápido que se pueda. El gobierno tiene previsto en su plan 2015-2020 el desarrollo de una Revolución de la Justicia. Pues bien, hay que ir articulando consensos pues es una tarea de todos.

El 2014 termina, por tanto, con un balance favorable. Cuando se ve el bosque y no el árbol se observa una Bolivia que cambia todos los días.

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