noviembre 26, 2020

Santa Cruz ¿la última chance?

Definidas las candidaturas para la Alcaldía cruceña, el partido de gobierno cuenta con un intelectual reconocido, que ha manifestado públicamente, en escritos o intervenciones, su sintonía con los procesos emancipatorios de Nuestra América. Queda por verificar la idoneidad de sus posibles concejales. En todo caso, tienen la ventaja de que algunos de los que figuran en otras listas son francamente impresentables, en particular por haber fallado en gestiones municipales recientes.

Con eso, el MAS tiene la oportunidad histórica de realizar una administración cualitativamente diferente en el municipio más complejo del país, así como cambiar hábitos, mecanismos y conductas que se han enraizado peligrosamente en una urbe que parece competir resueltamente para ser incluida en la categoría de “ciudad invivible”. No es este artículo el espacio para enumerar los múltiples problemas de Santa Cruz. Existen estupendos trabajos e investigaciones que los abordan. Bastaría observar el caos que provocó una vez más la lluvia de comienzos de año: barrios anegados, canales destruidos y desbordados, amplios sectores de la población sometidos al castigo de un transporte que se autodefine como público pero no es más que la multiplicación incontrolada de intereses privados movidos exclusivamente por el afán de lucro.

Descontrol, falta de previsión e individualismo son males que atraviesan la realidad cruceña, en la cual el mito de la pujanza y el ímpetu empresarial emprendedor ha dado como resultado la pérdida progresiva del sentido de pertenencia y el asumir la ciudad como tierra de nadie. No por casualidad este último concepto (terra nullius) fue uno de los argumentos jurídicos de la Conquista, y posteriormente de la depredación de seres humanos y naturaleza llevada a cabo por hacendados y patrones. Transmutado, vuelve a hacer su aparición como parte del sentido común urbano.

Los intentos de las élites por escapar de las consecuencias de ese principio son tan variadas como inútiles: construcción de condominios cercados y vigilados, zonas comerciales y de recreación exclusivas, urbanizaciones sofisticadas que incluyen gigantescos lagos artificiales, etc. Son parte de la ilusión del espacio controlable, que sin embargo está fatalmente inserto en el espacio incontrolable, mucho mayor, el cual hay que recorrer inevitablemente para las actividades cotidianas.

Cuatro experiencias relevantes

El tejido social de la ciudad está afectado, incluso fracturado. Diversas gestiones municipales han aprovechado esa debilidad para funcionar e instalarse como poderes autocráticos. Sin embargo, existen experiencias que señalan otros rumbos posibles y debieran ser tomadas en cuenta en el caso de un cambio de autoridades. Como es natural, no son las únicas. De todos modos, hacemos una breve síntesis de estas cuatro porque han operado desde las premisas de la escasamente explorada “forma democrática participativa”, tal y como dispone la Constitución.

1. Foros Urbanos: Se han realizado once desde 1999, cuando se discutió en ese ámbito el primer Plan Estratégico Urbano. Son convocados y organizados por CEDURE, con la participación de diversas instituciones y colectivos de la sociedad civil e incluso del gobierno local. La visión de futuro de dicho Plan menciona una “Ciudad justa y solidaria, con igualdad de oportunidades, promotora del desarrollo humano y ciudadano, y que satisfaga las necesidades humanas más profundas, como la afectividad, la convivencia, la identidad y la seguridad…Debe ofrecer niveles aceptables de calidad de vida mediante una organización del territorio que garantice acceso a servicios eficientes, equilibrio ecológico y belleza paisajística…Para concretar esta visión es esencial una gestión que equilibre la necesidad de obras físicas con las acciones de mejoramiento de los servicios pensados para la gente, con transparencia, eficiencia y control social, en función de un Plan derivado de un proyecto colectivo”.

2. Observatorio de Presupuestos Públicos: Se trata de una experiencia llevada a cabo durante varios años por DESAFÍO, una institución que ha trabajado con sectores populares de varios distritos de Santa Cruz. Su labor consiste en promover la comprensión y el análisis participativo del presupuesto municipal, a partir del derecho ciudadano al control social, y al hecho de que dicho presupuesto no es un asunto meramente técnico, sino fundamentalmente político. El objetivo de las acciones desarrolladas es generar capacidades de investigación, multiplicar información que por lo general es desconocida o está expresada en terminología oscura, y de esa manera identificar herramientas para la intervención popular en políticas públicas.

3. Plataforma Ciudadana por una Carta Orgánica participativa: Está conformada por diversas y numerosas organizaciones e instituciones preocupadas por la notable falta de transparencia en el proceso de elaboración de esa norma, nula sensibilización a la población y ausencia de debate amplio, entre otras artimañas utilizadas por el Municipio con el propósito de confeccionar un documento que sólo responda a intereses corporativos, de espaldas a la ciudadanía. Como dato paradójico, en la larga lucha que lleva adelante esta Plataforma ha sido destacada la ausencia de apoyo por parte de los concejales titulares del Instrumento, que demostraron escaso interés por la aplicación de la Ley Marco de Autonomías y Descentralización.

4. Indígenas en la ciudad: Los seis pueblos originarios de Santa Cruz se asociaron a fin de visibilizar su presencia en el ámbito urbano y participar de forma directa y activa en el desarrollo de sus culturas. Han elaborado su propia propuesta de Carta Orgánica, en la que subrayan la demanda por participación política mediante concejales y sub alcaldes por minorías, elegidos por normas y procedimientos propios, la creación de un Consejo de Desarrollo Indígena, y el establecimiento de distritos indígenas como espacios territoriales descentralizados.

Las cuatro experiencias (y otras que no mencionamos, como por ejemplo la de las movidas culturales, los movimientos por los derechos de las mujeres o las diversidades sexuales) son clamores por una ciudad que se construya no sólo con cemento sino con justicia y participación, un reto que hoy por hoy parece ser la clave para comenzar a esquivar nuevas y peores calamidades.

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