noviembre 25, 2020

Cuba le dobló el brazo a EE.UU.

La liberación de los tres últimos héroes cubanos presos en cárceles del imperio –Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Gerardo Hernández-, y el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos es, sin la menor duda, el hecho político internacional más sobresaliente de 2014.

Lo es en una doble dimensión: primero, porque si bien los cinco cubanos antiterroristas no podrán recuperar los 16 años que permanecieron ilegal e injustamente en EE.UU., a la vez han dado una señal poderosa de la capacidad de resistencia que tuvieron esos revolucionarios y patriotas de la mayor de las Antillas para enfrentar las múltiples formas de tortura que el sistema judicial estadounidense desarrollo contra ellos.

Segundo porque tal como ya hace mucho advirtieron algunos políticos, periodistas y estudiosos estadounidenses, lo único que ha quedado en evidencia es el fracaso de la política imperial contra Cuba. El bloqueo criminal perpetrado contra la Isla durante más de 50 años, incluso con leyes de carácter extraterritorial que han afectado a empresas de países capitalistas desarrollados, ha sido incapaz de doblegar la decisión de independencia, soberanía y dignidad del gobierno y el pueblo cubanos. Cuba ha demostrado que cuando la razón y la subjetividad acompaña a una determinada causa, no hay poder que pueda cambiar el rumbo de la historia emancipadora.

Ambas cosas –la firmeza de los cinco cubanos presos en EE.UU. y la capacidad de resistencia ante el bloqueo- se desarrollaron, a pesar del esfuerzo imperial por evitarlo, con una creciente solidaridad internacional que este año condujo por vigésima tercera vez consecutiva a que en la Asamblea General de la ONU la inmensa mayoría de los Estados del mundo respaldara, con la sola excepción de EE.UU. e Israel, la resolución de condenar el embargo y pedir su inmediato levantamiento. Si hay un momento en que se comprueba con absoluta claridad que EE.UU. está aislado del mundo es ese, cuando Cuba se nutre del apoyo de gobiernos de distinto corte ideológico.

Como ha dicho el presidente Evo Morales, “Cuba le ha doblado el brazo” a los Estados Unidos. Por mucho esfuerzo que haga el imperio y sus intelectuales en el mundo, ese fracaso admitido por el presidente Obama no tenía ninguna posibilidad de revertirse y EE.UU. de recuperar el apoyo o al menos indiferencia del que se benefició en el pasado. Esa medida ya no seduce ni a los aliados de Washington y solo era cuestión de tiempo para hacerse explícita. El bloqueo ya no aguanta más.

Cuba ha derrotado este 17 de diciembre una de las políticas más genocidas empleadas por EE.UU. contra un pueblo. Ahora, se prepara para entrar en otro escenario en el que los peligros serán de otra naturaleza pero que la revolución socialista sabrá identificar y derrotar de la misma manera que lo hizo en estos 55 años.

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