diciembre 4, 2020

El Vivir Bien cómo horizonte en construcción y los puntos clave en la Agenda de Desarrollo Pos 2015

por: Tanja Tomichá

En un momento histórico en donde existe una fractura conceptual norte-sur, el análisis más apropiado surge desde y dentro de paradigmas o epistemes propios del Sur, el rol que ejercerá entonces el Vivir Bien, dentro no sólo de una política nacional sino como una propuesta seria de alternativa y solución a la crisis del capitalismo y su modelo de desarrollo dentro del tablero internacional, será el de brindar una mirada crítica, acaso también el de mostrar que existe una alternativa que se está gestando desde la mirada de los pueblos del Sur. Cuando el Canciller de Bolivia, Sr. David Choquehuanca afirma que; vivir mejor, no es lo mismo que Vivir Bien, emite de manera significativa a través de su discurso el manifiesto de la esencia misma del Vivir Bien. Para la visión de los pueblos aimaras vivir mejor es la visión capitalista de acumulación de capital, o de materia, afirma entonces que vivir mejor está relacionado con mayores ganancias. El Vivir Bien, por otro lado intenta una combinación entre lo necesario para vivir en el mundo de lo material, y lo necesario para alimentar al mundo espiritual. El objetivo de este documento es analizar y exponer los puntos claves que formarán parte del debate de uno de los ejes temáticos de la próxima cumbre del G77+China como lo es; la agenda de desarrollo pos 2015 y el rol de nuevos conceptos propios del Sur en este caso en particular, el Vivir Bien, ya no solo como concepto en construcción, sino desde un horizonte post modernista, paradigma-otro, en construcción de alcance local, pero en partes también con aspiraciones globales.

Para entender porqué se habla de Vivir Bien en este momento de la historia es necesario citar al hilo conductor de este proceso que serian las teorías decoloniales; el semiólogo Walter Mignolo habla de una geopolítica del conocimiento, que vendría a ser la responsable de un proyecto de blanquimiento eurocéntrico del saber. Aquello aprendido por los indios y negros en su propia cultura e entendimiento de la vida vendría a ser considerados malo, ridículo e insulso y aquellos saberes que adoptaran del colonizador tenían mayores posibilidades de ascenso social. A través de esta geopolítica, los colonizados. La trasformación fue una estrategia que logró subalternizar las memorias colectivas de los colonizados que pasaron a ser instrumentos, mano de obra necesaria para el crecimiento de las matrices colonizadoras. Está claro que El Vivir Bien es una serie de epístemes mucho más antigua que la base civilizatoria que impuso el fenómeno moderno/colonial, con saberes ancestrales precolombinos, que quiebra desde la misma base, todo lo que conocemos como ciencia y razón. Posee una lógica propia y no por eso deja de ser lógico lo que propone, nuevos epístemes, nuevos retos para entender las realidades propias de este segmento del mundo. El Vivir Bien es entonces un giro decolonial por revelarse en contra de una biopolítica y geopolítica que las creía absurdas en el mundo del conocimiento, es más no las reconocía como “conocimiento” dentro de la lógica positivista. Y es quizá la explicación más concreta que tiene el subcontinente para reconocer que el capitalismo nunca hubiera funcionado por completo en ésta región, porque simplemente las bases, los valores, la esencia misma de una explicación de mundo ya venían de puntos de vista diferentes. No se trataría entonces de una suerte de mala administración pública, sino de un concepto biopolítico y geopolítico de ser inferiores que Europa y por tanto no entender al capitalismo y a las bases civilizatorias que trajo consigo el fenómeno moderno/colonial. No se trata de no haber podido entender capitalismo como tal, sino de haber tenido cosmovisiones, formas de ver mundo tan distintas que eran altamente incompatibles a la lógica occidental.

