noviembre 30, 2020

Guerra económica contra Venezuela y multipolaridad

Además del estrangulamiento de divisas, de mercancías, de crédito que ha venido soportando Venezuela, dentro de esta guerra ahora se suma la manipulación de los precios internacionales del petróleo, impulsada por Estados Unidos a través de sus aliados en el Medio Oriente.

¿Qué podría eclipsar la alegría que irradia la Isla para toda América Latina? El imperio jamás puede quitarnos el derecho a la felicidad por el justo retorno de los 5 a Cuba ni la alegría por la vida. Las sanciones contenidas en el proyecto de ley que firmó Obama contra Venezuela son un absurdo que escapa a toda posibilidad de racionalidad y que solamente muestran la agresión y la guerra desatada por su imperio contra el pueblo venezolano.

¿Cómo el núcleo absolutamente inmoral se asume con la autoridad de juzgar y castigar a un pueblo libre que construye su destino?, además, ¿cuál sería la realidad previa convenida que estaría quebrantando Venezuela?

Está claro que Estados Unidos no tiene razón, no tiene el derecho y no tiene la autoridad para sancionar a nadie, menos a un pueblo libre, digno y soberano. Sus sanciones de impedir el visado a autoridades del gobierno venezolano expresan la ridiculez de semejante atrevimiento.

Pero estas “sanciones”, a pesar del absurdo, son parte de una sistemática agresión y guerra que ha desatado el imperio contra Venezuela.

Ya hay una guerra permanente desatada contra los pueblos porque el capitalismo es una guerra permanente contra la humanidad, día a día el capitalismo aniquila a millones de personas, cada año mata a más de 10 millones de personas por hambre de las cuales 8 millones son niños, asesina a otras 40 millones de personas con enfermedades crónicas no transmisibles que son un producto de la alimentación nociva del sistema capitalista, muchas otras personas mueren en las invasiones y guerras, en la inseguridad que anida en la naturaleza del sistema. En el capitalismo la inequidad en la distribución de la riqueza es parte de su propia naturaleza a través del trabajo asalariado y toda la conexión del resto de la economía con este núcleo económico.

Además, la guerra también es una forma de existencia del capitalismo, la única forma que hasta ahora le ha servido como forma de superación real y efectiva de las crisis capitalistas. Por ejemplo, la II Guerra mundial fue la única forma de superación de la crisis mundial de 1929. Una gran parte del aparato productivo en el sistema capitalista es utilizado para la destrucción permanente de la humanidad y de los bienes que utiliza la humanidad para reproducir su vida, es así que se produce armas en vez de alimentos, que se especula en vez de generar empleos, que se bombardean ciudades en vez de construir viviendas. La guerra también es parte de la naturaleza del sistema.

Pero en esta oportunidad, se ha desatado también una guerra económica localizada. Es una acción silenciosa, tácticamente operada y con los instrumentos más criminales de nuestro tiempo: el sistema internacional de usura, el sistema mundial de tráfico de mercancías y el mercado mundial. Su objetivo, aislar a Venezuela para derrotar el sistema político de su revolución para apropiarse nuevamente de su petróleo y para detener el proceso de transformaciones y soberanía del resto de países de AL.

Esta guerra económica consiste en el estrangulamiento económico al pueblo venezolano. Esto significa que, el sistema capitalista que tiene el control sobre una gran parte de la producción y circulación de mercancías a nivel mundial y de la circulación del dinero como equivalente general mundial, es decir, control sobre una gran cantidad de la riqueza mundial expresada en valor, entonces no le resulta difícil volcarlo cortando y evitando los flujos de esa riqueza a los países a los que les hace la guerra.

Aunque muchos que incluso se dicen izquierdistas no comprendan la magnitud y el significado de esta guerra por lo que acaban culpando de la difícil situación económica al gobierno de Venezuela, este tipo de guerra es la más criminal y efectiva de las medidas que el imperio ha disparado contra los pueblos, y que siempre llegó acompañada de conspiraciones, golpes de estado, guerras, invasiones, etc.

Además del estrangulamiento de divisas, de mercancías, de crédito que ha venido soportando Venezuela, dentro de esta guerra ahora se suma la manipulación de los precios internacionales del petróleo, impulsada por Estados Unidos a través de sus aliados en el Medio Oriente. La baja de los precios del petróleo, obviamente no responde a los mecanismos del mercado, producción y demanda, puesto que en el mercado de valores se realizaron transacciones por un valor 150 veces mayor a la producción anual de petróleo, se trata claramente de una manipulación política. Pero, ¿a qué le apunta?

Estados Unidos ha lanzado un ofensiva internacional contra Rusia, Venezuela y los países de Oriente Medio que no son sus aliados, bajando el precio del petróleo para afectar esas economías. Ya previamente, había desplegado contra Rusia un ataque a través de la Unión Europea en torno a la división de Ucrania. En Medio Oriente ha extendido las invasiones, los derrocamientos y ha desatado una guerra interna en varios países a través del estado islámico. Y aunque su intención sea debilitar estas economías, también es un intento desesperado por hacer subir el valor de la producción hidrocarburíferas del fracking en el mercado de valores para aumentar la valorización virtual y el financiamiento de este negocio y sus empresas frente a su inviabilidad económica por sus altos costos y por los daños ambientales que provoca.

En la disputa interna entre demócratas y republicanos que se agudiza, la baja de precios es la forma en que Obama afecta también a una de las principales fuentes económicas de los republicanos. Esto no quiere decir que a pesar de sus diferencias internas, mantengan su estrategia externa.

La crisis capitalista mundial sigue teniendo un impacto negativo muy grande sobre las economías capitalistas, apenas se ha generado una recuperación en su producto y sigue la inestabilidad financiera, muchos países están en quiebra reduciendo el gasto para detener sus déficits y el desempleo ha llegado a niveles que ellos llaman “del tercer mundo”.

Stiglitz exigía “paren esta crisis” pero no lo han conseguido, la pérdida de la hegemonía norteamericana es evidente, hemos ingresado a un mundo multipolar en el que los países emergentes van consolidando poco a poco una situación más favorable que la de los países ricos que están en declinación.

Estados Unidos trata de combatir esta multipolaridad atacando a América Latina a través del ataque a Venezuela, a Rusia y a Medio Oriente. Si todavía no lanza una ofensiva directa contra China, a pesar de la generación de conflictos que ha ido generado e impulsando desde Japón y Corea del Sur y las bases militares que va instalando al rededor, es porque su estabilidad está en manos de China que posee sus deudas.

No podrán aislar a Venezuela, en el alma de los pueblos está la alegría por la vida y el derecho a existir libres y soberanos. Los pueblos de América Latina defenderemos a Venezuela con la generosidad que su pueblo ha ofrecido, con Bolívar y Chávez, para forjar nuestra Unidad.


* Economista, participa en el Colectivo Wiphala.

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