El término Suma Qamaña se traduce al español como Vivir Bien o Vivir en plenitud, que significa; vivir en armonía en equilibrio; en armonía con la naturaleza, con los ciclos de madre Tierra, y con todo tipo de vida y de forma de existencia. Entre las palabras con alto contenido simbólico encontraremos, la armonía, la complementariedad, la paz y el equilibrio como distintivos claves de lo que es importante para la cosmovisión aimara. El uso de estas palabras se verá, mayormente asociado con la armonía con la naturaleza, con todo lo que nos rodea, con los animales, las plantas y todos los seres vivos, pero también conexión con el agua, las piedras, la tierra y todos lo que se considera inerte, en armonía con todo el ecosistema. Para los aimaras la coexistencia en equilibrio con absolutamente todo lo que nos rodea, es la que hace posible Vivir Bien sin tener que explotar y/o aniquilar al otro, se trata de respeto. Este respeto nace de la consigna de que el ser humano no es más ni menos que todo lo que lo rodea sino que está en igualdad de condiciones, es por eso que se complementan todos los elementos, el principio de complementariedad no se da entonces solo entre seres humanos, entre hombre-mujer, o entre comunidades, acaso también con la tierra, con lo que nos brinda la Madre Tierra, con los animales y plantas y ese todo que al final es un uno.

Es necesario observar una serie de cuestiones claves para la evolución de los conceptos del Vivir Bien en primer lugar está la cuestión del Estado y el Vivir Bien, aquel que demanda cambios a través de una revolución, una vez conseguida la emancipación, se transforma en parte de la lógica del Estado. En otras palabras, no se puede superar al Estado desde el Estado mismo. Una vez uno es parte de la lógica del Estado, su misma estructura dictará las directrices para mantener el poder, para recrear su supervivencia. Volviendo a la perspectiva decolonial, no hay mayor reproductor de la colonialidad que el Estado mismo. Si el Estado es un producto de la modernidad, que fue impuesto en las colonias, sería lo más natural desde las teorías decoloniales querer desmontar y penetrar al mismo con nuevos epistemes y resignificaciones, que no estén servicio en función de la reproducción de la ideas moderno/coloniales.

El segundo tema está ligado a los límites que genera el Vivir Bien en oposición a este sistema de extracción y explotación de recursos el Vivir Bien propone que el ser humano no es el centro del universo, sino parte integral del mismo y que debe convivir en armonía y reciprocidad con la naturaleza. Sin embargo en un mundo en el que la tecnología y la industria son temas que día a día han ido evolucionando y creciendo, creer que ahora debemos pasar a convivir con la naturaleza sin extraer de ella “recursos” sino más bien en respeto, genera ya un debate desde foros y cumbres (Rio + 20 por ejemplo fue un claro escenario) en cuanto a la necesidad humana de seguir construyendo y extrayendo para su consumo y la idea de una convivencia en armonía con la naturaleza. Para muchos este tema genera un retroceso al avance de la humanidad pues plantea volver a una simplicidad de vida campestre sin las comodidades generadas en estos dos últimos siglos, entonces ¿cómo soluciona el Vivir Bien este dilema entre el avance propio de la naturaleza humana y la convivencia con la naturaleza? Este será sin duda alguna el debate central en la agenda de desarrollo pos 2015.

El tercer punto está ligado a la necesidad de entender que el Suma Qmaña como cosmogonía propiamente Aymara no entiende y no es compatible con las teorías de desarrollo, es más no entiende desarrollo desde el principio del tiempo lineal (adelante el futuro) ya que está ligado a el tiempo cíclico, lo que nos lleva al último punto al hablar de Vivir Bien ya no se habla de un “paradigma otro”• sino de un verdadero debate civilizatorio. El Vivir Bien está criticando no solo al capitalismo, sino también al socialismo, está criticando al desarrollo está criticando toda la base civilizatoria que trajo consigo la modernidad, o el fenómeno modernidad/colonialidad. Por lo que queda claro que queda corta un lectura del Vivir bien solo en base a los modelos de desarrollo, la mirada del mismo es más amplio, aquí ya no se trata del Vivir Bien como alternativa a los modelos de desarrollo, sino más bien del Vivir Bien como alternativa a un modelo civilizatorio a la superación de la modernidad misma. Entonces de aquí en adelante los debates se verán sumamente enriquecidos con los quiebres mentales que produce ver con prismas totalmente distintos la realidad hasta ahora estructurada y leída en base al fenómeno modernidad/colonialidad. Latinoamérica será sin duda el epicentro de nuevas corrientes y el protagonista activo de su propio futuro.


* El presente trabajo es la síntesis de otro más largo que será publicado en el libro titulado La construcción de un Orden Internacional Decolonial y el Vivir Bien. Los desafíos de la Agenda Postmilenio.

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